El precio del kilovatio-hora para los clientes residenciales de la AEE es de 21 centavos. (GFR Media)
El precio del kilovatio-hora para los clientes residenciales de la AEE es de 21 centavos. (GFR Media)

La factura de luz aún no refleja el desplome en el precio del barril de petróleo a causa de la pandemia de COVID-19, por lo que el aumento que muchos ciudadanos han percibido en estos días responde exclusivamente a consumo, indicó hoy, jueves, la directora de Servicio al Cliente de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Noriette Figueroa.

Dijo que no será hasta mañana, viernes, que, “en cumplimiento con el término acordado”, la AEE someterá al Negociado de Energía de Puerto Rico una nueva proyección de ingresos y gastos ajustada al precio del barril de crudo.

Por ley, la última palabra sobre aspectos tarifarios la tiene el Negociado, que prevé darle atención expedita a la información que someta la AEE. El mes pasado, ambas dependencias anticiparon un “ahorro sustancial” en la factura de luz, y la AEE proyectó que sus abonados lo verían reflejado en junio.

“Lo que sucede es que esta factura de mayo sigue siendo basada en el precio de combustible que se determinó en el Negociado de Energía para este trimestre. Ante eso, la realidad es que el único factor que va a provocar que la factura suba, baje o se quede igual es el consumo, porque el costo del kilovatio no ha cambiado”, señaló Figueroa en entrevista con El Nuevo Día.

Actualmente, el precio del kilovatio-hora para los clientes residenciales de la AEE es de 21 centavos.

Bajo condiciones normales, la AEE radica sus proyecciones de ingresos y gastos cada tres meses, y el Negociado concilia las cifras. Los ciclos de revisión establecidos por el Negociado son de enero a marzo, de abril a junio, de julio a septiembre y de octubre a diciembre.

No obstante, el proceso de conciliación permite que, si la diferencia entre los estimados y los costos reales del combustible y la compra de energía excede de $20 millones, los factores para el resto del trimestre pueden evaluarse y computarse nuevamente. Ese es el escenario en estos momentos, por lo que el Negociado le ordenó a la AEE someter sus proyecciones de ingresos y gastos mes a mes.

“El costo por kilovatio se ha mantenido fijo y la única variación que ha habido es por consumo. Estando en nuestras casas por tanto tiempo (debido al cierre forzoso decretado por el gobierno para frenar los contagios de COVID-19), hemos hecho un consumo atípico. Nadie ha consumido lo mismo de antes… equipos electrónicos, cocinar tres veces al día, aires acondicionados, niños en la casa. Hay un consumo atípico y eso se va a reflejar en las tarifas”, recalcó Figueroa.

Sobre el proceso ante el Negociado, indicó que, si bien “debe haber un impacto en la factura porque vamos a utilizar combustible más barato”, resaltó que “ese no es el único factor que se usa para determinar el costo del kilovatio”. A través de la factura, la AEE también cobra diversos subsidios y la contribución en lugar de impuestos, mediante la cual los ayuntamientos no pagan luz a cambio de que la corporación pública quede exenta de patentes municipales.

“No podemos decir que el cliente va a ver literalmente un cambio tan drástico como en las gasolineras, porque hay otros factores que también se consideran en el cálculo. Pero sí, debería haber un impacto en la factura”, manifestó.

Por último, Figueroa exhortó a los ciudadanos a “ser sabios con el uso de la energía”, uniéndose al llamado de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) con el consumo del agua.

“Sabemos que, estando en los hogares, vamos a tener un consumo atípico, pero necesitamos que sean conscientes con los enseres que usamos, particularmente los aires acondicionados. Nos encaminamos al tiempo de más calor. Hay que ser conscientes en el consumo, porque todo eso va reflejará directamente en la factura”, puntualizó.