La costa podría estar pasando por un episodio de erosión nunca antes visto.

El Departamento de Seguridad Pública (DSP) certificó el estado de emergencia en Ocean Park, en San Juan, por la erosión costera.

La certificación fue firmada ayer por el secretario de Seguridad Pública, Elmer Román, después de que también contara con la aprobación del comisionado del Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, Carlos Acevedo, informó la portavoz de la agencia, Kiara Hernández.

La medida responde a reclamos de algunos vecinos y comerciantes del sector que han mostrado preocupación al ver cómo el área de la playa ha sido cubierta por el mar y el golpe de las olas en muros de las estructuras.

El trámite ahora queda ante la secretaria del DRNA, Tania Vázquez, quien tendrá que aprobar los permisos para cualquier medida de mitigación que se vaya a implementar.

Se espera que personal del DRNA y del Cuerpo de Ingenieros visiten esta tarde el área de Ocean Park.

Mientras, varias entidades que favorecen la restauración de barreras naturales para atender la erosión costera mostraron preocupación con que esos proyectos de emergencia resulte en la construcción de muros que agraven la situación.

“Eso pasó en el 2014. La playa va a regresar. Lo que no puede pasar es que se siga construyendo. Por eso nos oponemos a la certificación ‘fast track’ que se pretende aprobar, porque abre la puerta para que cada vecino construya de la forma que mejor entienda para proteger su propiedad y tiene que ser una solución que sea viable para todos los vecinos”, expuso Yvette Núñez, directora ejecutiva de la  Coalición de Restauración de Ecosistemas Santurcinos (CRES).

Señaló que las consecuencias de la construcción de muros de concreto se pueden observar en el área de Rincón, donde varias estructuras están derrumbándose.

“El agua va a seguir socavando por abajo (de la estructura de concreto) y acelera la erosión”, apuntó. “Lo que proponemos es apostar a la infraestructura verde y a la bioingeniería que ayude a reducir el impacto de las olas y a retener la arena de las playas”.

Núñez explicó que una de las mejores alternativas para proteger la costas es la restauración de las dunas, que son montículos de arena que por décadas se fueron eliminando para usarla para construcción.

Abundó que CRES se ha dedicado a la restauración de dunas y se ha demostrado que cuando están sembradas con vegetación costera tienen un “80% de “mayor capacidad para resistir las marejadas”, según estudios conjuntos con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y el Servicio Nacional de Meteorología.

Dijo que la vegetación de grama y otras plantas ayuda a la resistencia de las dunas, mientras que por el contrario las palmas aceleran la erosión por su peso.

Por su parte, Frank Iserni, de la organización Arrecife Condado, lleva casi una década estudiando la necesidad de construir arrecifes mar adentro como medida contra la erosión.

“No puedes proteger la costa en la costa”, expresó. “Tienes que trabajar con la energía del mar y reducir el oleaje”.

Señaló que para reducir el efecto del impacto del mar en las playas, están a punto de completar la gestión de permisos necesarios para construir arrecifes de forma paralela a la costa, varias millas mar adentro, en lo que espera sea un proyecto piloto que después pueda ser replicado en otras áreas de la Isla.

“Uno de los objetivos es reducir la energía de la ola para que cuando llegue a la costa no sea tan violenta”, dijo Iserni, quien comentó que esos arrecifes consistirán rocas particulares e incluirá la siembra de arrecifes, vegetación submarina.

“Lo que no se puede hacer es construir muros, que lo que hace es agravar la erosión”, afirmó.

Para el licenciado Fernando Lloveras, director de la organización Para la Naturaleza, además de las dunas y los arrecifes, también es importante proteger ecosistemas como los mangles, pues también son barreras naturales contra la erosión.

“Hay que recuperarlos. Aquí se han eliminado dos terceras pares de los mangles originales de Puerto Rico. Eran áreas de defensa costera. Es necesario recuperarlos y hay varias iniciativas en curso”, planteó Lloveras.

“Esos espacios son importantes y hay que dejar de desvalorarlos como si fueran lugares baldíos, sino que hay que ver que son necesarios para tener viviendas más seguras”, agregó.

Por otro lado, Lloveras señaló que las autoridades deben comenzar a considerar la necesidad de realojo de residentes, de la misma forma que cuando una comunidad se mueve de algún área susceptible a inundaciones, pues destacó que el nivel del mar continuarán aumentando.

“Para la seguridad humana, hay que ver cuáles zonas en Puerto Rico están más en peligro para buscarle ubicaciones seguras”, expresó. “No tenemos que esperar a que mueran personas para determinar que hay que relocalizarlas. Hay que ver qué áreas son tan y tan peligrosas, que no amerita que las personas se queden ahí”.


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