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De conductor de autobús a presidente: Nicolás Maduro nunca escapó a la sombra de Hugo Chávez

La carrera política del presidente venezolano, marcada por el colapso económico de Venezuela y la presión de Estados Unidos, culmina con su captura

3 de enero de 2026 - 11:22 AM

El presidente Nicolás Maduro agita una bandera durante un mitin para conmemorar el aniversario de la Batalla de Santa Inés, que tuvo lugar durante la Guerra Federal del siglo XIX en Venezuela, en Caracas, Venezuela, el miércoles 10 de diciembre de 2025. (AP Photo/Cristian Hernandez) (Cristian Hernandez)

Caracas, Venezuela - Nicolás Maduro, quien ascendió de chofer de autobús sindicalizado a presidente de Venezuela y supervisó la caída democrática y el colapso económico de su país, fue capturado el sábado durante un ataque de las fuerzas estadounidenses a su capital.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a primera hora de la mañana en las redes sociales la captura de Maduro. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció más tarde que el paradero de Maduro y su esposa, Cilia Flores, seguía siendo desconocido. La fiscal general de Trump, Pam Bondi, dijo que Maduro y Flores, se enfrentarían a cargos tras una acusación en Nueva York.

La caída de Maduro fue la culminación de meses de intensificación de la presión estadounidense en varios frentes.

Había pasado los últimos meses de su presidencia alimentando las especulaciones sobre las intenciones del gobierno estadounidense de atacar e invadir Venezuela con el objetivo de acabar con la autoproclamada revolución socialista que su difunto mentor y predecesor, Hugo Chávez, inició en 1999. Al igual que Chávez, Maduro considera a Estados Unidos la mayor amenaza para Venezuela, y arremete contra las administraciones demócrata y republicana por cualquier esfuerzo para restaurar las normas democráticas.

La carrera política de Maduro comenzó hace 40 años. En 1986, viajó a Cuba para recibir un año de instrucción ideológica, su única educación formal después del bachillerato. A su regreso, trabajó como conductor de autobús en el metro de Caracas, donde rápidamente se convirtió en dirigente sindical. En la década de 1990, los servicios de inteligencia venezolanos lo identificaron como un radical de izquierda con estrechos vínculos con el gobierno cubano.

Con el tiempo, Maduro dejó su trabajo de chófer y se unió al movimiento político que organizó Chávez tras recibir un indulto presidencial en 1994 por liderar un fallido y sangriento golpe militar años antes. Tras la llegada de Chávez al poder, el ex jugador de béisbol juvenil ascendió en las filas del partido gobernante, pasando sus primeros seis años como legislador antes de convertirse en presidente de la Asamblea Nacional. Después fue ministro de Asuntos Exteriores durante seis años y vicepresidente durante un par de meses.

Nombrado heredero político de Chávez

Chávez utilizó su último discurso a la nación antes de su muerte en 2013 para ungir a Maduro como su sucesor, pidiendo a sus seguidores que votaran por el entonces ministro de Asuntos Exteriores en caso de que muriera. La elección sorprendió a partidarios y detractores por igual. Pero el enorme capital electoral de Chávez dio a Maduro una victoria por la mínima ese año, otorgándole su primer mandato de seis años, aunque nunca disfrutaría de la devoción que los votantes profesaban por Chávez.

Maduro se casó con Flores, su pareja desde hace casi dos décadas, en julio de 2013, poco después de llegar a la presidencia. La llamaba “primera combatiente”, en lugar de primera dama, y la consideraba una asesora crucial.

Toda la presidencia de Maduro estuvo marcada por una compleja crisis social, política y económica que sumió a millones de personas en la pobreza, empujó a más de 7,7 millones de venezolanos a emigrar y encarceló a miles de opositores reales o supuestos al gobierno, donde muchos fueron torturados, algunos bajo su dirección. Maduro complementó el aparato represivo purgando las instituciones de cualquiera que se atreviera a disentir.

La crisis de Venezuela se afianzó durante el primer año de mandato de Maduro. La oposición política, incluida la ahora Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, convocó protestas callejeras en Caracas y otras ciudades. Las manifestaciones evidenciaron la mano dura de Maduro mientras las fuerzas de seguridad reprimían las protestas, que acabaron con 43 muertos y decenas de detenidos.

En las elecciones de 2015, el Partido Socialista Unido de Venezuela de Maduro perdió el control de la Asamblea Nacional por primera vez en 16 años. En 2017, Maduro trató de neutralizar la legislatura controlada por la oposición estableciendo una Asamblea Constituyente progubernamental, lo que provocó meses de protestas reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad y el ejército.

