Algunos países han tenido problemas con las áreas de cuidado intensivo para atender los casos complicados del COVID-19.
El COVID-19 arropa a nivel pandémico el mundo entero, enfermedad que se originó en China a finales del año pasado y que se actualmente se transmite principalmente de persona a persona, cuando alguien contagiado tose, estornuda o habla y emite microgotas que aspira o toca la otra persona. (Vanessa Serra Díaz)

A días de Acción de Gracias y cinco semanas de la Navidad, Puerto Rico amaneció ayer con la mayor cantidad de hospitalizaciones registrada por COVID-19 durante esta pandemia: 568.

En lo que va de mes, también se han establecido cifras récord en la isla por los contagios de este virus, enfermedad que, justo ayer, cumplió un año desde que se registró el primer caso en la provincia de Wuhan en China.

“Sabíamos lo que venía durante el proceso electoral, y no hicimos los ajustes necesarios para detener el desastre que ahora tenemos en nuestras manos. Ni tan siquiera hicimos nada para detener las caravanas”, advirtieron la demógrafa Judith Rodríguez y el doctor Ibrahim Pérez en un informe que recién publicaron sobre la evolución de esta enfermedad en el país.

Según ese análisis, fue el pasado 5 de noviembre cuando se reportó la mayor cantidad de casos en un día: 803. Además, el sábado pasado (14 de noviembre) fue cuando más personas contagiadas han estado conectadas a ventiladores (90). Mientras, en la semana del 2 al 8 de noviembre, se registró el mayor promedio de casos positivos diarios en una semana: 492.

De acuerdo con Rodríguez y Pérez, muchas personas le han perdido el respeto y miedo a esta enfermedad. En su informe, ambos insistieron en que la falta de mayor rigurosidad en la educación sobre sus consecuencias ha generado el cuadro que vive el país.

Datos del Fideicomiso de Salud Pública advirtieron ayer la mayor cifra de casos del virus, en comparación con los identificados a la misma fecha de octubre.

Según el doctor Marcos López Casillas, gerente de investigación del Fideicomiso de Salud Pública, para el 17 de octubre se habían reportado 2,534 casos, mientras que ayer, un mes después, había 5,212 registrados. Esa cifra, indicó, representa un incremento de 106% en los últimos 30 días.

“No vamos muy bien”, lamentó el también catedrático del Departamento de Física y Química de la Universidad de Puerto Rico en Humacao.

Para dar un cuadro general, López Casillas precisó que, al día de ayer, había 42,790 casos acumulados, de los cuales 36,102 ya están convalecientes, mientras 6,688 continúan activos o contagiados.

Advirtió, además, que muchos de los casos recientemente detectados son producto de personas que tuvieron algún tipo de exposición al virus durante las elecciones o actividades relacionadas y se realizaron la prueba diagnóstica del virus. Como ejemplo, mencionó que mientras el 4 de noviembre se identificaron 760 casos, el 5 de noviembre fueron 803 y el 6 de noviembre 740.

Por otra parte, el investigador mostró gran preocupación al aumento de casos que se ha notado en la población de menores de 18 años. Octubre, resaltó, fue el mes con más casos en esta población: 1,592. Mientras, en noviembre se han reportado 649 casos en estas edades.

Las muertes, mientras tanto, siguen siendo lideradas por la población de 60 años o más, con 88% de los fallecimientos por esta enfermedad ocurridos en Puerto Rico durante la pandemia.

“Han habido muchas campañas educativas, pero quizás no han sido suficientes y debemos mejorar (el enfoque)”, indicó López Casillas.

Entre las que se han realizado, el investigador mencionó la de un joven que mientras comparte con varias amistades recibe una llamada telefónica de su madre para informarle que la salud de su abuela está complicada tras haberse contagiado.

“Los brotes mayores han sido en el ámbito familiar, (mayormente) por esos descuidos donde resultan contagiados los abuelos, los bisabuelos y los papás de las familias”, dijo.

Agregó que, en el 74% de las muertes por COVID-19 registradas en la isla, las personas mueren en un término de 15 días o menos, lo que catalogó como “terrible”.

“Si bien no hemos tenido tantas muertes, en comparación con otras jurisdicciones, está pandemia está diezmando a nuestros adultos mayores”, sostuvo, al insistir en que el origen de muchos casos es por transmisión familiar, siendo la población de 20 a 49 años la que sigue liderando los contagios.

