Al centro, Edgardo Figueroa. (GFR Media)

Para el 2017, en Puerto Rico habían alrededor de 400 traductores especialistas en lenguaje de señas. Desde entonces, alrededor del 75% de estos trabajadores se marcharon del país, en parte, debido a los estragos provocados por el huracán María, afirmó Edgardo Figueroa, presidente de la Federación Nacional Puertorriqueña de Sordos.

Estos traductores servían una población de 149,459 sordos, según los estimados más recientes de la Encuesta de la Comunidad del Negociado del Censo de Estados Unidos. Es decir, si antes había un traductor para cada 373 sordos en Puerto Rico, ahora hay uno para cada 1,494.

El problema va mucho más allá de la interpretación en señas de los mensajes de los políticos o del gobierno, en general. Las dificultades pueden verse en los hospitales donde los sordos necesitan comunicarse con el personal de enfermería y los médicos. También pasa en las agencias de gobierno, en las universidades y en las escuelas. Se estima que en la isla hay cerca de 5,311 menores con problemas de audición en Puerto Rico. La mayor parte de ellos son atendidos en las escuelas públicas o en las aulas especializadas en San Juan (Colegio San Gabriel) y Ponce (Centro Fray Pedro Ponce de León). No hay escuelas para niños sordos en el centro, el oeste o el este de Puerto Rico.

“Hemos sido la población invisible en Puerto Rico. No nos ven”, expresó Figueroa, en lenguaje de señas, durante una conferencia de prensa de la Federación celebrada en la Torre Sur del Centro Gubernamental Minillas en Hato Rey.

Esa invisibilidad, en ocasiones ha cobrado matices que rozan en la crueldad. A modo de ejemplo, Figueroa mencionó el caso de un hombre que acudió una mañana a una sala de emergencias y no lo atendieron hasta casi la noche porque los empleados del hospital no estaban conscientes de que el paciente era sordo y cada vez que lo llamaban, no respondía.

También mencionó los repetidos problemas en el acomodo de los estudiantes sordos en el sistema de educación. Algunos, por ejemplo, son colocados con alumnos que tienen dificultades de desarrollo cognitivos pese a que el aprendizaje con estas discapacidades dista mucho del que recibe un sordo cuya única peculiaridad es la dificultad auditiva y no la intelectual.

“Nosotros somos iguales que ustedes y deben respetar la dignidad nuestra porque tenemos los mismos derechos”, dijo Aslín Díaz, vicepresidenta de la Federación.

Realmente, tienen protecciones especiales por virtud de la Ley para Americanos con Discapacidades.

Este estatuto federal penaliza el discrimen contra personas con discapacidades. Esto incluye áreas como el empleo, los servicios y el uso de facilidades o negocios abiertos al público. La ausencia de facilidades adecuadas a las necesidades de la población sorda podría interpretarse como una violación a este estatuto estadounidense vigente desde el 1990.

“Treinta años después de esa ley no se está cumpliendo. Cómo nos podemos comunicar con los oyentes cuando no tenemos la facilidad de hacerlo si no nos aseguran los accesos”, dijo Cecilia Rivera, secretaria de la Federación al recordar que, en ciertos escenarios, como durante una emergencia médica, esa capacidad de comunicación puede definir la supervivencia de una persona.

“Nosotros pagamos los mismos impuestos y lo que queremos es que nuestros derechos se respeten”, dijo Figueroa, quien solicitó una reunión con la nueva gobernadora, Wanda Vázquez, para que esté consciente de la situación que viven las personas sordas.

La Federación tiene la misma exigencia para los canales de televisión. Figueroa indicó que en ocasiones los subtítulos pueden ayudar a una persona sorda a comprender algún programa, sobre todo, las noticias, pero no siempre son efectivas porque las palabras no aparecen en las pantallas a un ritmo que sea legible.

Rivera, por su parte, indicó que hay lugares donde son sensibles a las necesidades de las personas sordas. Por ejemplo, indicó que en algunos cafés pueden encontrarse con empleados sensibles que conocen al menos los elementos básicos del lenguaje de señas y logran comunicarse efectivamente con las personas sordas.

Las denuncias de los miembros de la Federación surgieron durante una conferencia de prensa en la que anunciaron las actividades que desarrollarían como parte del mes de Concientización de la Cultura de Sordos.

14 de septiembre – Participación en “Hecho en Puerto Rico” en el tercer nivel de Plaza Las Américas. Habrá mesas informativas, venta de camisas y artesanías creadas por sordos. También habrá una presentación del coro de señas y una demostración del proyecto de lectura de cuentos. Entre las 10:00 a.m. y las 6:00 p.m.

19 de septiembre – Reconocimiento para sordos en el Centro de Convenciones Roberto “Bobby” Cruz en Homirgueros. Entre las 5:00 p.m. y las 8:00 p.m.

21 de septiembre – 18va Marcha de la Comunidad Sorda a partir de las 10:00 a.m. desde el estadio Hiram Bithorn hasta el Colegio San Gabriel de San Juan.

27 de septiembre – Actividad denominada “Más allá de la sordera” a partir de las 8:00 a.m. en el Colegio San Gabriel de San Juan.

28 de septiembre – Segunda marcha de Coincienciación sobre la Comunidad Sorda saliendo de la intersección entre las calles Manuel Padilla y Baldorioty de Castro en Vega Baja a partir de la 1:30 p.m. Previo a este evento, en el Club de Leones de Ponce se celebrará una actividad de concienciación también.


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