Más de 100 personas murieron y miles resultaron heridas en las manifestaciones. Cientos de personas fueron detenidas, lo que provocó que la Corte Penal Internacional abriera una investigación contra Maduro y miembros de su gobierno por crímenes de lesa humanidad. La investigación seguía abierta en 2025.

En 2018, Maduro sobrevivió a un intento de asesinato cuando drones equipados con explosivos detonaron cerca de él mientras pronunciaba un discurso durante un desfile militar televisado a nivel nacional.

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Abatidos por los problemas económicos

Maduro fue incapaz de detener la caída libre económica. La inflación y la grave escasez de alimentos y medicinas afectaron a los venezolanos en todo el país. Familias enteras murieron de hambre y comenzaron a emigrar a pie a los países vecinos. Los que se quedaron hicieron cola durante horas para comprar arroz, frijoles y otros productos básicos. Algunos se pelearon en las calles por la harina.

Los leales al partido gobernante trasladaron las elecciones presidenciales de diciembre de 2018 a mayo e impidieron votar a los partidos de la oposición. Algunos políticos de la oposición fueron encarcelados; otros huyeron al exilio. Maduro se presentó prácticamente sin oposición y fue declarado ganador, pero decenas de países no lo reconocieron.

Meses después de las elecciones, desató la furia tras unos vídeos en las redes sociales en los que aparecía dándose un festín con un filete preparado por un célebre chef en un restaurante de Turquía mientras millones de personas pasaban hambre en su país.

Bajo el mandato de Maduro, la economía de Venezuela se contrajo un 71% entre 2012 y 2020, mientras que la inflación superó el 130,000%. Su producción de petróleo, el corazón palpitante del país, cayó a menos de 400,000 barriles diarios, una cifra antaño impensable.

La primera administración Trump impuso sanciones económicas contra Maduro, sus aliados y empresas estatales para tratar de forzar un cambio de gobierno. Las medidas incluían la congelación de todos los activos del gobierno venezolano en Estados Unidos y la prohibición a ciudadanos estadounidenses y socios internacionales de hacer negocios con entidades del gobierno venezolano, incluida la petrolera estatal.

Sin opciones, Maduro comenzó a aplicar una serie de medidas económicas en 2021 que acabaron por poner fin al ciclo de hiperinflación de Venezuela. Acompañó los cambios económicos con concesiones a la oposición política respaldada por Estados Unidos, con la que reinició las negociaciones para lo que muchos esperaban que fueran unas elecciones presidenciales libres y democráticas en 2024.

Maduro aprovechó las negociaciones para obtener concesiones del gobierno estadounidense, incluido el indulto y la puesta en libertad de uno de sus aliados más cercanos y la licencia de sanciones que permitió al gigante petrolero Chevron reanudar el bombeo y la exportación de petróleo venezolano. La licencia se convirtió en el salvavidas financiero de su gobierno.

Pierde apoyo en muchos sitios

Las negociaciones dirigidas por diplomáticos noruegos no resolvieron las principales diferencias políticas entre el partido gobernante y la oposición.

En 2023, el gobierno prohibió a Machado, la más firme opositora de Maduro, presentarse a las elecciones. A principios de 2024, intensificó sus medidas represivas, deteniendo a líderes de la oposición y defensores de los derechos humanos. El gobierno también obligó a miembros clave de la campaña de Machado a solicitar asilo en un complejo diplomático de Caracas, donde permanecieron durante más de un año para evitar ser detenidos.

Horas después del cierre de las urnas en las elecciones de 2024, el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro. Pero, a diferencia de elecciones anteriores, no facilitó un recuento detallado de los votos. La oposición, sin embargo, recopiló y publicó hojas de recuento de más del 80% de las máquinas de votación electrónicas utilizadas en las elecciones. Los registros mostraron que Edmundo González derrotó a Maduro por un margen de más de 2 a 1.

Estallaron las protestas. Algunos manifestantes derribaron estatuas de Chávez. El gobierno volvió a responder con toda su fuerza y detuvo a más de 2.000 personas Los líderes mundiales rechazaron los resultados oficiales, pero la Asamblea Nacional juramentó a Maduro para un tercer mandato en enero de 2025.

El regreso de Trump a la Casa Blanca ese mismo mes resultó ser un momento aleccionador para Maduro. Trump presionó rápidamente a Maduro para que aceptara vuelos regulares de deportación por primera vez en años. Para el verano, Trump había construido una fuerza militar en el Caribe que puso al gobierno de Venezuela en alerta máxima y comenzó a tomar medidas para hacer frente a lo que llamó narcoterrorismo.

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