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Como si las heridas físicas y emocionales que dejó en su cuerpo la agresión sexual de la que fue víctima no fueran lo suficientemente traumáticas, una doctora residente del Programa de Educación Graduada del Departamento de Obstetricia y Ginecología (OBYGN) del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico, tuvo que enfrentar la apatía de la institución académica que, en vez de garantizar sus derechos, los violentó y se ocupó en defender al agresor.

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