Una de las piscinas de las aguas termales de Coamo. (GFR Media)

El aumento de la temperatura y presión registrado en las aguas termales de Coamo es una “manifestación natural” que puede producirse tras un terremoto como el de 6.4 que estremeció a Puerto Rico el martes pasado.

Así lo aseguró la directora del Programa de Alerta de Tsunamis del Caribe del Servicio Nacional de Meteorología de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), Christa von Hillebrandt-Andrade, quien explicó que esto se debe a los efectos de la secuencia sísmica que afecta a la isla sobre las dinámicas de las aguas subterráneas.

“Como las rocas han ido desplazándose y han cambiado en la región, permiten un flujo alterno de las aguas y se expresan a través de mayores temperaturas. Yo creo que esto es una manifestación natural como resultado de los eventos que han ocurrido”, estableció a El Nuevo Día.

Según el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla, la temperatura normal de la piscina pequeña del complejo de aguas termales fluctúa entre 106 y 108 grados Fahrenheit, pero aumentó esta semana.

“Ya se han reportado medidas de 115. La piscina más grande que normalmente tiene temperaturas entre 88 y 102 grados ahora ha llegado a 110”, sostuvo el ejecutivo municipal a través de unas declaraciones escritas.

García Padilla indicó que personal del ayuntamiento se mantiene monitoreando constantemente las temperaturas, por lo que notaron el cambio de los niveles.

Igualmente, identificaron un aumento en la presión del agua y unos nuevos manantiales “por varios lugares que no se veían”. Antes de los terremotos las aguas tenían dos manantiales funcionales.

Se informó que las instalaciones permanecen abiertas al público y no se limita el tiempo en la piscina.

Para Hillebrandt-Andrade, quien también fue directora de la Red Sísmica de Puerto Rico, estos manantiales podrían haber nacido por nuevas fracturas en la superficie.

“Las temperaturas en el interior de la tierra están más calientes y a través de fracturas llegan a esas profundidades, se calientan y vuelven a la superficie. Con el terremoto pueden haber fracturas adicionales y esas aguas superficiales se pueden mover a esas áreas donde hay más temperaturas más calientes y se pueden subir más rápido a la superficie”, detalló.

Mientras, señaló que estas dinámicas no suponen que podrían haber otros sismos.

“Esto no va a afectar los pronósticos del Servicio Geológico de Estados Unidos sobre la situación sísmica del país, sobre las probabilidades de otros eventos”, recalcó.

La entidad federal publicó ayer que el escenario más probable de su pronóstico establece que hay un 75% de posibilidad de que las réplicas disminuyan por los próximos 30 días y de que no ocurra un terremoto mayor al que afectó al país.

Es necesario estudiar los cambios

El alcalde, por su parte, llamó a los científicos a que visiten el manantial de aguas termales para que estudien los cambios.

Para la experta, esta es la respuesta correcta ante lo sucedido.

“Creo que es muy sabio que el alcalde invite a las personas que puedan estudiar y documentar lo que está ocurriendo en Coamo para poder seguir entendiendo lo que estamos viviendo”, sostuvo.

De igual manera, se comprometió en informar sobre esta situación a un grupo de científicos que analiza la secuencia sísmica de los pasados días en la isla. Igualmente, hizo un llamado a la ciudadanía a mantenerse tranquilos ante los continuos movimientos de tierra.

“La gente tiene que tener calma y atender sus necesidades, es importante que traten de estar seguros. La actividad sísmica va a continuar por los próximos meses, eso es parte de nuestra nueva realidad, pero con el paso del tiempo van a ir disminuyendo la cantidad y magnitud de esos temblores”, subrayó.


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