Una tripulante del crucero Greg Mortimer se baja en un hotel en Montevideo, Uruguay, donde pasará la cuarentena. (AP)

Montevideo - Los tripulantes del buque australiano Greg Mortimer, afectado por el COVID-19 y cuyos pasajeros fueron repatriados a sus respectivos países en abril, fueron evacuados este martes para ser alojados en dos hoteles de Montevideo, en los que afrontarán la cuarentena.

En un dispositivo especial organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, en coordinación con otras carteras, 63 de los casi 90 trabajadores de la compañía australiana Aurora Expeditions que aún se encontraban a bordo descendieron de la nave.

Los primeros en descender fueron los 27 que dieron negativo, que abordaron un autobús identificado con color verde, que se dirigió al Regency Golf Hotel Urbano, de la capital uruguaya, acondicionado para el aislamiento.

Posteriormente bajaron los 36 que están registrados como positivos. Ellos subieron a otro vehículo marcado con color naranja, que fue hasta el Regency Way Hotel, igualmente preparado para alojar con todas las garantías sanitarias a los enfermos.

Todos abandonaron la nave con trajes de protección especial y su respectivo equipaje, pasando por una exhaustiva desinfección previa al abordaje de los autobuses.

Otros 20 trabajadores se quedaron a bordo de la embarcación “para la seguridad del buque”, según explicó el canciller de Uruguay, Ernesto Talvi a la prensa que siguió el dispositivo.

El titular de Exteriores acompañó la operación en todo momento y se trasladó a sendos hoteles para supervisar su ingreso.

Este dispositivo se desarrolló bajo “estrictos protocolos" tanto para los trabajadores implicados en el dispositivo como para el personal de los hoteles donde quedarán alojados, quienes no mantendrán ningún contacto con los tripulantes, detalló el ministro uruguayo de Salud, Daniel Salinas, también presente en el puerto.

La tripulación expresó su gratitud a Uruguay y desde el puerto se observó una pancarta que rezaba “Gracias, hermanos uruguayos” y un hombre ataviado con la camiseta de un equipo hondureño, Real España, cuyos colores son los mismos que los de Peñarol, uno de los dos grandes del fútbol uruguayo.

Además, durante el traslado al hotel recibieron el cariño de varios uruguayos que saludaron con banderas a este dispositivo protegido por ambulancias y escolta policial e incluso la llegada al hotel de los contagiados fue en medio de aplausos de los vecinos.

Tras catorce días de cuarentena en “aislamiento total y completo” y un segundo test negativo por el COVID-19, los miembros de la tripulación no esencial podrán regresar a sus países después de tres días más sin síntomas, señaló Talvi.

Cuando todo el personal esencial del crucero dé negativo y se proceda a la desinfección, Uruguay autorizará la salida del barco rumbo a Las Palmas (España), destino original del Greg Mortimer.

El crucero partió de Ushuaia (Argentina) el 15 de marzo y llegó a Montevideo cuando uno de sus ocupantes, el primero que debió ser evacuado, el 31 de marzo, tuvo problemas físicos y ninguna otra autoridad cercana permitió el desembarco en sus costas.

Desde aquel momento, el buque quedó anclado en una “zona de servicios”, a unos 20 kilómetros de Montevideo, donde los ocupantes que permanecieron a bordo hasta este martes recibieron servicios de salud y abastecimiento.

El pasado 17 de abril, un tripulante filipino de 48 años falleció en Montevideo tras ser ingresado a un centro médico por problemas respiratorios.

Según las últimas cifras oficiales, difundidas el lunes, el país suramericano registra 711 casos positivos, de los cuales 19 fallecieron y 8 están ingresados en cuidados intensivos.


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