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Angelina Huggins, de 93 años y en la foto junto a su hija Victoria, es conocida en la comunidad  por sus  limbers. (Suministrada)
Angelina Huggins, de 93 años y en la foto junto a su hija Victoria, es conocida en la comunidad por sus limbers. (Suministrada)

Imalay M. Cruz Figueroa, José Carlos Sánchez Cintrón, Angélica Serrano Román y Kevin Joel Arroyo Velázquez / Especial El Nuevo Día

Nota del editor: estos son los últimos reportajes del curso Periodismo de Inmersión en el Caño Martín Peña, que ofreció la Escuela de Comunicación Ferré Rangel de la Universidad del Sagrado Corazón, en alianza con GFR Media.

La madera que cayó al suelo después del huracán María es la que hoy, cobijada con un toldo azul y zinc, calienta el hogar de José Caraballo Pagán y su esposa en Barrio Obrero Marina, en Santurce.

Sentado en la sala de su casa, con un rostro serio, Caraballo Pagán rememoró sus 55 años en las comunidades del Caño Martín Peña, y aseguró que su historia real aún no se cuenta.

“La gente que llegó aquí para el 1936, aparte de abandonar sus fincas, no vino solo a buscar meramente trabajo, vinieron a buscar educación y salud para sus hijos”, expresó el líder comunitario, de 72 años.

Poco se destaca sobre la calidad de la gente del Caño Martín Peña. Es muy normal caminar por las calles de las comunidades y toparse con personas que regalan una sonrisa.

Son personas que hace más de 80 años emigraron a San Juan buscando una vida mejor. Ese espíritu sigue ahí, con rostros modernos, pero con el mismo deseo de trabajar para echar adelante a los suyos.

Entre los barrios de don Tite

“Yo viví allá en los manglares donde el que se da, se da. Para mí, en esos lugares solo hay felicidad”. Así describió estas comunidades el compositor y periodista Tite Curet Alonso, quien plasmó la realidad de ese entorno donde vivió, en la canción “Con los pobres estoy”.

Entre las calles de Barrio Obrero Marina, cerca de donde se crio Curet Alonso, se encuentra el hogar de Jerald Constanzo Mota, joven de 16 años que se destaca por su liderazgo social en el Caño.

Para Constanzo Mota, las comunidades son un reflejo de familiaridad, y destacó que su gente también le ha dado mucha gloria a Puerto Rico.

“De aquí, han salido muchos prospectos, entre ellos Tite Curet Alonso, el boxeador Wilfredo Gómez y el jinete Junior Cordero”, señaló el líder, al recordar el momento en que se presentó en tarima, en el concierto de Residente en 2010, para hacer un reclamo por sus comunidades.

Cinco siglos de historia

El punto de convergencia entre el pensar de Constanzo Mota y Caraballo Pagán es que la historia que estas comunidades traen en sus espaldas se conoce poco y la que se cuenta está tergiversada.

Son más de 500 años de historia los que reflejanen sus rostros los habitantes del Caño Martín Peña, pero ¿quién era él?

Mientras se camina por las comunidades y se le hace la pregunta a la gente, pocos conocen la respuesta. Sin embargo, lo que sí es seguro es que el rostro de aquel empresario, que llegó a San Juan para el año 1500, se convirtió en un espejo que refleja miles de hogares rodeando un cuerpo de agua que, aún en su sucio estancamiento, hace perpetuar una historia rica en luchas, humanismo, superación y autogestión.

Son muchos más de los que se piensa

Las Monjas, Israel-Bitumul, Barrio Obrero Marina, Buena Vista Hato Rey, Barrio Obrero San Ciprián, Buena Vista Santurce, Parada 27 y Cantera son comunidades que, cuando se suman, acogen una población que supera la de más de 27 municipios en la isla, según el Censo del 2010.

Las personas que habitan en estas ocho comunidades son producto de una ola de puertorriqueños que, desde 1936, se mudó del campo y de otros sectores de Puerto Rico a la ciudad a buscar trabajo y una mejor calidad de vida.

Un ejemplo de esto es el relato de Angelina Huggins, una mujer de 93 años que vive hace 79 años entre las comunidades. Huggins, desde la comodidad del sofá de su casa, contó que desde pequeña vino desde Culebra para vivir en el Caño.

“Yo llegué aquí a la edad de 14 años. Mi hermana vivía aquí, y yo me vine con ella hasta que me casé. Nos separamos y volvimos a estar juntas”, expresó Huggins, quien es conocida en las comunidades por confeccionar limbers por más de una década.

Y casi como los limbers de Huggins son las comunidades del Caño: conocidas, coloridas, dulces, y estancadas en un espacio en el que el agua protagoniza la fusión de elementos que han sido desarrollados por manos trabajadoras y el tiempo.

Una inmersión no es suficiente

El húmedo respirar entre las calles, la plaga de cerdos, las casas pegadas, los toldos azules, su olor, los escombros a la orilla de la carretera, el agua contaminada de un lado y los edificios al otro. Muchos podrían describir las comunidades del Caño Martín Peña de esta manera, pero su esencia trasciende el aspecto visual de su entorno.

El verdadero retrato de estas comunidades nace del corazón y rostros de su gente que, aún después de tanto, sigue proyectando sonrisas, respeto y ganas de salir adelante.