El momento en que anunció su salida como presidente del ente federal que vigila las finanzas de Puerto Rico.

El anuncio de la renuncia de José Carrión III a la presidencia de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) provocó todo tipo de reacciones entre miembros de la Legislatura, desde júbilo por su salida hasta palabras de agradecimiento por su labor.

¡Gracias por nada! El rol patético que jugaron los puertorriqueños que se prestaron para ser miembros de la Junta de Control Fiscal pasará a la historia como un evento bochornoso. En primer lugar, porque decidieron ser cómplices de una política colonial y antidemocrática penalizante y humillante para el pueblo de Puerto Rico. En segundo lugar, porque en esa faena también se prestaron para servir de verdugos contra los más vulnerables y ser guardaespaldas de los bonistas buitres y la administración (Barack) Obama/ (Donald) Trump. En ambos casos, vergüenza a los que se prestaron a esa patraña”, sostuvo en declaraciones escritas el senador independentista Juan Dalmau Ramírez.

“Resta para los que creemos en un Puerto Rico verdaderamente democrático y próspero, continuar nuestra lucha por eliminar esa Junta de Control y obligar a que el Congreso tenga que examinar, en todas sus dimensiones, el caso de Puerto Rico y su relación política con la Isla. Ese proceso, debe reconocer una realidad inexpugnable, la deuda de Puerto Rico es impagable”, añadió el legislador.

“Debe el gobierno de los Estados Unidos, por una parte, asumir su responsabilidad por mantenernos en un régimen con una economía de enclave territorial y dependiente, que limita nuestra posibilidad de desarrollo económico. Y, por otro lado, hacer una auditoría política con respecto a los responsables de la deuda del país, tanto populares y penepés, que tomaron decisiones que comprometieron a las presentes y futuras generaciones en términos económicos. Ésos deben enfrentar la justicia en todas sus consecuencias”, finiquitó Dalmau Ramírez.

Mientras, para el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes, Antonio Soto, uno de los legisladores que más de cerca ha trabajado con la JSF, solo ameritan en estos momentos palabras de agradecimiento.

Le agradezco a él la disponibilidad que tuvo en un momento dado de ser parte de la JSF. Conozco del comprimo que tiene con Puerto Rico, es genuino y busca lo mejor para la isla y que podamos cumplir fiscalmente con los compromisos que tenemos como isla y garantizar que los servicios se continúen proveyendo”, dijo Soto a El Nuevo Día.

“Le deseo lo mejor en su futuro, así que agradezco el servicio que ha dado y cuando salga de la Junta le deseo lo mejor. No tengo nada malo que decir él”, agregó.

En el caso del senador penepé Henry Neumann, quien ha sido vocal en su insatisfacción con el rol de la JSF, en el país, dijo que objeta “filosóficamente” el rol del ente fiscal en el país.

Mis planteamientos están más fundados en un sentido filosófico de la imposición de unas personas no electas en Puerto Rico sobre la voluntad de las personas electas en la Legislatura y la gobernación”, dijo Neumann. “Ese ejercicio para una persona que valora lo que es la democracia y los procesos correctos de una democracia es frustrante”.

Neumann dijo que uno de los momentos más difíciles de su vida, precisamente, lo vivió cuando discutía una medida legislativa y le entregaron una carta de la JSF objetando la medida.

Era una carta firmada por Carrión diciendo que no importaba lo que decidiéramos, la medida no sería aprobada. Para una persona que ha luchado toda la vida para llegar a donde estoy para tomar unas determinaciones que entiendo son beneficiosas, ese tipo de actuación de la JSF va en contra de la propia naturaleza de uno. No es Carrión o Jaresko (Natalie, directora ejecutiva de la JSF) es la imposición a un gobierno de una isla sin pedir ningún tipo de opinión”.