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La mayoría de las universidades del país lograron convertir sus clases presenciales a clases a distancia en unas semanas.
La mayoría de las universidades del país lograron convertir sus clases presenciales a clases a distancia en unas semanas. (Teresa Canino Rivera)

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Desde módulos y vídeos instruccionales, a aplicaciones en el celular o teleconferencias con una decena de participantes, instituciones de educación primaria, secundaria y superior en la isla han tenido una incursión acelerada en lo que es el mundo de la educación a distancia.

Pero al concluir la cuarta semana del toque de queda, y ante la incertidumbre sobre cómo las decisiones de política pública para contener la transmisión del coronavirus que causa la enfermedad de COVID-19 impactarán la enseñanza y el aprendizaje, se hace cada vez más imperante que las clases que se dan mediante herramientas tecnológicas sean efectivas.

“Ahora mismo, los educadores en Puerto Rico están en una mentalidad de supervivencia y sálvese quien pueda, usando cualquier recurso que consiga y se pueda usar”, señaló el catedrático de la Escuela Graduada de Ciencias y Tecnologías de la Información de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, Eliut Flores Caraballo.

Ofrecer clases a distancia se podría describir como un lenguaje distinto a las clases presenciales, por lo cual es necesario “traducir” las estrategias para determinar qué es lo que funciona con el uso de la tecnología y que no, argumentó Flores Caraballo.

Extensas conferencias grabadas o teleconferencias en las cuales todos los estudiantes deben estar conectados a la vez -cual si fuera un salón de clases virtual- no necesariamente serán las mejores estrategias, señaló el catedrático, quien además dirige una empresa de consultoría en estrategias digitales.

El mismo principio aplica igual para estudiantes de nivel escolar, quienes en parte también dependerán de la capacidad de sus padres o encargados para asistirles con la carga académica, indicó la profesora del Programa de Sicología Escolar de la Escuela Graduada de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Patricia Landers Santiago.

“Una educación a distancia no es igual a enviar trabajos y que la realicen a distancia, eso es una asignación. La educación virtual se refiere a cuando hay modalidad diferente a la presencial. Se supone que el educador esté conectando con el estudiante de alguna manera. No es asignar tareas y se acabó, que cada cual busque”, señaló Landers Santiago.

En la semana del 8 al 14 de marzo, se anunció la suspensión de clases presenciales en la mayoría de las universidades del país, en todas las escuelas públicas y en varias escuelas privadas ante el aumento en casos sospechosos de COVID-19. Pero una vez se confirmaron los primeros casos positivos al contagioso virus, la gobernadora Wanda Vázquez Garced decretó un toque de queda dejó en sus casas no solo a los estudiantes, sino también a todo el personal de los centros educativos.

Lo que para muchos docentes iba a ser una semana de preparación y de apoyo técnico a partir del 16 de marzo en sus instituciones, se convirtió en un tiempo en el que ellos fueron los estudiantes desde sus casas, recibiendo asistencia de expertos de forma remota para convertir sus clases presenciales en cursos que se pudieran ofrecer a distancia.

Muchas instituciones han sido laxas, hasta el momento, en capacitar a la facultad y prepararlos adecuadamente para utilizar estas herramientas y ahora estamos pagando las consecuencias porque en una o dos semanas están tratando de que la gente ponga sus clases en línea a como dé lugar”, lamentó Flores Caraballo.

“Como tenemos tanta prisa, creo que es el momento para detenernos, respirar profundo y echar una mirada al bosque para sacar partido de todas las herramientas que tenemos disponibles, en vez de encerrarnos en hacer un solo tipo de lección”, añadió el profesor de la UPR.

La directora de Educación de Microsoft Puerto Rico, Carla López Narváez, recordó que todos los maestros, estudiantes y empleados de Educación cuentan con acceso gratuito a los programas de su compañía, pero no todos lo conocen.

“Hay muchas herramientas que ya pueden usar... Pero hay oportunidad de mejorar (para que las conozcan)”, expresó López Narváez. Por ejemplo, su videojuego Minecraft for Education estará disponible, de forma gratuita, hasta el 10 de abril para que los maestros lo utilicen.

En Estados Unidos, las escuelas fueron cerradas por el resto de año escolar en Alabama, Arizona, Michigan, Oklahoma y Virginia, entre otros, mientras que California, Nueva Jersey y Pensilvania dejarán sus planteles cerrados hasta nuevo aviso.

El toque de queda decretado por la primera ejecutiva estará vigente hasta el 12 de abril, aunque es incierto si será extendido nuevamente. El secretario de Salud, Lorenzo González Feliciano, estimó que el pico de los contagios en Puerto Rico se registrará entre mediados de abril y principios de mayo.

Se desconoce cuándo se retomarán las clases de forma presencial, aunque instituciones como la Universidad del Sagrado Corazón ya han adelantado que terminarán el semestre en línea.

¿Qué hace falta?

El apoyo a los docentes es crucial para que cualquier estrategia de educación a distancia funcione, destacó la decana de Desarrollo de Programas de la División Online de National University College (NUC), Dolymari García.

No ofrecer guías sobre cómo educar a distancia, especialmente si es la primera vez que trabajan en esta modalidad, solo generará frustración y podría convertirse en un obstáculo para generar lecciones efectivas para los alumnos, sostuvo Landers Santiago.

