Antonia Coello Novello, ex cirujana general de Estados Unidos, dialoga con el general José Juan Reyes de la Guardia Nacional. (Gerald López Cepero)

Un grupo de unos 48 siquiatras, sicólogos y trabajadores sociales del Recinto de Ciencias Médicas y de otros campus de la Universidad de Puerto Rico (UPR) visitarán mañana los campamentos (“tent cities”) habilitados por la Guardia Nacional para coordinar la estructura que implementarán de servicios de salud mental dirigido a personas afectadas por los movimientos telúricos que han impactado a la isla desde el 28 de diciembre del año pasado.

“Queremos que vean el área y ellos mismos decidan los “schedules” (itinerarios). Queremos empezar a darle forma para empezar (servicios) la semana que viene”, comentó la doctora Antonia Coello Novello, ex cirujana general de Estados Unidos, quien se incorporó al equipo del gobierno para garantizar servicios de salud y sanidad en estos espacios.

Los campamentos habilitados por la Guardia Nacional ubican en Ponce, Peñuelas, Guayanilla, Yauco y Guánica, los cinco municipios más afectados por las réplicas que se han sentido en la isla desde finales del 2019.

Coello Novello recomendó que en los campamentos haya profesionales de salud mental las 24 horas del día o, por lo menos, en turnos desde las 7:00 a.m. hasta las 12:00 de la medianoche.

Según informó hoy, diariamente podría haber cuatro turnos de trabajo con cinco expertos de salud mental por turno o tres turnos de trabajo con tres profesionales de este tipo por turno en el horario entre 7:00 a.m. y 12:00 a.m. El que cierre el turno, dijo, podría pernoctar en la misma caseta donde se estará ofreciendo este servicio hasta que sea relevado por los recursos del turno de la mañana.

“El general (José Juan) Reyes, (ayudante general de la Guardia Nacional), me dio una caseta (de campaña, por campamento) totalmente privada para esto”, sostuvo.

Coello Novello había sugerido que los recursos de salud mental deberían estar acompañados de religiosos para garantizar los servicios a personas que se sientan más cómodas ventilando sus situaciones junto a religiosos. Además de las religiosas del Convento de las Hermanas Dominicas de Fátima, en Guánica, la doctora comentó que un grupo de 69 pastores, ministros y capellanes han estado en comunicación con La Fortaleza para ayudar también en esta gestión.

Por otra parte, señaló que se contrató a una compañía privada para limpiar las letrinas de los refugios de la Guardia Nacional tres veces al día. Aseguró que también se hará una limpieza una vez al día del “agua gris” o remanente del área de las duchas.

Sobre las personas con mascotas, señaló que personal del Colegio de Veterinarios ha estado orientando a los refugiados y ofreciendo algunos servicios a sus animales, como de vacunación. Enfatizó que las personas con mascotas deben bañar a sus animales regularmente. De lo contrario, comentó que se les brindarán “unas cajitas” para que coloquen a sus animales a su lado todo el tiempo, sin poder sacarlos a pasear por el refugio.

En cuanto a la vacunación entre los refugiados, comentó que se han hecho esfuerzos para vacunarlos, particularmente contra la influenza, y que continuarán impactando a las personas en los pueblos afectados por los movimientos telúricos para instarlos a que accedan vacunarse.

“Si la gente no vacunada se infecta (con influenza), eso puede ser como una pólvora (de contagios). Por eso el llamado es a la vacunación, porque si surge un caso se pone en peligro a todo el campamento (de refugiados)”, resaltó.

Coello Novello advirtió que, fuera de los campamentos habilitados por la Guardia Nacional, no tiene control sobre otros campamentos satélites que personas de los pueblos afectados han establecido en otros espacios, como canchas y parques.

“Ahí no tengo control y me preocupan los ratones, porque se puede complicar (la situación) con (casos de) leptospirosis”, dijo.

La leptospirosis es una infección que se transmite de los animales a los seres humanos cuando se entra en contacto con la bacteria leptospira, la cual puede encontrarse en aguas dulces contaminadas por la orina de animales infectados.

Coello Novello recomendó que personas que vivan en estos refugios tengan mucho cuidado con el almacenamiento de los alimentos y la disposición de los desperdicios para evitar este tipo de contagio.

“Ahí se va a necesitar la ayuda de los municipios”, puntualizó.


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