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Recinto de Ciencias Médicas someterá en verano la solicitud para el nuevo programa de Neurocirugía

La administración universitaria no abandona las esperanzas de recuperar la residencia –única en la isla–, luego de perder la acreditación y cerrar en junio de 2022

9 de febrero de 2024 - 6:13 PM

Los miembros del comité que trabaja en lograr que Ciencias Médicas cree un nuevo programa de entrenamiento de Neurocirugía tuvieron este viernes una mesa redonda con medios de comunicación para dar una actualización de sus gestiones. (Xavier Araújo)

El Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) someterá este verano la solicitud para crear un nuevo programa de entrenamiento en Neurocirugía, dos años después del cierre de la residencia debido al consistente incumplimiento con criterios del Consejo Acreditador de Educación Médica Graduada (ACGME, en inglés).

De no enfrentar obstáculos, el nuevo programa podría recibir a su primer residente el 1 de julio de 2025, señaló este viernes el neurocirujano Jorge Lastra Power.

“Nuestra expectativa, estamos bien confiados que vamos a solicitar en el verano, al final del verano, eso es cuando abre la página (web del ACGME) para poder hacer eso”, sostuvo Lastra Power, quien es el representante de la rectoría de Ciencias Médicas en el proceso de acreditación de la residencia en Neurocirugía.

El programa de residencia en Neurocirugía –el único en la isla que adiestraba a futuros neurocirujanos– cerró, en junio de 2022, tras perder la acreditación del ACGME por fallas que había estado arrastrando, al menos, desde 2019. Algunas de las faltas eran de corte académico, pero la mayoría giraba en torno a las labores y la carencia de recursos para los residentes en los hospitales bajo la sombrilla del Centro Médico de Puerto Rico, en Río Piedras, gerenciados por la Administración de Servicios Médicos (ASEM), según un informe de la agencia acreditadora al que El Nuevo Día tuvo acceso limitado, en 2021.

Lastra Power destacó que, desde 2021, tanto la ASEM como el Departamento de Salud han tomado acciones para fortalecer los servicios de neurocirugía en el Hospital Universitario de Adultos, el Hospital Pediátrico y la sala de emergencias del Hospital de Trauma, las cuales son parte esencial de la solicitud para el nuevo programa.

El director del programa de residencia de Neurocirugía, el neurocirujano Samuel Estronza Ojeda, detalló que se duplicó la cantidad de neurocirujanos que laboran en el Centro Médico. Cuando cerró el programa contaban con ocho facultativos, cifra que aumentó a 16, entre los cuales hay especialistas que antes no tenían, como tres en cuidado crítico, abundó. Entre ellos, hay profesionales que previamente laboraban solo en el sector privado y otros, recién egresados de programas en Estados Unidos, que regresaron a la isla, señaló.

Asimismo, tienen disponibles tres salas de operaciones con el equipo tecnológico necesario para sus cirugías y con personal de apoyo asignado específicamente a esos espacios, indicó Estronza Ojeda. En 2021, solo contaban con dos salas de operaciones.

“Tenemos sobre 30 médicos que nos van a asistir, que nos están asistiendo en estos momentos, nos ayudan en el cuidado del paciente en los intensivos, en cuidado intermedio”, expresó Lastra Power, en torno al personal de apoyo contratado.

El neurocirujano Jorge Lastra Power adelantó que, en los próximos años, nuevos especialistas en neurocirugía regresarán a la isla tras completar especialidades en Estados Unidos. Lastra Power representa a la rectoría de Ciencias Médicas en los procesos de acreditación de la residencia, ya que la rectora interina, Dharma Vázquez, se inhibió.
El neurocirujano Jorge Lastra Power adelantó que, en los próximos años, nuevos especialistas en neurocirugía regresarán a la isla tras completar especialidades en Estados Unidos. Lastra Power representa a la rectoría de Ciencias Médicas en los procesos de acreditación de la residencia, ya que la rectora interina, Dharma Vázquez, se inhibió. (Xavier Araújo)

La inversión en contrataciones y adquisiciones ha sido “millonaria”, señaló el vicepresidente de Asuntos Académicos e Investigación de la UPR, Orestes Quesada González. Sobre ese aspecto, el director ejecutivo de la ASEM, Jorge Matta González, precisó, a petición de El Nuevo Día, que los desembolsos, hasta ahora, superan los $30 millones. “Esta inversión es parte de un programa de trabajo que busca cumplir con las expectativas de las agencias acreditadoras para asegurar el éxito del proceso de acreditación”, dijo por escrito.

Tan solo en 2021, luego que se anunciara la pérdida de la acreditación, el Ejecutivo asignó $15 millones para la contratación de personal de apoyo.

La decana interina de la Escuela de Medicina de Ciencias Médicas, la pediatra Débora Silva Díaz, se expresó confiada en que presupuestos futuros contarán con los fondos asignados a múltiples agencias para apoyar a Ciencias Médicas.

