Los residentes de las parcelas Suárez, en Loíza, sienten temor por la constante entrada del mar en la comunidad. (André Kang)

Loíza - Los residentes de las parcelas Suárez, en Loíza, están desesperados por la falta de amortiguadores naturales que detengan la constante entrada del mar a su comunidad, situación que se agrava cada seis meses debido a la temporada de huracanes que se extiende hasta finales de diciembre.

Esto, como está ahora, no aguanta una marejada fuerte. Estamos en peligro”, declaró Lorenzo Matos, residente del lugar por más de siete décadas. “Antes, esto era amplio, había uvas playeras, pinos, y todo eso desapareció. El agua, año tras año, se está acercando cada vez más”, sentenció.

Sentado junto a Matos, Julián Ortiz de León señaló que en la década de 1970, el entonces alcalde, Gabriel Santos López (1971- 1992), depositó grandes cantidades de piedras en el lugar como barrera contra las marejadas.

“Eso que ves ahí son las piedras que se pusieron para evitar que el mar entrara y comoquiera siempre entra. Esto ocurre desde hace tiempo, lo que pasa es que ahora se ha mantenido así y se pone peor”, explica.

“Yo nací aquí y me crié aquí desde que esta finca la segregaron en viviendas en el 1951. Esta playa tenía maleza, abrojos, pinos, palmas, y tenía de 300 a 400 pies de distancia entre la carretera y el mar. Ahora, mira el chispito que queda y se hace más pequeña”, destacó Ortiz al tiempo que denunció la extracción de arena que se realizó allí por décadas.

“Los edificios de San Juan, sus urbanizaciones y todo eso, se construyó con la arena de aquí. Se hizo mucho daño por mucho tiempo”, aseveró, mientras Matos destacó que “llevamos mucho tiempo esperando. La arena no se repone y no tenemos nada que nos proteja del mar ahora que estamos en época de huracanes y mucho menos para cuando venga la Marejada de los Muertos en noviembre. Ahí sí que se pone difícil la cosa siempre”, puntualizó.

No muy lejos de allí, en Piñones, el propietario del kiosco El Mojito Criollo, José “Che” A. Rivera, indicó que cada vez que ocurre este evento producto de la combinación de las marejadas del norte y la actividad de invierno, es cuando la carretera 187 queda obstruida por la entrada del mar y la enorme cantidad de arena que se acumula en la vía.

“Lo que es la Marejada de los Muertos y en Semana Santa, esto se pone bien bravo. Se mete el mar hasta bien adentro y se afectan los negocios y los vecinos”, aseguró Rivera.

Plan que genera dudas

Para el presidente de la Junta Comunitaria Parcelas Suárez, Alexis Correa Allende, el plan de mitigación que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos va a trabajar a partir de enero próximo, significaría el fin de la escasa playa que queda.

Me preocupa el plan que ellos proponen porque nos dejaría sin la poca arena de playa que aquí queda frente a la calle 10. Aquí hay mucho movimiento de personas que vienen a disfrutar de los días festivos y el Cuerpo de Ingenieros va a poner piedras y hacer como un rompeolas justo aquí donde está la playa, y eso es algo que hay que analizarlo”, dijo Correa Allende al señalar la costa.

“Los pocos pescadores que quedan y el comercio se van a ver perjudicados si no hay playa”, añadió.

El líder comunitario destacó el cambio climático como uno de los factores que inciden en que este problema se agrave cada año para las más de 1,275 personas que viven en las parcelas Suárez. La extracción o no reposición de la arena que se amontona en las calles luego de cada marejada es otro de los asuntos que Correa enumeró.

La intención del Cuerpo de Ingenieros y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) es la creación de una barrera de piedras para así poder reconstruir la carretera 11 y el ruinoso centro comunitario del lugar.

“Ese es el punto clave de lo que van a hacer, de ahí es que parte la petición para hacer los trabajos. Ese centro comunitario hay que destruirlo y luego nos van a dejar sin playas”, denunció Correa.

El problema de erosión en las parcelas Suárez ha sido tema de portadas noticiosas por años. En el 2006, un fuerte oleaje penetró en medio centenar de residencias de la calle 10. Para finales del 2016, nuevamente otro evento de marejadas provocó el cierre de la calle 11. Justamente tras el paso del huracán Mathew en el 2016, el director del programa Sea Grant de Puerto Rico, Ruperto Chaparro, advirtió que en menos de tres décadas el panorama costero de toda la isla se va a estrechar.

“Esa perspectiva es en base de un estudio de planificación, que asegura que para el 2050, el mar habrá subido un metro. De ser así, el cálculo básico es que por cada metro que suba el mar, entran a tierra 100 (metros). Es relativo a que si sube tres pies, serán 300 que entran a tierra, si no hay obstáculo que lo impida. Puerto Rico no será igual al que ahora vemos”, indicó Chaparro en ese entonces.

Un estudio realizado por el Laboratorio de Geomorfología Costera de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico encontró que a partir del 2010, la erosión de playas en Puerto Rico se ha mantenido a un ritmo continuo hasta el presente, con un marcado retroceso de la línea costera.


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