En el caso del NUC, poseen un Centro para la Enseñanza y Aprendizaje para orientar a la facultad y asistir en la creación de currículos a distancia.

“Se necesita esa competencia adicional en el manejo de la tecnología. Es una facultad que tiene esas competencias profesionales bien fuertes, con matemáticos, humanistas, biólogos, ingenieros, y le desarrollamos esa competencia de la pedagogía usando la tecnología”, explicó García.

A nivel de las instituciones postsecundarias, un informe del Consejo Nacional para la Autorización de Acuerdo de Reciprocidad entre Estados (NC-SARA, por sus siglas en inglés) detalló que 7,368 estudiantes estaban matriculados en programas académicos que se ofrecían exclusivamente en línea en 2019. El número abarca solo universidades con programas completamente a distancia, e incluyen estudiantes que residen fuera de Puerto Rico.

De acuerdo a las estadísticas más recientes, en todas las instituciones postsecundarias de Puerto Rico había 208,684 estudiantes matriculados para el año académico 2018-2019, según el Sistema de Información Integrado de Educación Postsecundaria (IPEDS, por sus siglas en inglés).

El Departamento de Educación indica que en las escuelas públicas hay unos 294,000 estudiantes. Mientras, el pasado año escolar había 121,089 alumnos en escuelas privadas, según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR).

A raíz del toque de queda, todos están en sus casas y, de alguna manera, intentando continuar con sus estudios.

Lo que siempre se ha hecho en un salón de clases no necesariamente funcionará a través de una computadora, tablet o celular, apuntó Flores Caraballo.

“Yo doy clases a nivel graduado, mis clases son de tres horas. Para los cursos en línea, yo grabo mis conferencias. Pero no son de tres horas, trato de que sean de media hora, como mucho, integro presentaciones... No puede ser igual”, detalló.

Tener en cuenta la capacidad de prestar atención a una misma tarea también es crucial cuando se trata de niños y adolescentes, indicó Landers Santiago.

Estresores en el hogar

La especialista en sicología escolar destacó que los padres y encargados no deben pretender que los niños estén de 8:00 a.m. a 3:00 p.m. realizando tareas escolares desde las casas.

Tenemos que tener en cuenta que el escenario cambia. No podemos asignar la misma cantidad de horas, los recursos físicos no son los mismos, los estudiantes no tienen la oportunidad de cambiar de salón, no tienen la oportunidad de cambiar de maestros, no tienen la oportunidad de ir al recreo afuera donde puedan correr y socializar con sus amiguitos”, sostuvo Landers Santiago. “Lo recomendable es que, si son clases que se tienen que conectar a cierta hora, que no sean más de tres o cuatro horas dedicadas a esas tareas”, detalló.

Ante la interrupción en el semestre escolar, Educación ha emitido recomendaciones sobre los recursos y materiales que pueden usar los maestros para darle continuidad al proceso educativo. Al momento, el secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, aún no instruido cómo los estudiantes serán evaluados académicamente por el trabajo que hagan en sus hogares.

“Hay diversas maneras de que se dé esa educación a distancia y estamos dando esa flexibilidad al maestro”, sostuvo Hernández Pérez.

Entre las prácticas que se están dando entre las comunidades escolares, detalló queuna escuela superior en Ponce optó por reorganizar la semana lectiva de los estudiantes de forma tal que no tomen todas las clases todos los días.

“Ellos decidieron tener una acercamiento particular. De ese modo, los estudiantes cogen la clase de español los lunes y una electiva, los martes toman otra de las materias básicas y una electiva, y así sucesivamente como si fuera una universidad”, relató el secretario.

Este modelo pudiera no funcionar para todos los centros escolares ante las limitaciones en el acceso a internet o la falta de equipo tecnológico necesario.

En otras situaciones de emergencia, como sucedió tras el paso del huracán María en 2017 o luego de los terremotos de principios de año, algunas instituciones educativas pudieron habilitar centros de cómputos o proveer equipo a los alumnos, detalló el vicepresidente de la División Online de NUC, Manuel Meléndez.

Ante el toque de queda y el requerido aislamiento social, esto ahora no es posible. Por ende, los docentes deben tener en cuenta que no todos los alumnos podrán conectarse a un curso a la misma vez, y lo ideal es dejar el material disponible para que sea accedido en cualquier momento, aconsejó Meléndez.

“Es importante tener esa capacidad y flexibilidad de estudio, le permite al estudiante acceder al material cuando necesita y le permite moverse a su paso. Esto ayuda a satisfacer las inteligencias múltiples”, comentó la decana García.

Asimismo, Landers Santiago recordó que la situaciones en cada hogar son diferentes. Los estudiantes, particularmente los menores de edad, recibirán de manera distinta el material educativo, dependiendo del nivel de apoyo que reciban de los adultos a cargo.

Si hay problemas con los adultos, no se puede esperar que los niños tendrán un aprendizaje efectivo, sostuvo la sicóloga escolar.

“Cada cual está tratando de lidiar de la manera que mejor entiende y con los recursos tanto físicos como emocionales que posee. Es un efecto en cadena, tenemos unas instituciones educativas -privadas y el sistema público- que entienden que tienen que cumplir con el semestre. Ese es un estresor que se le pasa a los maestros, y los maestros lo canalizan pasándolo a los padres que están ayudando a los niños con la carga de trabajo escolar, y los estudiantes son los que reciben el efecto de toda esta cadena”, señaló Landers Santiago.

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