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Alfie Evans sufre de una condición degenerativa neurológica no diagnosticada ( Facebook de Alfie's Army / Captura).

Los padres de un bebé de 20 meses gravemente enfermo han perdido la batalla legal por la que pedían mantenerlo con vida a pesar de que los médicos consideraron que era "inhumano". 

Finalmente, el Tribunal Supremo de Reino Unido falló  a favor de los especialistas de Liverpool para que desconecten al pequeño del soporte vital.   

Alfie Evans nació el 9 de mayo de 2016 y al día de hoy se encuentra en estado semivegetativo debido a una condición neurológica degenerativa que los facultativos no han sido capaces de diagnosticar de forma definitiva.

Su padre, Tom Evans, de 21 años, dijo que su hijo había sido "sentenciado a la puerta de muerte", mientras los médicos del hospital de Liverpool Alder Hey sostenían que cualquier tratamiento adicional sería "cruel, injusto e inhumano".  

Después de la resolución —el magistrado ha argumentado que Alfie necesita "paz, tranquilidad y privacidad" y que la prioridad era "recibir un cuidado paliativo de buena calidad", el centro hospitalario tiene previsto retirar la máquina de ventilación pulmonar que lo mantiene con vida este viernes.   

El juez indicó que el bebé había perdido la capacidad para ver, oler, escuchar debido a la degeneración de su cerebro y que por ello tomaba la decisión, que le había producido "una gran tristeza". Los padres no perdían la esperanza de prolongar su vida con un tratamiento en un hospital de Roma. Ahora se plantean la posibilidad de apelar la decisión el juez. 

Alrededor de 30 personas que se unieron a la campaña de la familia se reunieron afuera del hospital mientras esperaban que el veredicto fueraa anunciado. Bajo el nombre "El Ejército de Alfie",  miles de personas habían participado en diferentes movilizaciones en toda la ciudad para que el niño fuese mantenido conectado.

En un comunicado, el hospital informó que continuará trabajando junto a la familia de Alfie para acordar el plan de cuidado paliativo "más apropiado" para el niño durante un "muy difícil momento".

El centro de salud informó que siempre persigue alcanzar un acuerdo con los padres sobre el programa de salud que se implementará en sus hijos.

"Desgraciadamente algunas veces hay situaciones raras como esta en la que un acuerdo no puede ser alcanzado y el equipo que dirige el tratamiento considera que un tratamiento activo continúo no es lo mejor para el niño".

El caso de Alfie recuerda el de Charlie Gard, un bebé también británico que nació sano pero a los dos meses empezó a perder peso y fuerza y su salud comenzó a deteriorarse rápidamente.

En abril 2017 la justicia británica decidió autorizar al hospital donde se encontraba a desconectarlo del sistema de soporte vital que lo mantenía vivo.


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