El presidente venezolano, Nicolás Maduro, defendió el domingo su legitimidad, luego de que el Parlamento -controlado por la oposición- declarara que será un "usurpador" cuando el próximo jueves asuma un nuevo mandato.

La Constitución de 1999 estipula que ese día Nicolás Maduro iniciará su segundo periodo de seis años como presidente, pero a medida que esa fecha se acerca, los venezolanos contienen la respiración. ¿La razón? Más de 40 gobiernos, entre ellos algunos representantes de las democracias más consolidadas y antiguas del mundo, han anunciado que no lo reconocerán como jefe de Estado de Venezuela debido a la manera como consiguió este nuevo período en las elecciones del pasado 20 de mayo, en las cuales el grueso de la oposición no participó, por considerar que no reunían las mínimas condiciones.

¿Pero qué significa esta decisión? ¿Cómo puede afectar la permanencia en el poder del mandatario, al que las encuestas no le otorgan más de 20 puntos de aprobación? Expertos consultados por el diario peruano El Comercio dudan de que el heredero del fallecido Hugo Chávez pueda permanecer hasta el 2025 en el palacio presidencial de Miraflores, aunque rechazaron pronosticar cuándo y cómo podría salir de allí, pero en lo que sí se atrevieron a asegurar es que a partir del jueves se verá más represión y hostigamiento contra la oposición y cualquier tipo de disidencia dentro del chavismo.

"Maduro va a tener un gobierno más difícil en lo económico, porque el deterioro es imparable. El modelo económico es malo y el gobierno no ha propuesto nada nuevo, y si a eso le sumamos las sanciones y el cerco financiero que distintos países le han ido tendiendo, los cuales le dificultan maniobrar, pues podemos augurar que la crisis económica se agravará y eso llevará al gobierno a ser más represivo, porque la represión es el sustituto del apoyo que no tiene y que no recuperará. En el 2019 la hiperinflación vivirá su etapa más virulenta", proyectó Luis Vicente León, director de Datanálisis, una de las encuestadoras más importantes del país.

Esta opinión es compartida también por el director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, Benigno Alarcón, quien en un reciente artículo dio por hecho que el mandatario seguirá la senda de la autocracia, la cual inició apenas llegó al poder en el 2013.

"El escenario de continuidad es el más probable", vaticinó, lo que significa más persecución a opositores y disidentes, al tiempo que agregó que este escenario podría implicar "cambios en la Constitución vigente, incluyendo la profundización del Estado comunal; cambios institucionales, en las reglas electorales y de representación que hagan al régimen menos dependiente de su legitimidad política y más sustentable por una arquitectura clientelar que considere el balance y las correcciones necesarias entre las distintas fuerzas que contribuyen a mantener el equilibrio en el poder.

Este balance entre fuerzas es dinámico, lo que puede implicar cambios de posición en el tablero del poder –unos salen, otros entran–, pero siempre buscando el equilibrio para que los actores con poder fáctico real se mantengan salvaguardando sus intereses. Son movimientos constantes que, en momentos claves, pueden afectar a actores en posiciones estratégicas".

Alarcón puso como ejemplo lo ocurrido con Elías Jaua, un histórico del chavismo que llegó a ser vicepresidente con Chávez y al que Maduro destituyó meses atrás como ministro de Educación, y desde entonces ha lanzado varias críticas públicas al gobierno.

El mundo también juega

Por su parte, para la también analista y catedrática de la Universidad de Navarra (España) Carmen Beatriz Fernández, el que el principal soporte de Maduro sean los militares es también su principal debilidad. "La única legitimidad que tiene Maduro es la de la fuerza bruta y ella no recae en él sino en la Fuerza Armada. Esa dependencia hace que esté permanente en un equilibrio inestable y hace difícil prever que pueda continuar en el poder".

En el 2018 más de 200 uniformados fueron detenidos señalados de conspirar contra el gobierno y muchos de ellos aún siguen tras las rejas.

Para la experta, la posición de la comunidad internacional también representa un riesgo para la continuidad del mandatario. "El gran tema de la crisis sociopolítica venezolana escapa de las fronteras venezolanas", dijo, para luego agregar: "La comunidad internacional podría tener cierta condescendencia con Maduro en la medida en que lo crea capaz de fomentar las condiciones necesarias para frenar la emigración, es decir, que logre atajar a la hiperinflación, porque hay una relación muy estrecha entre la hiperinflación y la hiperemigración. Pero como él será incapaz de eso, entonces para mí es inevitable el cambio político apoyado desde el exterior. Aunque ese cambio político no necesariamente implicará la sustitución del chavismo por la oposición".

León, por su parte, solo vislumbra más sanciones y un mayor aislamiento internacional del gobierno Venezolano.

El tiempo dirá qué pasos dan los demás países y cómo los mismos afectan a la revolución chavista.


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