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La cuarta edición de la iniciativa  se celebró ayer en la Plaza Santander de la urbanización Santa Rita.
La cuarta edición de la iniciativa se celebró ayer en la Plaza Santander de la urbanización Santa Rita. (Vanessa Serra Díaz)

Por lo general, es puro silencio la Plaza Santander. Ubicada en la intersección de las calles González y Santander en Río Piedras, ese espacio común para los residentes de Santa Rita está habituado al vacío.

Ayer fue una excepción.

Con la cuarta edición del Festivalito para la Niñez, el cemento seco se pobló de risa, juegos y carreras.

“Es la única manera de crear sociedad en una comunidad fragmentada. ¿Cómo uno los hace que cohesionen, que se encuentren? Creando espacio de alegría donde hay silencio, donde hay cemento, donde hay soledad. Esta Plaza Santander siempre está vacía, hoy está llena de niños que nadie sabía que estaban en Santa Rita”, resaltó el propietario Jesús Soto, con su rostro pintado de colores.

Se escucha el sonido chillón del globo que se manipula para convertirse en espada, sombrero o flor. En la mesa de al lado, les pintan máscaras a los pequeños. A lo lejos, resuenan los gritos desde la casa de brincos.

“Esto es vital, más cuando todo el mundo se ha enajenado tanto. Esto ayuda a que los niños compartan, que no dependan de tanta tecnología y que usen más su creatividad”, aplaudió la residente Norma Peñaloza.

Con su hijo de 4 años, escuchaba a la lectora de cuentos relatar la vida de la poeta Julia de Burgos. A su lado, otras madres, otros niños. “El sentimiento de comunidad aquí no se ha creado. Al casco de Río Piedras, le han perdido el afecto, se sienten intimidados. Yo que soy nacida aquí, es bien deprimente. Río Piedras ya no es un pueblo fantasma, es un pueblo zombi del miedo que da”, residente la vecina de la calle Santander.

Festivales como este son iniciativas que han surgido del seno de la propia comunidad, canalizados a través del colectivo Acción Comunitaria Santa Rita, con el fin de levantar el sentido de pertenencia y unidad del pueblo a pesar de las limitaciones.

“Debido a la situación actual, muchas madres y padres no sacan a sus hijos a la calle por temor a que les vaya pasar algo. No tenemos un espacio donde los niños y niñas puedan salir a recrearse y socializar”, lamentó la líder comunitaria Beatriz Vigo.

“En Santa Rita, hay mucho miedo a la criminalidad”, coincidió la estudiante de trabajo social Jarymar Arana, quien ejerce su práctica en el Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial de Río Piedras (CAUCE). “Queremos que la gente se pueda sentir segura donde viven. Tenemos que luchar por el derecho a tener espacios recreativos seguros y a disfrutar”, agregó.

En pocas horas, caería el sol y la Plaza Santander volvería a quedarse desierta, amenazada por los peligros de la noche en Santa Rita, su criminalidad y su silencio. Pero quedarían las huellas de esos pequeños pies que corrían, de las risas juguetonas, de los globos de colores, de caras pintadas y cuentos leídos, todo como una invitación a repetir la alegría como estrategia de lucha contra el olvido.