Según datos del Fideicomiso, septiembre sigue siendo el mes con más muertes por este virus registradas (238), seguido de agosto (211) y octubre (155).

En lo que va de noviembre, mientras tanto, ya se han registrado 86. De esos fallecimientos, 31 fueron en pacientes diagnosticados en noviembre, mientras 49 fueron diagnosticados en octubre, dos en septiembre, uno en agosto y uno en julio, con dos sin fecha de diagnóstico identificada.

Por otra parte, expresó que Puerto Rico goza de una serie de ayudas, como las de desempleo, entre otros beneficios, contrario a países de Latinoamérica donde, indicó, muchas personas son obligadas a salir aún enfermas a trabajar y buscarse el pan de cada día ante la ausencia de ayudas para su sustento diario.

“Tenemos que repensar nuestras acciones. Estamos cerca de los 45,000 casos (de COVID-19) acumulados, con un aumento de 30 a 40,000 casos en 30 días. Es importante pensar de manera indidivual. Ahora, viene Acción de Gracias, Navidad y Fin de Año y no queremos empañar estas fiestas contagiando a miembros de nuestra familia”, sostuvo.

Sobre la positividad actual del virus, señaló que cálculos del doctor Rafael Irizarry, catedrático en bioestadísticas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, la ubican en 16%, lo que describió como “bien alta”.

Por su parte, la demógrafa Rodríguez advirtió que la transmisión comunitaria del virus es tan elevada que hay que partir de la premisa de que todo el mundo está contagiado. Por eso, dijo, hay que tomar todas las precauciones y protegerse al salir a hacer cualquier gestión, ya sea ir a la farmacia, supermercado, gasolinera o cualquier otro lugar.

“El Estado tiene que facilitar más pruebas. Todavía hay muchas cosas por hacer”, indicó.

En su análisis conjunto con el doctor Pérez, advierten que el panorama actual representa una amenaza que puede evolucionar aún más de manera súbita en un repunte mucho mayor que sobrecargue la capacidad del sistema hospitalario del país.

“Hemos entrado en el peor y más crítico momento de la pandemia”, lamentaron ambos en el análisis.

De las 568 hospitalizaciones por COVID-19 reportadas ayer en el país, la mayoría son en hospitales de la región metropolitana (169), seguido de la de Bayamón (118), Caguas (97), Arecibo (78), Mayaguez (62), Ponce (29) y Fajardo (15). La ocupación en unidades de intensivo estaba ayer en 62%, mientras las de ventiladores mecánicos en 35%.

“Hay que mirar la respuesta de salud pública, las pruebas de rastreo, (esfuerzo) que está corriendo bastante robusto, pero no puede solo”, comentó Mónica Feliú Mójer, directora de comunicaciones y divulgación científica de Ciencia PR, organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que aboga por la ciencia en Puerto Rico y apoya a los investigadores boricuas.

Según Feliú Mójer, quien se anunció ayer fue recipiente de la prestigiosa Beca del Emerson Collective por su trabajo utilizando estrategias inclusivas de comunicación para llevar información pertinente e importante sobre el COVID-19 a comunidades marginadas, las últimas órdenes ejecutivas emitidas por el gobierno para controlar la pandemia no han sido efectivas pues “no han hecho su trabajo”.

“No hay una buena estrategia detrás de ellas, no están bien pensadas y preocupa mucho la falta de estrategias de educación y prevención”, sostuvo.

Como ejemplo, mencionó que gran parte de las campañas se han basado en el fatalismo, la culpabilidad y la vergüenza, cuando se ha demostrado que ese tipo de enfoque que pretende promover cambios de comportamiento no funciona ni resulta eficaz.

Agregó que los mensajes de los mismos líderes muchas veces tampoco han resultado efectivos pues se concentran en decirles a los jóvenes que, si no se cuidan, van a seguir infectando y matando a sus viejitos.

“La gente está fatigada y harta de estar encerrada y en Thanksgiving (Acción de Gracias) y Navidad se van a ver. Lo que hay que decirle a la gente es qué hacer (para protegerse y tratar de evitar contagios)”, indicó.

Resaltó que urgen estrategias enfocadas en la prevención y educación que apelen a la población y tengan la capacidad de provocar cambios en su comportamiento para minimizar riesgos de contagios.

“Tenemos que trabajar para que podamos recordar esto como una lección de vida, hacer cambios que promuevan y no afecten el futuro de nuestros hijos”, concluyó, mientras tanto, López Casillas.