Los tres megageneradores de Palo Seco son los primeros de 21 que se instalarán en la isla, como parte del proyecto de transformación y modernización de la red eléctrica.
Cada megagenerador puede producir 27.2 megavatios, para un total de 81.6. (Xavier J. Araújo Berríos)

La Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés) avaló el “protocolo de prueba” de los tres megageneradores (MegaGens) que llevan casi dos años apagados en la central Palo Seco, en Cataño, lo que permitirá determinar cuán contaminantes son y si, eventualmente, se podrán integrar a la flota de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Al informar sobre la aprobación del protocolo, la directora de la División de Protección Ambiental del Caribe de la EPA, Carmen Guerrero, detalló hoy, miércoles, que la AEE prevé realizar las pruebas el viernes 1 de julio. En el ínterin, deberá completar varias gestiones, como coordinar los trabajos con el manufacturero de los MegaGens y especificar dónde se ubicarán los monitores de calidad de aire y quién los operará.

“Se van a establecer unos puntos de monitoreo y, entonces, los megageneradores se van a operar por unas horas específicas, según el protocolo. Basado en esa información, más el tipo de combustible que se les esté supliendo –incluyendo el nivel de azufre–, se tendrá una idea de cómo van a operar y con qué frecuencia, en términos de los datos de emisiones”, explicó Guerrero a El Nuevo Día.

El director ejecutivo de la AEE, Josué Colón, indicó, por su parte, que, tras la aprobación del protocolo, podrán “fabricar las piezas que hacen falta, instalarlas y realizar las pruebas con la EPA para validar las unidades”. La meta, recalcó, es poder utilizar los megageneradores “como parte de la flota” generatriz.

Para este tipo de pruebas, usualmente se separan cuatro o cinco días, aunque gran parte de las actividades contempladas son para preparar el equipo y “asegurarse que todo esté en orden”, dijo Guerrero. Se tendrían, al menos, uno o dos días de contingencia por si las pruebas se ven interrumpidas.

“Realizar la prueba, como tal, les toma un día. Durante la prueba, se operan las unidades bajo los escenarios operacionales deseados y se determina si las unidades cumplen con los límites de emisión establecidos”, reiteró.

Los resultados estarían listos en 15 a 30 días. Una vez las unidades “demuestren cumplimiento”, la AEE podrá utilizarlas, expresó Guerrero. Aclaró, sin embargo, que, tal como estableció la EPA en una orden administrativa en noviembre de 2021, la AEE debe continuar el proceso y las comunicaciones con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para obtener los permisos de construcción y operación de los MegaGens.

“La orden administrativa les provee cobertura para que operen las unidades mientras obtienen los permisos. Sin embargo, la orden vence el 10 de noviembre de 2022. Para que la Autoridad pueda operar las unidades luego (de esa fecha), Recursos Naturales debe haber emitido los permisos a su favor”, observó la funcionaria federal.

En enero de 2021, la EPA le imputó a la AEE violaciones a la Ley federal de Aire Limpio por la instalación y operación de los MegaGens sin los debidos controles. En consecuencia, emitió un aviso de violación ordenándole tomar acciones correctivas y advirtiéndole que, si no lo hace, se expone a multas administrativas de $25,000 por infracción por día, que podrían llegar hasta $101,439.

Según la EPA, la operación inadecuada de los equipos resultó en un exceso de emisiones de óxido de nitrógeno, material particulado, ácido sulfúrico, dióxido de carbono y dióxido de azufre. Entonces, la AEE informó que los megageneradores están fuera de servicio desde el 12 de octubre de 2020.

A un costo de $58 millones, la AEE compró los MegaGens, en 2019, con el fin de estabilizar las cargas eléctricas en la zona metropolitana, donde la demanda es mayor, y acortar el tiempo de respuesta al restablecer el servicio durante emergencias o interrupciones por averías. Cada uno puede producir 27.2 megavatios, para un total de 81.6, lo que equivale a la demanda de 40,000 abonados.

“Lo más importante es que, al operar, los megageneradores tienen que cumplir con los requisitos de calidad de aire y no terminar generando más problemas”, puntualizó Guerrero.

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