(Suministrada)

Como broche de oro de una carrera de 43 años dedicada a los procesos de quiebra, el abogado Jorge L. Acevedo Colón es coautor de un libro en el que le explica a los consumidores los derechos que les cobijan y busca motivar a sus pares a entrar en esa área de la disciplina.

“La ley de quiebra dejó de ser un procedimiento sencillo y económico y se ha convertido en un extensor y costoso andamiaje de reglas, documentos y obstáculos, pero sigue siendo el mejor recurso disponible para enfrentar problemas económicos de muchas personas y familias en dificultad económica”, afirma el abogado, de 67 años, en el libro “Viaje al fondo de la quiebra, el derecho a reestructurar y relevar nuestras deudas personales”. Acevedo escribió el libro junto a su esposa, Janice M. Vélez Wampl, también abogada especializada en quiebras.

La publicación cobra mayor pertinencia ahora que el país tiene una Junta de Supervisión Fiscal, está en medio de la negociación por el pago de una multimillonaria deuda pública y arrastra el desastre económico y social causado por el huracán María, señala Acevedo Colón en el epílogo de su libro.

Por eso, exhorta a las ramas de gobierno que escriben y aprueban leyes a que actualicen la legislación de propiedad e ingresos exentos.

“La aprobación de nueva legislación moderna y actualizada de protección financiera para los individuos y las familias, con una base amplia de protección a la propiedad y los ingresos, es un paso en la dirección correcta de la ruta que debemos adoptar sin necesidad de incurrir en gasto público”, agrega.

La vasta experiencia que tiene en esa área del Derecho, le ha permitido entender que acogerse a la quiebra puede ser solo una pausa en la vida de una persona, familia o empresa para continuar una vida productiva. Sin embargo, también ha entendido que “la industria de crédito nunca ha estado de acuerdo con la ley de quiebras y siempre ha buscado cómo controlarla”, por lo cual aumenta la necesidad de que el gobierno, abogados y entidades que defienden al consumidor dediquen más recursos para educar a la ciudadanía sobre sus derechos.

“En el 2005, es como si la industria bancaria (en Estados Unidos) hubiese anticipado la recesión económica y (el fin de) la burbuja inmobiliaria y hubiese anticipado el problema de los ‘millennials’”, que tienen una filosofía de vida diferente a la de generaciones anteriores debido a la cual que consumen menos, como bienes inmobiliarios por ejemplo, dice.

Ese año, se aprobó una reforma a la ley federal de quiebras llamada “The Bankruptcy Abuse Prevention and Consumir Protection Act” (BAPCPA), que complicó y encareció el proceso para que los consumidores puedan acogerse a la quiebra. Entre otras cosas, integró al proceso un examen de los medios económicos con los que cuenta el deudor para pagar sus responsabilidades y una orientación sobre crédito.

Los cambios, según Acevedo Colón, tuvieron el efecto de bajar la cantidad de quiebras radicadas, por lo que asume que algunas personas que pudieron haberse beneficiado de la protección que ofrece la quiebra a sus bienes no utilizaron ese recurso.

El libro del matrimonio, cuya investigación y redacción tomó cuatro años, explica el desarrollo y evolución de la legislación sobre la quiebra en Estados Unidos en los siglos 19 y 20 y en Puerto Rico, a partir de la ocupación estadounidense. Asimismo, orienta detalladamente sobre las disposiciones del estatuto vigente en un lenguaje sencillo para beneficio del lector.

“Lo que resulte de este trabajo quisiéramos también que sea fuente de inspiración para abogados que sientan el deseo de servir a personas y familias que viven en medio de la pobreza y desesperación económica”, declara la pareja de autores en el prólogo de la publicación.

Más allá del Derecho

“Hemos sacado mucha gente del suicidio, del divorcio y la adicción. Muchas veces, los encontronazos en el hogar son por problemas económicos. Muchas personas han pensado en (recurrir a) la adicción o el suicidio para escapar. A veces unas personas requieren más ayudas que otras. A veces el mejor consejo es: ‘No te vayas a quiebra’, ‘Ahora no’. A veces, el único consejo (que necesita) no es legal”, revela el licenciado Acevedo Colón.

“He aconsejado en situaciones en que uno de los cónyuges está deprimido o me doy cuenta de que hay una tercera persona, se nota en los gastos. Muchas veces, (la razón para considerar una quiebra) es por enfermedades, accidentes, desempleo, ya la persona no gana lo mismo que antes, divorcio. Ahora con la recesión económica, (la situación) es muy difícil para muchas personas”, agrega.

Todavía recuerda el caso con el que se estrenó en la radicación de casos de quiebra, poco después de ser admitido a la práctica del Derecho, en 1976, y desde el bufete al que se integró de Balbino, Luis Raúl y Noel Colón Martínez. Se trató de un comerciante cuyo negocio fue casi totalmente destruido por un camión que chocó contra la propiedad necesitaba protección legal.

A partir de ahí, comenzó a estudiar esa ley, abrió oficina privada y desde 1979 se especializó en ese campo, en un momento histórico en que en Carolina (donde ubica su despacho) no había abogados con práctica privada que radicaran quiebras. En esa fecha, la mayoría de los abogados que trabajaban con esa ley estaban en bufetes especializado en derecho corporativo, recuerda.

Posteriormente, en 1985, se le unió su esposa, la abogada Vélez Wampl, quien llegó con la intención de dedicarse a atender casos civiles. Pero el volumen de los casos aumentó y comenzó el proceso de digitalización de los procesos de radicación en la corte federal y fue indispensable que Vélez Wampl se uniera en los trabajos de quiebra y en el proceso de integrar la tecnología en la oficina, indica el abogado.

Ya en vías de acogerse al retiro, ambos participan de actividades de esparcimiento y, a la vez educativas, como el curso de escritura creativa que tomaron recientemente.

“Quiero dedicarme a leer, viajar un poco, me gustaría dar charlas porque es parte de mi formación, de mi espíritu. Es mi aportación al país”, anticipa Acevedo Colón.


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