“No he visto ningún indicio de que no vaya a ser así. Es un compromiso de país”, sostuvo.

Como parte de la solicitud para un nuevo programa, Ciencias Médicas ya entabló acuerdos para que los residentes en Neurocirugía, por primera vez, hagan sus rotaciones fuera del Centro Médico, en específico, en el Manatí Medical Center y en los hospitales de Caguas y Cayey del Sistema de Salud Menonita, precisó Estronza Ojeda.

“Estos hospitales tienen servicios de neurocirugía robustos que tienen otras experiencias, se atienden otro tipo de pacientes. Ahí, también van a tener una diversidad en el tipo de paciente que atienden”, señaló Estronza Ojeda, al explicar que los residentes podrán realizar, por ejemplo, cirugías electivas y atender a un público distinto al que llega al Centro Médico, que típicamente se trata de emergencias o casos complejos.

Estos ajustes permitirán atender un señalamiento del ACGME respecto a la enseñanza sobre disparidades en los sistemas de salud. Del mismo modo, Lastra Power detalló que demostrarán cumplimiento con los requisitos de investigación médica al tener investigadores en el programa para, entre otras estrategias, documentar casos.

“Una residencia para el próximo siglo”

Los planes dados a conocer públicamente para revivir el programa han sido modificados varias ocasiones en los últimos años, una vez la institución tomó la decisión de no apelar la orden del ACGME ante las pocas posibilidades de éxito. Inicialmente, la ex rectora interina Wanda Maldonado reveló que su plan era solicitar la creación de un nuevo programa inmediatamente se cerrara el anterior, en 2022, una estrategia que fue descartada cuando se confirmó que se debía esperar dos años.

Para mayo pasado, bajo la administración del entonces rector interino, Carlos Ortiz, los planes eran entregar la solicitud para crear un nuevo programa en enero de 2024. No obstante, Lastra Power indicó que, en octubre de 2023, se confirmó que el recinto tenía que esperar los 24 meses desde el cierre del programa, según las normativas del ACGME.

“Desde la carta de mayo 6 de 2021, donde se nos informó que la residencia acababa el junio 30 de 2022, esa carta decía explícitamente que son 24 meses... 24 meses (después) es junio 30 de 2024. Pero, nosotros siempre, la Universidad de Puerto Rico esperanzada de que nos dieran una oportunidad por la necesidad que queremos empezar la residencia, nos preparamos para los 18 meses. Eso tratamos, con la esperanza que se nos diera, pero ya la casa acreditadora, en octubre de 2023, está claro y volvió a verificar que son 24 meses”, indicó Lastra Power.

Una vez se someta la solicitud para crear un nuevo programa, el ACGME tiene 90 días para realizar una visita de evaluación, especificó Lastra Power.

Estamos haciendo una solicitud bien robusta, lo más robusta que vamos a poder, para que, cuando ellos vengan, vean lo que tenemos y nos acrediten inmediatamente. Queremos hacer una residencia para el próximo siglo”, dijo Lastra Power, al detallar que actualmente el documento está bajo revisión.

Estronza Ojeda explicó, por su parte, que hay un proceso inicial de evaluación de los documentos entregados al ACGME para asegurarse de que cumplen con los requisitos mínimos necesarios para la apertura de un nuevo programa, antes que el pleno de la agencia acreditadora se reúna, lo que suele suceder en enero o febrero de cada año.

“Estamos confiados que cumplimos con los requisitos mínimos y más”, sostuvo Estronza Ojeda.

Silva Díaz sostuvo, en tanto, que no es posible estimar cuánto tiempo el ACGME puede tardar en tomar una decisión.

La decana interina de la Escuela de Medicina, Débora Silva Díaz, indicó que cuentan con un presupuesto, este año, de unos $189 millones, pero no es posible precisar cuánto se destina al programa de Neurocirugía, ya que se comparten recursos con otros programas.
La decana interina de la Escuela de Medicina, Débora Silva Díaz, indicó que cuentan con un presupuesto, este año, de unos $189 millones, pero no es posible precisar cuánto se destina al programa de Neurocirugía, ya que se comparten recursos con otros programas. (Xavier Araújo)

“Tenemos la esperanza de que puedan ver la solidez, de que puedan ver la estabilidad, porque ellos tampoco van a comparar. Esto es un programa nuevo, y ellos van a comparar contra esos requisitos (del ACGME), qué es lo que estamos haciendo nosotros, y ellos nos dirán”, manifestó Silva Díaz.

“Nuestra seguridad es prepararnos lo mejor posible, tener un programa sólido, tanto en servicio como en académico, para que el día que se pueda someter y se someta, nosotros estemos tranquilos de que toda la comunidad de Centro Médico, la Escuela de Medicina y la Universidad, todos hicimos lo mejor por lo mejor”, agregó.

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