Expertos denuncian la importancia de que el Departamento de Salud publique datos de los efectos del COVID persistente o prolongado a través de síntomas y condiciones que surgen en personas infectadas hasta un año después del contagio.
Expertos denuncian la importancia de que el Departamento de Salud publique datos de los efectos del COVID persistente o prolongado a través de síntomas y condiciones que surgen en personas infectadas hasta un año después del contagio. (Elaine Thompson)

La respuesta de salud pública a la pandemia de COVID-19 ha estado ausente en los últimos meses, lo que ha propiciado que muchos olviden que la emergencia continúa, denunció la epidemióloga Fabiola Cruz López.

Sus comentarios surgieron durante una conferencia de prensa donde varios expertos en el tema, convocados por la organización Ciencia Puerto Rico, lamentaron la inacción gubernamental en torno a la ofensiva contra este virus.

De acuerdo con Cruz López, información pertinente del virus no ha sido divulgada desde mayo del año pasado, como informes semanales que detallen los síntomas principales, las manifestaciones más comunes y la efectividad de la vacuna frente a nuevas variantes del COVID-19.

Cruz López dirigía el Sistema Municipal de Investigación de Casos y Rastreo de Contactos (SMICRC), puesto al cual renunció en febrero del año pasado.

La epidemióloga advirtió que la situación actual del virus en Puerto Rico es preocupante, con una tasa de positividad de sobre 30%, con más de 4,000 casos reportándose diariamente durante las últimas semanas. A este cuadro, reconoció se suman los casos que no entran a estadísticas oficiales de personas que arrojan positivo al virus en pruebas caseras, datos que no suelen reportarse a Salud.

“No es solo restricciones, es la base de la salud pública, son las herramientas del conocimiento”, insistió Cruz López.

Agregó que el pueblo debe entender que el COVID-19 “no es como un catarro”, sino que en su fase crónica trae consecuencias adversas, como una ola de casos de enfermedades que el sistema de salud del país no está preparado para atender. Destacó que ha habido un aumento de infecciones y reinfecciones de COVID-19.

Según Cruz López, para llenar la falta de educación pública sobre las repercusiones del virus, urge se vuelvan a publicar los informes de los sistemas municipales de rastreo de casos. Recordó que Salud había anunciado que entrevistaría a pacientes para un registro de COVID-19 persistente.

“Más allá de lo que dicen los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), hay que tener datos de aquí, de la isla”, sostuvo al resaltar que si Salud no tiene la capacidad para hacerlo, organizaciones de base comunitaria pueden ayudar a educar y divulgar información.

El doctor Marcos Ramos Benítez, presidente de la organización Ciencia en Tus Manos, advirtió que aunque hay que aprender a vivir con el COVID-19, eso no implica no hacer nada para evitar contagiarse. Resaltó que las vacunas contra el virus no protegen totalmente, pero ayudan, especialmente a personas vulnerables.

Por otra parte, denunció que urge más información sobre los antivirales contra este virus pues hay confusión, incluso entre la comunidad médica.

El doctor Alberto Rosario, médico primario, señaló que parecería que Salud “se rindió” en lo que a la prevención de esta enfermedad se refiere.

“Cuando pasó sus esperanzas a decir que no hay restricciones porque hay tratamientos, antivirales y monoclonales disponibles, me di cuenta que habían dejado de hacer salud pública”, dijo al advertir que la labor médica debe ser prevenir y evitar que el paciente necesite medicamentos.

Coincidió en que no se le ha prestado suficiente atención al COVID persistente.

“Esto no es un catarrito, es una respuesta inflamatoria en todo el cuerpo”, reiteró.

Comentó que ha visto a muchos pacientes desarrollar enfermedades crónicas u otras complicaciones. Por ejemplo, el galeno ha visto casos de personas prediabéticas que se convierten en diabéticas e hipertensos descontrolados, entre otros.

Por su parte, la doctora Brenda Mariola Rivera, neumóloga pediátrica, opinó que la situación local del COVID-19 es peor que en el inicio de la pandemia por el descontrol provocado por los contagios con la variante ómicron. Más allá de las muertes, dijo, urge trabajar con la morbilidad de este virus, lo que implica su incidencia y prevalencia.

Según la inmunóloga, aunque no hay datos locales de COVID-19 persistente, se estima que 5 a 40% de los infectados van a desarrollarlo. A esto se suma que 30% de la población padece de, al menos, una enfermedad crónica, lo que se considera un factor de riesgo para COVID-19 moderado o severo. A nivel pediátrico, dijo, las secuelas pueden generar niebla mental o problemas de concentración. En adultos, mientras, lo más visto es fatiga y cansancio.

Entretanto, el doctor Ramos Benítez advirtió que se han encontrado muestras del virus, hasta un año después de la infección, en el intestino delgado, riñones, pulmones, cerebro, hígado y sistema nervioso.

Reacciona el Departamento de Salud

Por otro lado, la agencia salubrista estatal respondió, mediante declaraciones escritas, a los planteamientos esbozados por los expertos.

“El Departamento de Salud no ha descansado durante estos dos años y tres meses respondiendo a la emergencia de salud pública provocada por el COVID-19. La respuesta, que ha sido consistente en este transcurso, la hemos enfocado en cuatro áreas, que incluye: detección, prevención, tratamiento y vigilancias. Siempre hay espacio para mejorar, pero sin duda mantenemos una respuesta integrada y robusta, como ninguna o muy pocas jurisdicciones y países en el mundo”, resaltó la agencia en el escrito sin atribuir las declaraciones a un funcionario en particular.

Salud resaltó que mantiene centros fijos de detección temprana en todos los municipios; que realizan pruebas en centros correccionales (cárceles), albergues, facilidades de cuido prolongado, instituciones educativas, aeropuertos y campamentos de verano; que facilitan el acceso a referidos de pruebas a través del bioportal; y que distribuyen pruebas caseras a comunidades de difícil acceso.

“En cuanto a la prevención, mantenemos cientos de centros de vacunación en todo Puerto Rico apoyados por el Departamento, campañas de prevención en los medios tradicionales, guías y protocolos para diversas poblaciones y nos mantenemos orientando a la ciudadanía a través del Centro de Llamadas y las redes sociales del Departamento. En el área de tratamiento, tenemos una red de proveedores de 423 farmacias con pastillas antivirales, 12 centros de detección y tratamiento y 26 centros de infusión en todo Puerto Rico, todo libre de costo”, enfatizó Salud.

“Por otro lado, mantenemos 13 sistemas de vigilancia especializado para COVID-19 y mantenemos un registro de pruebas caseras. Los equipos de epidemiología se mantienen desarrollando guías y protocolos actualizados para las distintas poblaciones, informes semanales y monitoreo de datos a tiempo real a través del ‘Dashboard’“, añadió la agencia.

Además de resaltar que se han mantenido firmes en promover el uso de mascarillas mediante una orden administrativa que aplica al transporte público, escuelas, facilidades de salud y eventos multitudinarios, la agencia añadió que integraron iniciativas dirigidas a la población de adultos mayores.

“Se denota la vulnerabilidad de las poblaciones de adultos mayores, por lo que hemos integrado iniciativas dirigidas a esta población en específico para que tenga acceso a tratamiento, vacunas y pruebas. Seguimos monitoreando la epidemia e integrando nuevas estrategias para fortalecer la respuesta. Reconocemos que la emergencia no ha terminado y el compromiso del Departamento por la salud pública sigue como el primer día”, enfatizó el Departamento de Salud.

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