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Myrkalisse Castillo Guzmán (en la silla de ruedas) no ha podido ir a la escuela este semestre debido a la falta de pagos a su proveedor de transportación. (Juan Luis Martínez Pérez)

Myrkalisse Castillo Guzmán no contiene las lágrimas al hablar de la escuela. Llora de emoción cuando relata que, aun padeciendo autismo, está completamente integrada a la corriente regular y su nota más baja ha sido un 94%. Pero también llora de tristeza cuando recuerda que, faltándole apenas este semestre para graduarse de cuarto año, no ha podido iniciar clases porque se quedó sin servicio de transportación desde su casa hasta el plantel.


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