Empleados de la fábrica Diba Parcham Khomein de Heshmatieh, en el centro de Irán, trabajan en la fabricación de banderas de EE.UU. e Israel que van a ser quemadas en manifestaciones de protesta. (AP/Ebrahim Noroozi)

Khomein, Irán — Cerca de la casa donde vivió el ayatola Ruhollah Jomeini, los obreros de una pequeña fábrica incorporan diligentemente las 50 estrellas y las 13 barras rojas y blancas a banderas de Estados Unidos y también imprimen cuidadosamente la Estrella de David en las de Israel.

Lo hacen a pesar de saber que las banderas van a ser quemadas.

La empresa Diba Parcham Khomein es una de las que fabrica más banderas de Estados Unidos e Israel destinadas a ser quemadas en manifestaciones a favor del gobierno de la república islámica iraní. La quema de banderas es una expresión de apoyo a los gobernantes religiosos que comenzó con la revolución islámica de 1979.

La fábrica tiene listas las banderas para el 41er aniversario de la revolución, que se cumple el martes. Las ceremonias tienen un valor simbólico especial a raíz de las renovadas tensiones entre Teherán y Washington tras la matanza del general iraní Qassem Soleimani por un dron estadounidense el mes pasado.

El dueño de la fábrica, no obstante, igual que muchos iraníes de clase media, espera que las relaciones entre los dos países mejoren.

"Confío en que llegará el día en que las banderas que fabricamos sean entregadas como un regalo", expresó el propietario, Abolfazl Janjani, en declaraciones a la Associated Press.

Ese día parece distante en Khomein, la ciudad donde nació el artífice de la revolución islámica.

La fábrica se encuentra en la localidad suburbana de Heshmatieh, donde los empleados tiñen las barras y las estrellas y luego cuelgan las banderas a secar.

Dado que Irán no reconoce a Israel como nación, los empelados incorporan el cartel en farsi "Muerte a Israel" en esas banderas, según algunos obreros. Irán sigue apoyando a organizaciones contrarias a Israel como Hamas en Gaza y Hezbollah en el Líbano.

Diba Parcham Khomein produce 1.5 millones de banderas por año, muchas de ellas con frases islámicas para ceremonias religiosas u oficiales. La fábrica también hace banderas iraníes y algunas iraquíes que exporta al país vecino.

En una reciente visita de la AP sobresalían las banderas de Estados Unidos e Israel, cada una de 59 x 39 pulgadas. La fábrica produce 6,000 banderas de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel por año, que se venden a unos dos dólares cada una para ser pisoteadas, desgarradas y finalmente quemadas.

"En los últimos años se triplicó la producción de banderas de Estados Unidos", dijo Janjani. "Lo que hacen con ellas no es asunto mío, sino del que las compra".

Janjani, de 36 años, dice que apoya a agrupaciones reformistas que quieren cambiar las cosas de a poco y crear una sociedad más abierta. Acota que el malestar de los más intransigentes con Estados Unidos aumentó desde que Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos unilateralmente de un acuerdo nuclear firmado por Irán y las grandes potencias en mayo del 2018.

En el tiempo transcurrido desde entonces las tensiones en el Medio Oriente aumentaron y dieron paso a la matanza de Soleimani en Irak, cuando salía del Aeropuerto Internacional de Bagdad.

En la fábrica se ven banderas con imágenes Soleimani y del líder supremo iraní, el ayatola Ai Jamenei, sonrientes, colgadas detrás de mujeres que trabajan en las banderas de Estados Unidos.

Janjani dijo que la quema de banderas da a los iraníes la posibilidad de expresar su malestar con las políticas de Estados Unidos, incluidas sanciones económicas que abruman a Irán.

"¿La producción de banderas de Estados Unidos a ser quemadas representa algún peligro? ¿Le hace daño a alguien? La respuesta es que no. En el peor de los casos, es un insulto", dijo Janjani. "Pero, ¿qué hay de la producción de armas, de bombas y de drones para aterrorizar a la gente que usan en contra de nuestro pueblo y de nuestro país en general? ¿Eso no le hace daño a mi país?".

Una hermana de Janjani, Azam, asintió.

"El martirio de nuestro general fue un gran golpe para nosotros. Este año, mientras cosía las banderas, me alegraba de que fuesen a ser quemadas", dijo la mujer. "Estoy llena de odio cuando las coso. No me produce ninguna alegría".

Parisa Mahmoudi, otra empleada, dice que dirige todo su enojo hacia Trump mientras trabaja.

"No tengo problemas con el pueblo estadounidense, pero no me gusta su presidente", manifestó. "No entendemos por qué es tan hostil con nosotros".

La fábrica tiene 40 empleados, incluidas 25 mujeres de localidades vecinas que ganan hasta $400 el mes. Janjani no quiso dar detalles sobre su empresa y solo dijo que le deja pocas ganancias.

Aseguró que la producción de banderas a ser quemadas es una iniciativa puramente comercial, en respuesta a la demanda.


💬Ver 0 comentarios