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FEMA precisa que aunque una casa haya sido destruida totalmente, eso no significa que sus dueños recibirán el máximo de ayuda. Arriba, el sector Oquendo en San Lorenzo. (semisquare-x3)
FEMA precisa que aunque una casa haya sido destruida totalmente, eso no significa que sus dueños recibirán el máximo de ayuda. Arriba, el sector Oquendo en San Lorenzo. (GFR Media)

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) precisó ayer que 2,771 del más de un millón de familias o individuos que solicitaron ayuda para la reparación de sus viviendas y para las pérdidas en el interior de las casas tras el paso del huracán María obtuvieron el máximo que se otorga para esos casos: $33,300.

Esa cifra significa que de las 1,108,664 personas que solicitaron la ayuda, solo el 0.64% recibió el máximo de la aportación.

La cifra es mayor al 0.11% que informó el Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey en un análisis difundido esta semana y basado en cifras de mediados de enero, pero sigue siendo inferior al 1%.

Daniel Llargués, portavoz de FEMA, indicó que hasta ayer en la mañana, FEMA había aprobado $1,117,094,355.20 en el programa de ayudas a familias e individuos. Habiendo hasta ese momento un total de 437,817 solicitudes aprobadas, esto significa que los beneficiados por FEMA recibieron un promedio de $2,551.50 por persona o familia.

Las solicitudes aprobadas constituyen, tal como reportó El Nuevo Día el pasado domingo, el 39% de las solicitudes hechas a FEMA.

Pero Llargués dijo que esa estadística no refleja un cuadro real de la asistencia de los puertorriqueños de parte del gobierno federal, porque muchos son referidos a préstamos de la Administración de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés). Si SBA les deniega la ayuda, pueden volver a solicitar a FEMA.

Además, en esa cifra no están incluidos los que tienen toldos en sus casas puestos por FEMA, los que se beneficiaron del seguro por inundaciones, ni los que se han hospedado en hoteles aquí y en Estados Unidos pagados por la agencia federal, entre otras ayudas disponibles.

Llargués reiteró que la mayoría de las solicitudes se deniegan porque las casas no tienen daños que las hagan inhabitables o que sean producto del huracán; porque las personas cualifican para préstamos a bajo interés del SBA, tienen su propio seguro o porque carecen de documentación.

Primero el seguro

“Si alguien tiene seguro de propiedad y solicita FEMA, pero el seguro cubre esos daños, esas personas son inelegibles. Esa persona se recuperó por medio de su seguro, pero de todos modos sometió su solicitud a FEMA a ver si cualificaba. Va a aparecer en la estadística como una solicitud recibida, pero que se determinó que no era elegible para fondos de FEMA”, dijo Llargués.

“Si alguien piensa que necesita de FEMA, que venga con nosotros y la solicite, que se ponga en comunicación con nosotros”, agregó el funcionario.

Llargués indicó que aunque una casa haya sido destruida totalmente, eso no significa que sus dueños van a cualificar para el máximo de ayuda de FEMA.

Indicó que tiene que establecerse que el daño se debió todo a la tormenta, que la persona no tiene seguro privado y que no tiene capacidad para recibir un préstamo a bajo interés de SBA.

“Cada caso es diferente. El pasar por un barrio, ver que 10 casas fueron totalmente destruidas y preguntarse por qué no se les dio la mayor asistencia de FEMA a todas, es erróneo, porque no conocemos la situación de las personas impactadas”, sostuvo Llargués.

La primera opción para una persona que lo perdió todo, indicó Llargués, es verificar si tiene una situación financiera que pueda hacerle elegible a un préstamo de SBA. Si la persona, por otras razones, no cualifica para el préstamos, puede volver a FEMA.


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