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El sistema solar en el centro comunitario del barrio Veguitas Zamas de Jayuya, donado por una  organización de ingenieros, es uno de ocho que el grupo de vecinos ha instalado fuera de la red eléctrica.
El sistema solar en el centro comunitario del barrio Veguitas Zamas de Jayuya, donado por una organización de ingenieros, es uno de ocho que el grupo de vecinos ha instalado fuera de la red eléctrica. ([email protected])

Jayuya - Después de más de siete meses sin energía eléctrica, vecinos del barrio Veguitas Zamas de este pueblo ya han atravesado todas las etapas imaginables de desesperación, frustración e indignación.

“Ni siquiera se han tocado líneas primarias que están caídas en el monte”, lamentó el presidente del Consejo Comunitario de Veguita Zamas, Fernando Nazario, cuyo sector llevaba “semanas” sin luz desde antes del huracán Irma.

Pero decidieron no quedarse cruzados de brazos y hace unas semanas comenzaron a organizarse para continuar con sus vidas sin depender del servicio de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

“No podemos estar esperando por agencias. Tenemos que ayudarnos nosotros mismos”, expresó Isaura María Collazo González, residente de este barrio ubicado en las montañas de Jayuya.

“Hemos pasado por muchas necesidades… falta de agua, de energía eléctrica, de cosas bien básicas y entonces, el grupo decidió resolver esta problemática y hacerla nuestra”, agregó.

Así comenzaron a participar de las orientaciones sobre energía solar que ofrece el ambientalista Juan Rosario, exrepresentante del consumidor ante la Junta de Gobierno de la AEE.

Auge comunitaria

Veguita Zamas es parte de una creciente cantidad de ciudadanos y comunidades que se han acercado a Rosario para buscar alternativas a la incertidumbre energética, tras los huracanes de septiembre pasado.

Rosario lleva años con este esfuerzo, a través del grupo “AMANESER 2025” con el apoyo de Ministerio Global, más bien enfocado en promover alternativas para enfrentar el cambio climático. Ahora, sin embargo, casi no da abasto para atender la demanda de orientaciones.

Además de Jayuya, algunos de los grupos que reciben talleres de Rosario se han organizado en comunidades de Caguas, San Juan, Bayamón, Naranjito, Ponce, Lares, Humacao, Salinas y Yabucoa.

“La gente está buscando qué hacer… la mayor parte de la ciudadanía está tratando de resolver sus problemas. Ese es el ‘drive’ inicial”, señaló Rosario. “Nosotros lo que les llevamos es el mensaje de cómo puede colaborar para cambiar el juego para hacer algo distinto”.

Autogestión solar

Rosario no vende sistemas de energía solar. Solo explica en las reuniones comunitarias sobre las alternativas de equipo que pueden adquirir juntos para atender las necesidades más apremiantes y la posibilidad de instalarlos ellos mismos.

“La idea es que la comunidad sea dueña del proceso: sepan bien cómo funciona, decidan qué quieren y los pongan entre ellos mismos”, dijo Rosario.

“Buscamos que las comunidades estén preparadas para otro huracán, como María, pero sin depender de que venga alguien a imponerles lo que van a hacer”, añadió.

Aunque todavía el proyecto no ha arrancado por completo, algunos residentes de Veguita Zamas ya han demostrado sus conocimientos con la instalación de equipos en sucomunidad. Uno de ellos fue el sistema solar que les fue donado por una asociación de ingenieros para el centro comunitario, donde todavía se entregan suministros.

“Ellos lo montaron solos, sin ningún problema. Es un sistema sofisticado. El ingeniero estaba allí y supervisó, pero lo montó la comunidad, gente común y corriente, amas de casa y, sí, había un perito electricista, porque las comunidades también tienen sus expertos”, expuso Rosario.

La posición del Colegio de Peritos Electricistas y la Oficina Independiente de Protección al Consumidor de Energía es que ese trabajo se realice solo por peritos electricistas certificados y que los sistemas sean diseñados por ingenieros eléctricos colegiados.

Rosario está de acuerdo y no excluye la participación o supervisión de expertos en los proyectos. Dijo que solo busca que la comunidad tenga control en la selección del sistema y participe en la instalación de los equipos separados de los circuitos de la casa.

“Nosotros trabajamos con sistemas pequeños, de emergencia, separados completamente de la red eléctrica para atender las necesidades esenciales de la gente y que los costos sean los más bajos posibles”, comentó Rosario, quien recordó que en la instalación del sistema del centro comunitario en Jayuya colaboró Nazario, quien es perito electricista.

“Y mira si los vecinos pusieron el sistema, que a los ingenieros (que donaron el equipo) se les olvidaron unas piezas al cambiar de vehículo. ¿Sabes qué? Lo montaron con piezas que la gente misma fue fabricando y trayendo”, relató. “Lo que queremos es que la gente trabaje junta desarrollando un sistema de abajo pa’rriba, desde la misma comunidad”.

Variedad de costos

En los talleres, Rosario dedica bastante tiempo desde el principio para explicar diversos tipos de equipos que existen y variedades de costos, sin hacer énfasis en marcas, resaltando solo revisiones de eficiencia y especificaciones.

