Los ciudadanos se sienten más seguros al aire libre y no quieren moverse de la plaza pública de Sabana Grande. (Suministrada)

Temerosos de que colapse el techo de alguna estructura a causa de un terremoto similar al de ayer en la madrugada, sobre 140 ciudadanos, de todas las edades, pernoctaron anoche en la plaza de recreo José Busigó de Sabana Grande, de donde rehúsan moverse a las opciones de refugio habilitada por el municipio.

“Nos hemos encontrado con la situación que estos ciudadanos, hermanos de los pueblos de Guánica, Yauco y Guayanilla tienen temor de regresar a sus residencias y de dormir en alguna estructura con techo. Es un miedo bárbaro”, indicó el alcalde interino Noel Matías Borrellí en entrevista con El Nuevo Día.

Ante esto, el municipio habilitó como refugio el parque Rafael D. Milán Padró, que tiene disponible carpas, camerinos, baños y duchas, sin ser una estructura completamente cerrada, para atender las necesidades de refugio de los ciudadanos, pero el miedo los mantiene paralizados. Matías Borrellí solicitó la ayuda de las agencias de gobierno para convencerlos a movilizarse por su seguridad.

Según el alcalde, la iglesia católica del pueblo comenzó a atender a las personas que llegaron a la plaza pública desde ayer al mediodía y pronto el lugar se colmó de ciudadanos. El municipio trabajó esa misma tarde junto con los departamentos de la Vivienda y Familia para habilitar tres salones terreros de la escuela José R. Gaztambide, certificada como refugio, así como una carpa en el patio del plantel escolar, pero las personas se negaron a movilizarse.

Como segunda opción, ante la inseguridad de los ciudadanos, el municipio capacitó el parque, que hasta el momento está disponible, pero no han logrado que las personas se muevan al lugar.

En la plaza permanecen aproximadamente 40 niños, 60 adultos y entre 40 y 50 adultos mayores, aunque el municipio indicó que el número varía porque al ser un espacio abierto, la gente viene y va sin un control específico. Entre los ciudadanos no hay encamados, pero sí hay varias personas con discapacidades.

El funcionario apuntó que varios efectivos de la Guardia Nacional ayudarán, mientras tanto, a la policía municipal y estatal con las medidas de control en la plaza. Destacó que su prioridad es velar por la seguridad de los ciudadanos y convencerlos de que deben irse al parque, al menos, hasta que sus hogares sean inspeccionados o se sientan más tranquilos.

“La iglesia católica y los vecinos se han envuelto a ayudar, empleados de comedores también le cocinan, pero la mayoría duerme en el carro y hay niños, algunos están dentro de una carpa. Realmente no es el lugar indicado para estar pernoctando. Estoy seguro de que estarán mejor en el parque que donde están”, expresó el alcalde interino.

Mientras tanto, organizaciones sin fines de lucro y voluntarios han tomado un papel protagónico en la asistencia a los damnificados. “Lo que nos está llegando es de parte de voluntarios. No hay coordinación por parte del gobierno”, señaló, por su parte, Hiram Pérez, asesor en comunicaciones del alcalde interino.

Sin daños severos en el municipio

De otro lado, Matías Borrellí informó que, al momento, no se han reportado daños graves en Sabana Grande, aunque se registraron grietas en una veintena de casas y otras con daños leves en sus columnas.

El pueblo aún no cuenta con servicio de energía eléctrica. En cuanto al agua potable, todavía hay sectores sin el servicio como los barrios Rincón, Santana, Papayo y La Torre, informó el alcalde, quien lidera el municipio desde julio de 2018.


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