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Dice “sí” en voz alta, mientras escribe “no” en su celular. A la misma vez, intenta no perder el hilo de la conversación en la mesa, mientras comenta sobre otro tema totalmente diferente vía mensaje de texto. Todo en un mismo espacio y tiempo, con una simultaneidad confusa para el que lo observa.

Como si habitaran dos dimensiones distintas, cada día son más los puertorriqueños que recurren a los servicios de mensajería de texto como fuente primaria para sus intercambios tanto personales como profesionales.

Pero sepa que la tendencia es global.

Estudios que recogen datos del 2008-2009 apuntan a que el promedio de mensajes de texto que envía un joven hoy en día en países como Estados Unidos puede ascender a 150.

En Puerto Rico los números apuntan en esa dirección y dejan claro que el fenómeno de la comunicación vía mensaje de texto no sólo llegó para quedarse, sino que constituye uno de los primeros resultados tangibles de la revolución mediática que trajo consigo la incursión de la Web y el uso de nuevas tecnologías.

“El mensaje de texto es ahora el primer nivel de comunicación. La llamada ha pasado a un segundo plano”, opinó por su parte el gerente de data y servicios añadidos para Open Mobile , William Guzmán Colón.

“Esto era de esperarse”, analizó por su parte la estudiante de maestría en Comunicaciones en la Universidad de Puerto Rico (UPR), Norenid Feliciano.

“Muchas personas se acostumbraron a comunicarse a través de mensajes escritos, en el email o el chat. No podemos ver el uso del celular como una práctica aislada al modo en que manejamos otros medios”, expuso Feliciano, cuya especialidad es la Teoría e Investigación y es además autora de una de las primeras investigaciones sobre la presencia de Puerto Rico en las redes sociales y la Web 2.0 en general.

“El chat se convirtió en una forma de comunicación muy presente y en el celular básicamente tenemos uno integrado”, añadió Feliciano, cuya observación apunta al hecho de que el SMS permite la misma distancia del contacto humano que los intercambios en la red, una especie de máscara que el emisor adopta.

Los dedos insaciables

Una nota producida por la Agencia Efe destaca que una empleada de seguros británica de 27 años es la mujer con los dedos más rápidos del planeta en escribir y enviar mensajes de texto con su teléfono móvil.

Melissa Thompson batió la marca días atrás que poseía el estadounidense Franklin Page, un chico de 24 años que había escrito el mismo SMS que la ahora ganadora en 35.54 segundos.

La actual campeona lo superó al tardar en redactar y enviar el mensaje casi 10 segundos menos que el estadounidense. Tardó sólo 25.94 segundos.

Y es que, sin duda, si la mano humana fuese capaz de escribir a la velocidad de las ideas la cantidad de mensajes de textos que se envían al día sobrepasaría por mucho el número actual.

La industria lo sabe y ha encontrado aquí un nicho sólido de crecimiento. Según datos de la CTIA (The Wireless Association), en Puerto Rico hay actualmente 2.6 millones de suscriptores de telefonía móvil, seis proveedores y una tasa de penetración bastante más baja que la de Estados Unidos con un 67%, mientras que en EE.UU. ya alcanza el 89%. Tan sólo en el 2008 se utilizaron 2.8 trillones de minutos y se enviaron un trillón de mensajes de texto, cifra que continúa en ascenso.

Aunque los costos de las tarifas mensuales han disminuido y se ha llegado a una media de alrededor de $60 mensuales, el uso del servicio ha redundado en que se creen tarifas que limitan el número de mensajes y acaban por representar en el consumidor una inestabilidad en el pago mensual.

“Existen variedad de paquetes para evitar que el cliente tenga sorpresas en su factura”, comentó la gerente de mercadeo de AT&T, Rosie Montalvo.

“Puede suceder que las personas se excedan, pero en Sprint permitimos que los clientes ajusten su plan”, aportó Yolanda Torres Cuesta, vocero de dicha compañía, quien observó además que el aumento en el uso del servicio puede trazarse a los últimos 5 años.

¿Los clientes prefieren este servicio a otro?, preguntó El Nuevo Día.

“El mercado se mueve cada día más a integrar servicios y aplicaciones en nuestro teléfono móvil. Por eso la proliferación de unidades que presentan sus teclados ‘Qwerty’ completos”, explicó Torres Cuesta.

“La llegada de 2G en la década de los 90 permitió desarrollar el servicio de SMS. Su popularidad se puede atribuir a que es un medio discreto, económico (es más barato que realizar una llamada de larga distancia internacional, incluso en muchos países es más barato que hacer una llamada local) y es fácil de usar”, destacó Jorge Martel, VP de Mercadeo de T-Mobile.

De vuelta al telegrama

A mayor tecnología, menor comunicación. Ése ha venido a ser uno de los cuestionamientos más importantes que se les hacen a diario a las nuevas formas de comunicarse. La mensajería de texto se integra en más de una vertiente de esa discusión, pues de algún modo pareciera llevarnos al origen de las comunicaciones a distancia, que consistían en mensajes breves y precisos.

“Cada revolución tecnológica cambia el sujeto social. Estamos ante un nuevo ciudadano. Esa fiebre de textear en lugar de llamar tiene que ver con esa soledad contradictoria del sujeto social, que hoy día tiene una comunicación más rápida pero más distante”, opinó el profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico y experto en medios, Héctor Sepúlveda.

“Hay un salto de una etapa histórica a la otra. Hay unas ventajas claras en términos de la rapidez y unos nuevos límites”, abonó Sepúlveda.

Peligros y legislación

Con toda nueva experiencia llegan nuevos peligros y el celular, como ente distractor para los conductores, ha venido a ocupar, en poco tiempo, uno de los puestos más altos en la lista de causas de accidentes de tránsito. Así como la preocupación en torno al denominado “sexting” (intercambio de mensajes con alto contenido sexual) entre menores de edad.

En Estados Unidos ya es ilegal cualquier tipo de uso del teléfono móvil mientras se conduce. En Puerto Rico, aunque existe una noción del peligro -según un estudio reciente de la Comisión para la Seguridad en el Tránsito-, aún no hay legislación ni estadísticas acerca de este problema.

“No existen estadísticas específicas sobre cuántos accidentes están vinculados a esta práctica, porque el informe policíaco no provee para ello. Habrá un nuevo informe pronto”, explicó el teniente Jorge Hernández Peña, coordinador de Patrullas de Carreteras del Negociado del Tránsito.

En esa línea, recientemente la Asociación de Suscripción Conjunta del Seguro de Responsabilidad Obligatorio comenzó con una campaña publicitaria para concienciar a la población. Al momento se espera por la votación del proyecto cameral 154 que enmendaría la Ley de Vehículos y Tránsito para incluir la prohibición de usar un celular mientras se conduce.

En cuanto al “sexting”, además de la presentación por parte de Antonio Fas Alzamora del P. del S. 921, conocido como “Ley contra el Texnudismo”, que implicaría que las compañías incurrirían en un delito menos grave si incumplen con nuevas regulaciones para controlar la tendencia, no ha habido mayores movidas en esa dirección.

Portavoces de las distintas compañías se opusieron al proyecto por razones económicas y se espera que la próxima semana se realice la vista pública.

Igualmente, el mensaje de texto analizado con el debido proceso de ley es una herramienta importante para investigaciones policíacas relacionadas con acoso y crímenes premeditados, entre otros. Por lo que medir lo que se escribe puede ser asunto legal.


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