Estos ritos son considerados por muchas tribus parte esencial de la cultura africana. (Shutterstock)

Al menos 23 jóvenes, algunos de ellos menores de edad, fallecieron en el sureste de Sudáfrica este mes durante los ritos de circuncisión tradicionales que marcan el paso a la edad adulta, informaron este jueves a Efe fuentes oficiales.

"Son 23 y el número sigue subiendo cada día", declaró Mamkeli Ngam, el portavoz del Departamento de Asuntos Tradicionales de la provincia del Cabo Oriental (sureste), la región que cada año por estas fechas se convierte en núcleo del problema.

"Quien incumpla la ley debe ser capturado y arrestado. Ahora tenemos ya más de una veintena de personas arrestadas", señaló el funcionario.

Ngam remarcó también que las autoridades locales y las ONG trabajan para intentar garantizar la atención médica necesaria para practicar estos rituales de forma segura, pero admitió que, pese a los esfuerzos, las cifras no solo no se han reducido sino que este año ya superan las muertes de 2018.

Los ritos de iniciación son una práctica tradicional de numerosas comunidades africanas que marca, para los varones, el paso de la niñez a la edad adulta.

Difieren de unas zonas a otras, pero normalmente incluyen la circuncisión de los adolescentes participantes, que luego deben sobrevivir a la intemperie con otros iniciados y con sus mentores sin la atención médica apropiada y sin apenas comida y ropa.

La mayoría de las muertes se producen cada año por deshidratación, debido a la creencia de que no deben beber agua, y por la falta de atención sanitaria.

En Sudáfrica, los jóvenes llegan a pasar un mes al aire libre y la temporada de iniciaciones es bianual, con una opción de invierno y otra de verano, que ahora se encuentra en su ecuador.

Las ceremonias se practican en las llamadas "escuelas de iniciación", algunas de ellas reconocidas legalmente y otras sin homologar, por las que pasan miles de jóvenes cada año.

Aunque las autoridades sudafricanas piden a las familias que los jóvenes no tomen parte en estas prácticas mientras aún son menores de edad, se trata de un asunto de gran sensibilidad social que queda, en última instancia, en manos de los líderes tradicionales y de los padres y parientes.

Pese a que esas ceremonias son consideradas por muchos parte esencial de la cultura africana, las organizaciones de protección de la infancia denuncian habitualmente el trato "inhumano" que a menudo soportan los adolescentes para ser respetados como adultos en su comunidad.


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