El ayudante general de la Guardia Nacional de Puerto Rico, José Reyes.
El ayudante general de la Guardia Nacional de Puerto Rico, José Reyes, dijo que idean la logística para la distribución de la vacuna una vez su uso esté aprobado. (Ramón “Tonito” Zayas)

El ayudante general de la Guardia Nacional, José Reyes, informó hoy que el Departamento de la Defensa impartió instrucciones para que los estados y territorios estadounidenses, como Puerto Rico, preparen la logística para un proceso de vacunación masiva contra el COVID-19.

Actualmente, hay dos vacunas contra el COVID-19 aprobadas para su uso temprano en China y una en Rusia. Estas fueron avaladas sin tener una tercera fase de pruebas clínicas completadas, lo que ha generado críticas a nivel internacional. En la tercera fase de ensayos clínicos se prueba la vacuna en cientos de miles de personas de diversas localidades. Otras seis vacunas están en esa etapa de los procesos, según el diario The New York Times.

Esto está a la vuelta de la esquina. La semana pasada los 54 ayudantes generales recibimos comunicación del Departamento de la Defensa y de Salud federal sobre cómo se va a llevar a cabo ese proceso de vacunación masiva”, sostuvo Reyes en entrevista con El Nuevo Día.

El militar explicó que, en esencia, el gobierno federal está estableciendo unas guías que cada jurisdicción deberá adaptar según sus capacidades y características particulares. En esas guías se espera que estén identificados los segmentos de la población que recibirán la vacuna primero. Reyes dijo que, a juzgar por pandemias previas, como la del AH1N1, probablemente se le dará prioridad a los profesionales de la salud y los primeros respondedores, incluyendo los militares, por ser el grupo de personas con más exposición a este tipo de enfermedad.

Sostuvo que en el caso de Puerto Rico se contempla abastecer de vacunas a las farmacias, las clínicas y los hospitales. Del mismo modo, se establecerán ocho centros de distribución desde donde se despacharán vacunas a todos los municipios para llevar a cabo campañas de inmunización en las comunidades.

“Estamos desarrollando ese plan para ver cómo se hace la distribución. Se va a hacer con ocho centros de distribución regionales, como los que tuvimos para (el huracán) María y de ahí a los 78 municipios… Las directrices las establece el gobierno federal. Cuando vino AH1N1 se trabajó un orden de prioridad. Se pone personal de primera respuesta, personal militar y entonces empiezas con las poblaciones de mayor susceptibilidad”, sostuvo Reyes.

“Se está desarrollando el plan porque envuelve a varios componentes para el manejo, la distribución, que incluye a hospitales, hogares de envejecientes, centros de vacunación, las farmacias que ya se usan para vacunas como la del flu (influenza)”, sostuvo el militar.

El lunes, el presidente Donald Trump alegó que dentro de “muy poco tiempo” se podría aprobar una vacuna contra el COVID-19. “Hasta podría ser durante el mes de octubre”, sostuvo Trump durante una conferencia de prensa.

“Podría ser antes de una fecha especial. Ustedes saben de qué fecha estoy hablando”, dijo el presidente en lo que ha sido interpretado como una referencia a las elecciones generales del 2020.

Informes extraoficiales del Financial Times apuntan a que Trump podría acelerar el proceso de aprobación de una vacuna desarrollada por la empresa AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

Sin embargo, esta y otras ocho empresas, algunas de ellas entre las más adelantadas en el proceso de desarrollar una vacuna, juraron públicamente no proponer una aprobación expedita de las vacunas que desarrollan hasta que hayan completado en su totalidad la tercera fase de los ensayos clínicos, informó The Washington Post.

La Organización Mundial de la Salud ha informado que difícilmente se podrán tener vacunas masivas previo a mediados del 2021.

Entre las empresas que hicieron este compromiso público está, además de AstraZeneca, las firmas Johnson & Johnson, Merk, Moderna, Novavaz, el proyecto de Pfizer y BioNTech, y el de Sanofi con GlaxoSmithKline.