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Los fondos para la publicación del libro “Vida, patria y verdad” salieron del dinero en poder del comité de campaña en disolución de García Padilla, precisó el exgobernador.
Los fondos para la publicación del libro “Vida, patria y verdad” salieron del dinero en poder del comité de campaña en disolución de García Padilla, precisó el exgobernador. (Xavier J. Araújo Berríos)

El exgobernador popular Alejandro García Padilla define la política como la forma “de hacer de uno los problemas de todos”. Para él, el servicio público es casi una vocación y con la distancia que concede el tiempo -tres años después de salir de La Fortaleza- ha decidido que es momento de contar su verdad sobre cómo fue el cuatrienio en que declaró que “la deuda es impagable”.

No se trata de un “ajuste de cuentas”, sostuvo, ni tampoco un intento de cambiar la narración histórica. Se trata de contar lo que sucedió tras bastidores durante el período en que la ilusión de la bonanza económica puertorriqueña finalmente se vino abajo, y explicar sus creencias y sus valores de manera que ayuden a llenar las lagunas que siente que existen en los recuentos de su gestión política.

“Creo que el país necesita saber las circunstancias que sucedieron desde la perspectiva de los que tomaron las decisiones”, expresó García Padilla en entrevista con este diario.

El exmandatario, electo por el Partido Popular Democrático (PPD), no es el autor de su libro de memorias, “Vida, patria y verdad”. La redacción se la confió a la periodista Ana Teresa Toro y optaron por plasmar sus conversaciones en un formato de entrevista, matizado por los relatos de allegados al exmandatario, correligionarios y contrincantes políticos, funcionarios federales con los que trabajó de cerca, sus hermanos, su esposa y sus hijos.

“Los actores del drama político, demasiadas veces cuenta la historia de manera muy válida, pero en su propia voz, sin un filtro. Creo que los tiempos requieren que se validen datos, que haya interlocutores del país que los viven y por eso escogí este formato”, indicó el exgobernador, quien ahora se dedica a ejercer la abogacía desde la práctica privada.

Toro enfatizó que, a lo largo de 75 horas de entrevistas y decenas de horas más de conversaciones “casi terapéuticas”, le quedó claro que solo valía la pena escribir el libro si tenía un valor para el país.

“No podía ser un libro de chismes”, acotó, al resaltar los choques con el exmandatario sobre sus críticas a individuos y a medios de comunicación, entre otros.

Toro indicó que el libro relata desde la infancia de García Padilla en los campos de Coamo hasta su vida como un estudiante de la Universidad de Puerto Rico. Asimismo, se adentra en gestión como secretario de Asuntos del Consumidor (DACO), senadory gobernador.

La publicación del libro, a semanas de la llegada de un año electoral, podría generar suspicacia, pero el exmandatario insistió que no se trata de los primeros pasos para una nueva aspiración electoral.

Para el país, el cuatrienio de García Padilla fue el momento del choque con la verdad, cuando el gobierno reconoció que la crisis fiscal había llegado al punto de no retorno.

Pero para García Padilla, pudo haber sido el cuatrienio de la salvación, de no haber sido por la oposición constante de contrincantes y miembros de su partido. En el libro, dedica más páginas a las manifestaciones en su contra de políticos como Carmen Yulín Cruz, Manuel Natal, Charlie Hernández, Eduardo Bhatia y Aníbal Acevedo Vilá, cuyas palabras y acciones impidieron dar paso a su reforma contributiva basada en un impuesto al valor añadido (IVA), a cambios en los sistemas de retiro de maestros y jueces, y a cumplir con la promesa de campaña de regresar al legislador a tiempo parcial.

Como destacó el periodista español y cofundador del diario El País, Juan Luis Cebrián, las memorias detallan “la mezcla de frustración, culpa y alivio” que, tres años después de abandonar el cargo, aún embargan al político.

Recordó que luego de anunciar, en 2016, que el gobierno de Puerto Rico acataría la decisión del Tribunal Supremo federal de reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, se encerró a llorar. Narró que sabía que había hecho lo correcto, que era un asunto de derechos humanos, pero chocaba con su devoción católica.

En las páginas de sus memorias, confirmó que, en algún momento, consideró nombrar a su hermano Antonio García Padilla como presidente del Tribunal Supremo; que previo a aspirar al Senado recibió acercamientos -de personas que no identificó- para aspirar a la alcaldía de San Juan, y que su tiempo en la Legislatura ha sido “la experiencia de trabajo que menos” le ha gustado.

Confesó que se arrepiente de no haber estudiado agronomía, se describe a sí mismo como “el primer gobernador del campo puertorriqueño” y reitera que el respaldo a la aprobación de Promesa era el único camino viable para sacar al gobierno a flote. Asimismo, habla en profundidad sobre su visión del Estado Libre Asociado, la necesidad de fortalecer esta fórmula de status y su aversión por la palabra colonia.

Toro y García Padilla revisitaron el escrito tras las protestas de este verano, las cuales el ex primer ejecutivo calificó como prueba de “la madurez del pueblo”.

“Fue hermoso porque el país demostró, además, su identidad”, manifestó.