Un nuevo estudio del grupo arrojó resultados que evidencian la presencia de microplásticos en las playas a través de la isla

Para el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos, según el Programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Medio Ambiente. La única vía para revertir esa proyección es actuar ahora en beneficio de los mares y todas las especies que en ellos habitan, una gesta que a fin de cuentas es en beneficio del ser humano y su propia existencia.

Lo anterior es parte del mensaje que compartió hoy, miércoles, la organización Scuba Dogs Society en el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente y de cara al Día Mundial de los Océanos este próximo sábado, 8 de junio. Como parte de ello se organizó una conferencia de prensa que buscó darle una voz más contundente a los más afectados: los océanos. Por eso se realizó sumergidos bajo el agua.

En el lecho marino de El Escambrón en San Juan fue posible recolectar a simple vista algunas piezas de plástico y vidrio que llegan ahí por causa del ser humano. La expedición buscó también crear consciencia sobre la presencia de microplásticos en la arena y el mar, otra realidad que afecta las playas de Puerto Rico y la vida de muchas especies marinas.

“En Puerto Rio carecemos de información de los microplásticos, no sabemos dónde están ni de qué tipo. Están allí, pero no vemos”, dijo Ana Trujillo, directora ejecutiva de Scuba Dogs Society.

La presencia de los microplásticos en las costas boricuas fue revelada en los resultados preliminares del primer mes de muestreo en agua del proyecto de monitoreo de Scuba Dogs Society, informó la bióloga marina.

“El impacto (de los microplásticos) es enorme en los océanos y comienza desde el plancton (conjunto de organismos principalmente microscópicos), desde esos animalitos bien pequeñitos y esos vegetales que es el principio de la cadena alimentaria, ya se han encontrado fragmentos y microplásticos en esos organismos”, explicó la experta, en respuesta a preguntas de El Nuevo Día.

“Todos los días si estamos en las redes (sociales) y ponemos microplásticos (en los buscadores de internet) vamos a encontrar ballenas muriendo, aves muriendo, cualquier cantidad de especie tanto marinas como terrestres, porque lo consumen, se queda en sus estómagos, no se puede degradar y entonces los organismos mueren inanición porque tienen la sensación de que su estómago está lleno”, sostuvo Trujillo.

La bióloga marina indicó que aunque las investigaciones de microplásticos en Puerto Rico son todavía incipientes y falta información sobre su presencia y efectos en los cuerpos de agua, la iniciativa y los resultados preliminares urgen ya a la reflexión.

“Este tipo de proyectos con participación ciudadana nos concientizan y alertan de la urgencia de reducir el consumo diario de plásticos de un solo uso. Los resultados dicen que los microplásticos son una realidad en nuestras costas”, subrayó Trujillo.

Por su parte, Alberto Martí, miembro fundador de Scuba Dogs Society, hizo un llamado a la ciudadanía a “cuidar y proteger lo obvio, de lo que dependemos”. El ambientalista y buzo sostuvo que el problema no es el plástico en sí como materia prima, sino el uso y desuso que hace el ser humano del producto.

“El problema principal es el concepto del desecho, los productos que consumimos que son desechables, que los usamos una sola vez y los botamos, ese es el problema, que estamos generando más y más basura”, explicó. De ahí, indicó, nace el mensaje de las “tres r”, reducir, reutilizar y reciclar.

El monitoreo que realizó Scuba Dogs Society entre el 1 y el 25 de mayo identificó un total de 152 objetos en muestras de agua en 10 playas de siete municipios (Carolina, Cabo Rojo, Fajardo, Humacao, Isabela, Loíza y San Juan).

Dicho muestreo —hecho por 30 capitanes de costas y analizado con ayuda de estudiantes de los recintos de Río Piedras y Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico— detectó varias categorías de microplásticos. De acuerdo a los datos de la organización, las más abundantes fueron: microfibras (38%), microfragmentos (31%), seguidas de microfilamentos (9%), microperlas (3%) y otros microplásticos no identificados (19%).

La bióloga marina indicó que la mayor parte de los microplásticos se encontraron en las muestras de agua de la playa Villa Pesquera en Loíza, cerca de la desembocadura del río Herrera, seguidas por las muestras de agua en playas de Isla Verde.

El proyecto se llevará a cabo desde abril hasta septiembre y el último muestreo coincidirá con la limpieza internacional de costas. Los resultados finales de esta primera etapa del proyecto serán revelados en noviembre, con miras a continuar realizando la iniciativa para extenderlo a otros municipios, playas y cuerpos de agua como ríos.


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