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Estudiantes de quinto grado ponen a prueba su intelecto y creatividad.
Estudiantes de quinto grado ponen a prueba su intelecto y creatividad. (David Villafañe Ramos)

Al sonar el timbre de la 1:00 de la tarde, los estudiantes de quinto grado de Robinson School, en Condado, entraron al “Innovation Lab”, enseguida colocaron sus mochilas y comenzaron a trabajar en grupos.

El salón está dividido en dos áreas encaminadas a desarrollar la educación complementaria entre lo académico, STEM y el design thinking. STEM es el acrónimo de las áreas en las que trabajan los científicos e ingenieros: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Cindy Ogg, directora de Robinson School, explicó que el Innovation Lab es un espacio para cultivar el pensamiento crítico, estimular la creatividad, diseñar soluciones y desarrollar destrezas fundamentales que necesita tener el estudiante del siglo XXI.

En una de las áreas estaba el profesor Edwin Robles, con un grupo de estudiantes, trabajando diseño y estructura. El maestro es el guía y mentor, permitiendo que el estudiante desarrolle un sentido de pertenencia con su proceso de aprendizaje. “Yo les doy una serie de retos y ellos crean su plan. Ahora van a trabajar estructura, utilizando gravedad que les permita crear movimiento hasta un punto dado”, indicó.

Uno de los equipos estaba, unos haciendo el diseño en la computadora, mientras otros experimentaban con bloques. “Vamos a crear el Empire State Building con una rampa para que la bola vaya cayendo en zig zag”, expresó el estudiante Jean Carlos Irizarry.

Esta área del laboratorio dispone de aparatos electrónicos para crear proyectos de ingeniería, robótica, programación, diseño 3D y realidad virtual, entre otros.

En la área contigua, otros estudiantes trabajaban en un experimento científico, guiados por su maestro Ubaldo Morales. “Los alumnos, aplicando el conocimiento de que los lípidos son hidrofóbicos, van a replicar las lámparas de lava antiguas”, sostuvo.

Tras la explicación del profesor, los estudiantes comenzaron a mezclar líquidos en tubos de ensayo y a probar. “Estamos usando agua con color, aceite vegetal y alka-selzter para simular el movimiento de la cera calenténdose en la lámpara. En este caso, las burbujas, llenas de CO2, suben a la superficie y al reventarse, bajan de nuevo”, dijo un estudiante.

Por su parte, Thomas Novak, decano académico de Robinson School señaló que “en el Innovation Lab, nuestros estudiantes se convierten en gestores de sus proyectos. Nuestra responsabilidad no es darles una contestación específica, sino retarlos para que ellos definan cómo pueden usar las herramientas y con qué propósito”.