La cifra de personas infectadas por la enfermedad continúa por encima de los 80,000 casos. (AP)

China volvió a registrar hoy, miércoles, otro mínimo de nuevos positivos de coronavirus con 119 desde el pasado enero, en un día en el que las autoridades sanitarias añadieron el análisis de anticuerpos como método adicional para detectar las infecciones.

De los 119 casos registrados por la Comisión Nacional de Sanidad de China a fecha de la pasada medianoche hora local (16.00 hora GMT del martes), 115 se registraron en la provincia de Hubei, en cuarentena por su condición de epicentro del brote.

La tendencia de descenso de nuevos contagios se mantiene desde el pasado 15 de febrero, con la mayoría de nuevos infectados y decesos concentrados en Hubei, aunque en el último parte las autoridades sanitarias informaron de que uno de los 38 muertos en las últimas 24 horas se había certificado en la provincia norteña de Mongolia Interior.

Así, las cifras acumuladas suman 2,981 fallecidos por COVID-19 entre los 80,270 infectados por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, 6,416 de los cuales se encuentran en estado grave, mientras que 49,856 fueron dados de alta al haber respondido con éxito al tratamiento.

Asimismo, China ha añadido a la lista de métodos de diagnóstico el análisis de anticuerpos: los pacientes cuyos análisis de sangre den positivo por IgM y IgG, dos anticuerpos específicos del coronavirus, se sumarán a la lista de nuevos contagiados.

Coronavirus en las heces y en la orina

Además, las autoridades sanitarias chinas han incluido la infección a través de las heces y la orina como forma de transmisión del coronavirus en su último plan de tratamiento y diagnóstico de la enfermedad.

La Comisión Nacional de Sanidad detectó rastros de SARS-CoV-2 en las heces de pacientes infectados, por lo que decidió incluir como posible método de transmisión el contacto con partículas fecales que pueda transportar el aire.

Hasta ahora, el Gobierno había asegurado que el virus se transmitía por aerosol, introduciéndose en el cuerpo a través de las vías respiratorias.

No obstante, la semana pasada, una investigación de la Universidad de Zhejiang, en el este del país, anunció que había detectado presencia del virus en las secreciones conjuntivas (en las lágrimas, en particular) de al menos uno de los treinta contagiados analizados para el estudio.

La larga vuelta al trabajo

Y mientras, el Gobierno chino sigue intentando el precario equilibrio entre que no se continúe propagando la epidemia y que la economía recobre su ritmo.

Las noticias relativas a la vuelta al trabajo tras el parón de las vacaciones del Año Nuevo chino, de la prolongación decretada de éstas para contener la epidemia y de las innumerables restricciones a la movilidad motivadas por la prevención de los contagios tuvieron hoy bastante protagonismo en la prensa china.

Fuentes oficiales citadas por el diario estatal Global Times apuntaron que, hasta este martes, un 84 % de las fábricas en China de las grandes empresas fabricantes de automóviles habían retomado su actividad, con un 66,5 % de sus empleados en sus puestos de trabajo.

La misma fuente aseguró que, hasta el lunes, el 55 % de las pymes seguían paradas, mientras que algunas del 45 % restante que volvieron al trabajo están encontrando dificultades para alcanzar el mismo ritmo que desarrollaban antes de la epidemia.

Por su parte, el diario hongkonés South China Morning Post destacó que más del 90 % de las empresas de la provincia sureña de Cantón, uno de los centros manufactureros del país, han vuelto al trabajo.

La marcha de las empresas, sin embargo, dista aún de alcanzar los números previos a la epidemia, ya que el Departamento de Recursos Humanos y Seguridad Social de Cantón especificó que solo una tercera parte de los trabajadores migrantes de la provincia se han reincorporado, a pesar de los transportes fletados al uso por gobiernos y empresarios.


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