La presentación del ambientalista incluye ejemplos con referencias al costo de sistemas de ocho paneles solares sin baterías de 2.36 kilovatios por $4,771 y otros de 16 paneles con 4.72 kilovatios por $7,368.

“Pero con todo lo que ha pasado con el huracán, hay que hablar de las baterías y ahí todo cambia”, advirtió Rosario, durante una orientación en el centro comunitario de la urbanización Santa Elvira en Caguas. “Si uno tuviera un sistema atado a la red y quisiera añadirle un sistema con baterías, el costo casi se duplicaría”, explicó.

Según los ejemplos que presentó, a los costos antes mencionados habría que sumar $9,500 para añadir un sistema con un inverter de 4,4000 vatios y ocho baterías o $16,975 para un sistema con inverter 8,800 vatios y 16 baterías.

Pero, Rosario hace lasalvedad de que con el pasar de los años se tendrían que reemplazar las baterías. En ese escenario, a manera de ejercicio, Rosario calculó durante el taller que alguien que paga un promedio de $160 mensuales a la AEE y quiere seguir consumiendo la misma cantidad de electricidad, el periodo de repago del equipo será casi igual a la vida útil del sistema.

“No le dicen claro a la gente que las baterías tienen un término de vida y cada cierto tiempo se tienen que reemplazar, y eso se añade al costo”, advirtió Rosario.

“Yo no tengo problema en decirlo, porque yo no vendo nada. La gente es la que decide”, puntualizó. “Incluso, la gente se sorprende cuando digo que la red eléctrica del país hace falta. Evita que los precios de estos equipos suban”.

Resaltó, además, que ha incorporado propuestas y estimados que los mismos participantes han obtenido.

“Ahora, el objetivo de este esfuerzo colectivo es que, a la hora de ir a comprar el equipo, ellos lo hagan juntos para que puedan obtener el precio más bajo posible. Eso no lo van a lograr si cada uno va por su lado”, resaltó Rosario.

Comparación "realista"

Aunque de entrada pareciera desalentar la movida a la energía solar, en realidad la explicación de Rosario más bien busca que los ciudadanos sepan con exactitud qué necesitan.

En ese sentido, Rosario no se limita a comparar solamente el costo de los sistemas solares con los 21 centavos el kilovatio hora que cobra la AEE actualmente.

El ambientalista enfatiza en que los ciudadanos no tienen que encender “toda la casa”, sino comenzar por atender las necesidades primarias o críticas de cada hogar, como proveer energía para la nevera, abanico, algunas bombillas, televisor, para recargar celulares y para alguna máquina de terapia.

“Y no todo tiene que estar conectado a la misma vez”, puntualizó. “Toda esta situación nos tiene que llevar a pensar en una modificación en nuestro consumo. No podemos pagar menos si gastamos lo mismo”.

Además, para Rosario, la evaluación debe tomar en cuenta la necesidad de contar con una opción energética de emergencia en caso de que el sistema de la AEE vuelva a sufrir la misma destrucción con otro huracán como María.

“Tengas ahorro o sigas pagando lo mismo que ahora, el sistema no te va a parecer tan caro si piensas en lo que pasará cuando venga otro huracán, y en cuánto se gastó en gasolina, diésel y gas para plantas después de María, en lo que se gastó por enseres dañados, en la comida dañada, en el mal rato de estar sin luz y de las filas y en el daño al medioambiente”, afirmó Rosario.

Microrredes

Algunas comunidades ya han manifestado a la Comisión de Energía de Puerto Rico su intención de establecer sus microrredes.

El presidente interino de la Comisión, José Román, dijo que hay algunas que, incluso, ya han presentado proyectos que incluyen la construcción deuna infraestructura de transmisión de energía separada a la de la AEE.

Otras implican el pago a la AEE para transportar la energía por su infraestructura.

Erin Hadden, portavoz dela empresa alemana Sonnen, indicó a El Nuevo Día que están “bien interesados en la potencial creación de una planta de energía virtual en Puerto Rico” como la tiene Alemania. Explicó que “consiste en enlazar los equipos solares y de almacenaje de los hogares para formar una red de sistemas que pueden funcionar como su propia planta”.

Pero, según Hadden, estiman que esto no sucederá antes de que se complete la privatización de la AEE.

Por situaciones como esta, Román entiende que será importante la pronta publicación en la isla del primer reglamento de microrredes del mundo.

“Muchas compañías lo están esperando para tener un panorama más claro, pero va a ser importante para proteger a los consumidores que vayan a pagar por ese servicio”, señaló Román. “Si la microrred es una cooperativa o para uso de los mismos dueños, solo se les va a pedir que se registren para saber que existen”.

Rosario señaló que las comunidades que orienta eventualmente pudieran alcanzar un desarrollo de sus sistemas solares que les permitan interconectarse en microrredes, pero considera que pasarán “muchos años” antes de que eso suceda.

“Primero es un ‘backup’, pero inevitablemente se va a llegar a las microrredes. Eso sí, hace una diferencia enorme de cómo se llegue”, afirmó. “Estamos hablando de que sea la propia gente, de abajo hacia arriba, montando poco a poco sus propios sistemas, para que tengan control de lo que pasa en sus comunidades, y no vengan desde arriba a imponerles nada”.