El escritor puertorriqueño Héctor Feliciano ofreció la conferencia
El escritor puertorriqueño Héctor Feliciano ofreció la conferencia "Edición de crónica". (Shaina I. Cabán Cortés)

Por Shaina I. Cabán Cortés / Especial para El Nuevo Día

Un día leí en el periódico colombiano El Espectador que “los macondianos fueron los García Márquez”. La vida a los relatos de Gabriel García Márquez se la dimos sus lectores, pero no sé si en algún momento de su vida, él se hubiese imaginado que a nosotros los periodistas, nos da vida la unión que provocó su legado.

“Me tranquiliza saber que alguien me recordará en Macondo” (La Hojarasca)

En 1955, Gabo mencionó a Macondo en su libro La Hojarasca. ¿Qué tal si Macondo es hoy, si Macondo es nuestra vida, o mejor aún, si cada uno de nosotros construyó un Macondo? 

Pensemos que es viernes, último día del Vl Festival Gabriel García Márquez en Medellín. Nos remontamos a nuestra niñez y a nuestros grandes modelos profesionales. Al abrir los ojos estás parada frente a la Universidad de Medellín, a minutos de entrar a la primera conferencia del día. 

Para iniciar un espacio de reflexión y debate, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), le dio vida e importancia a factores que han transformado los medios de comunicación hoy día. 

Un anfiteatro lleno de universitarios y jóvenes con hambre periodística presenciaron la conferencia de Edición de crónica, presentada por el editor peruano Julio Villanueva Chang y el escritor puertorriqueño Héctor Feliciano

“La altura asfixia. No puedes escribir todo en ascendencia o de la misma altura porque no lo podrás distinguir”, explicó Villanueva Chang durante la sesión en la que presentaron dos casos de edición en los que el peruano ofició de editor del boricua.

Así también presentó unos mensajes de correo electrónico de 2005, en los que ambos profesionales intercambiaban opiniones sobre la edición de una crónica que escribió el puertorriqueño y que el editor de la revista Etiqueta Negra iba a publicar. 

Cambiando de tema durante la sesión, el peruano resaltó que no sabía como había gente escribiendo periodismo y no era capaz de “moverle una ceja al lector”. Y es que a veces toca estrujar al lector para presentarle la realidad del mundo actual. 

Más adelante, con el olor a café que llamaba a la conversación entre decenas de personas en el Jardín Botánico, ocurría un intercambio cultural que solo se da en ambientes libres, reales y con posibilidad de encontrar nuevas miradas a las situaciones que afectan al mundo. 

Por eso, si pensamos en un Macondo muy nuestro, debemos construir en ella la solución a los problemas en la actualidad. 

“Lo que pasa es que en este país no hay una sola fortuna que no tenga a la espalda un burro muerto” (La mala hora)

Gabo era claro en sus escritos. Para solucionar las desigualdades y las injusticias, se debe hablar, y de igual forma, la FNPI permitió una conversación sobre la sátira, la información de Venezuela en las redes, la xenofobia y las censuras de hoy. 

La sátira se ha convertido en una de las formas más globalizantes en el periodismo. Ingrid Beck (Argentina), Pere Rusiñol (España), Rafael Pineda (México) y Juan Ravell (Venezuela) fueron los protagonistas de una propuesta para seguir presentando críticas políticas mediante este género periodístico. 

Por otra parte, a pesar de la diversidad cultural que existió en los diálogos durante el día, existen temas que solo quienes lo viven pueden describirlo. Los venezolanos han levantado su voz, dando a conocer parte de sus problemas por la recolección de datos en Internet. 

Sin embargo, sabemos que las desigualdades y las injusticias no se concentran en países con dictaduras. Es evidente que en las democracias también se mueve la criminalidad, y en ocasiones, censuradas por los jueces, los ciudadanos y los algoritmos. 

“Y no hay mujer ni negra ni blanca que valga ciento veinte libras de oro, a no ser que cague diamantes” (Amor y otros demonios)

Sin lugar a duda, como dijo Gabo, “el periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”.

La portada de El Espectador ayer publicada “#MeToo, Un año haciendo historia”, y a no ser casualidad, Rebecca Corbett directora del departamento de investigación de The New York Times, presentó una conferencia sobre los retos que trae ese movimiento. 

Corbett quién dirigió a las reporteras que fiscalizaron los casos por acoso sexual, y lo que dio paso a que hoy día sea un movimiento global, participó en el festival a través de videollamada. La editora confirmó que las historias más difíciles de contar son donde entran muchos testigos. 

“Las mujeres se sienten más fuertes cuando están juntas, cuando acusan los casos juntas. Pero igual muchas desean mantenerse anónimas y así es complicado sacar a la luz las testificaciones”, dijo en inglés la ganadora del Premio Pulitzer en Servicio Público.

"La tecnología más compleja que manejan los periodistas es el lenguaje, la palabra" (García Márquez, 30 de junio de 2010)

Cada vez más, nos damos cuenta que la rapidez de la tecnología y la ética que llevamos por instinto, consumen nuestras ideas cuando volvemos a concretizar lo que sería nuestro Macondo. Sin embargo, hay que seguir “alimentando al monstruo todos los días”, como dijo Héctor Feliciano, en referencia a los blogs. 

Con la pasión que buscamos sacar a luz los secretos que callan las víctimas de conflictos nacionales, debemos seguir innovando nuestras herramientas para cumplirlo. 

Alejandro Valdez, cofundador de El Surtidor, medio ganador del Premio Gabo 2018 en la categoría Innovación con "Los desterrados del Chaco", reconoció que “nunca fue tan fácil iniciar un medio. Pero nunca fue tan difícil tener la atención de la audiencia”.

Con esto en mente, decidieron "competir con los gatitos" que circulan en internet con información presentada a través de la cultura pop. El Surtidor recurre al uso de memes, cómics y películas de la cultura pop para presentar la información de manera entretenida y diversa. Sin embargo, la audiencia les reclamó profundidad. 

De la misma manera, se presentó LaBot, el proyecto ganador del Premio Periodismo de Excelencia de la Universidad Alberto Hurtado, un robot que cuenta historias periodísticas por Telegram y Facebook Messenger. 

Su propósito como herramienta periodística es estudiar, reportar e informar. LaBot hizo investigación, contó la historia del voto en Chile a través de una crónica o el sistema electoral a través de un "explainer". Para alivianar los mensajes que manda a los usuarios, recurre al envío de gifs siempre teniendo en su línea que el impacto es importante.

Paula Molina y Francisca Skoknic, dos de las gestoras de este proyecto innovador en periodismo, dijeron que los interesados en crear un robot de este tipo deben tomar la temperatura política y social para conocer y obtener feedback de la gente. En su caso, crearon una fundación y obtuvieron una beca de la International Women's Media Foundation para poder asumir el costo del proyecto.

No sé si con todo esto en mente puedes idealizar un Macondo perfecto pero entre el aire fresco de Medellín, la literatura del realismo mágico, el aroma de libros como Crónicas de una muerte anunciada, el vallenato en las tumbadoras y las ideas que flotaban durante las conferencia perfeccionaron la imagen que tenía de Gabo. 

Macondo por siempre será el lugar más honrado en nuestros corazones; lugar a donde podemos recorrer cada vez que tengamos inseguridades periodísticas y miedos causados por el oficio. Gracias Gabo por la lealtad que tuviste con tus sueños. Hoy día disfrutamos de todo el conocimiento colectivo. 


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