María Méndez, quien tiene a su mamá internada en el hospital, expresó preocupación por los protocolos para el manejo de potenciales casos de coronavirus. (Alex Figueroa Cancel)

María Méndez no puede ocultar su preocupación por el caso sospechoso del coronavirus COVID-19 que se atiende en San Juan. En los 23 días que lleva su madre recluida en el Ashford Presbyterian Community Hospital en el Condado habían pasado por varios sustos, ante la posibilidad de que hubiese algún paciente infectado, pero que al conocer el domingo sobre el cuadro clínico que presentaba la turista italiana que fue admitida en la institución con sintomas similares a los del virus que tiene en alerta a todo el planeta, le aumentaron las dudas.

Méndez, quien dijo ser enfermera de profesión, está decidida a llevarse a su madre, de 58 años, fuera de Puerto Rico tan pronto esté en una condición de salud que se lo permita.

"Me la quiero llevar a Estados Unidos donde vivo", expresó Méndez.

Sentada frente a la entrada de la Sala de Emergencias, Méndez relató que había salido del hospital ayer, domingo, para buscar ropa para su madre, y que al regresar en la tarde le informaron de lo sucedido. Una mujer procedente del norte de Italia que había llegado a la isla a bordo del curcero Costa Luminosa con síntomas compatibles con el virus, había sido tratada en el hospital, por lo que decidieron hacerle la prueba para enviarla a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta.

Manifestó que "entré por la sala de emergencia y nadie me dijo nada". El Nuevo Día intentó en varias ocasiones hablar con personal de la administración del hospital, pero no tuvo efecto.

"Me brincó el corazón, no tanto por mí, sino por ella (su madre)", comentó Méndez, quien expresó que, supuestamente, la paciente italiana estaría en un cuarto en el mismo piso que su mamá.

Aunque a la mujer se le administró la prueba para detectar el coronavirus, el resultado tardará entre 24 a 48 horas, informó el Departamento de Salud.

Méndez teme que "cualquiera que entre (al cuarto) con esa paciente puede que vea a mi mamá... No sé si tienen protocolos suficientes para proteger a otros pacientes aquí".

Durante la conferencia de prensa la noche del domingo en la que se anunció la decisión de hacer la prueba a la turista, el gobierno elogió la manera en que el hospital manejó el caso. El secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, incluso calificó el manejo indicando que sacaron "A+".

Mientras, fuentes de este diario indicaron que después de que la paciente llegara al hospital, los médicos insistieron durante la tarde de ayer con el Departamento de Salud en que se autorizara a que se tomaran las muestras a la mujer para saber si estaba infectada con el virus.

Por su parte, Méndez dijo que está decidida a llevarse a su madre a la ciudad de West Palm Beach, en Florida, aunque allí ya se confirmó un caso.

"Siento que está más segura", afirmó.

Al igual que Méndez, Carmen Cortés, vecina de Condado, se mostró molesta con que se permitiera el traslado de la turista a un hospital local, a diferencia de lo que ha sucedido con cruceros en otras jurisdicciones de Estados Unidos como Florida.

El gobierno ha dicho que la administración del barco no ofreció todos los detalles del caso, sino que solamente se trataba de alguien que estaba siendo tratada con antibióticos.

"En otros sitios no lo dejan entrar, aquí lo dejaron entrar y van y lo busca como si fuera alguien que tiene catarro y la montan en una ambulancia", expresó Cortés, al salir de una farmacia cercana al hospital.

"(La turista) está en un cuarto aislado y pues... Eso te da un temor, porque es que no sabemos qué es eso. Todo el mundo dice y dice, pero no se sabe por qué tanta emergencia en el mundo entero. Si dicen que la influenza es más peligrosa, pues entonces, ¿qué es esto que están evacuando en tantos países?", añadió.

Mientras, el ambiente de entrada y salida de pacientes a la torre médica de la institución lucía en normalidad. Este medio sí supo que en algunas oficinas médicas se tomaron medidas, como por ejemplo una en la que eran los empleados los que abrían las puertas para evitar que los pacientes tuvieran que tocar las perillas.

Varias personas que asistieron a citas médicas allí manifestaron que no sentían temor alguno por el caso sospechoso anunciado ayer.

"El esposo de esa mujer (turista italiana) está sin síntomas. Para mí que va a dar negativo a la prueba (de COVID-19)", dijo María Valle.

"Sea como sea, me protejo con las vacunas para prevenir. Hay que hacer lo que digan los doctores. Uno no puede ponerse histérico. Uno anda con eso (desinfectante de manos) en la cartera y se lava las manos regularmente, y ya", abundó Valle.

Incluso, dijo que no necesitaba ver la conferencia de prensa de ayer, pues no implica ningún cambio en la rutina que debe seguir todo el mundo.

"Ya uno está cansado de tanta cosa. Están con lo mismo, lo mismo y lo mismo... La gente se cansa", acotó Valle, tras salir de una cita médica.

Mientras Valle hablaba, sentado en un banco cercano, Edgardo Verdejo manifestaba su respaldo.

Después de varias operaciones, incluyendo una de corazón abierto, aprendió sobre las precauciones para evitar cualquier contagio, no solo del COVID-19.

"Le pongo atención (a las informaciones) porque tengo las defensas bajas... y ando con el 'hand sanitizer', pero siempre lo he usado. Igual que evito sitios concurridos que son cerrados... No es algo nuevo. Siempre lo he hecho", afirmó.


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