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El panorama geopolítico en el Medio Oriente se ha ido complicando con la irrupción de un nuevo actor político en el escenario bélico de Siria: los kurdos.

La posibilidad de que los kurdos, quienes constituyen un 9% de la población siria, se hagan con el norte de Siria es cada vez más real. Tal parece que es parte de la estrategia desesperada del régimen de Bashar el-Asad para contener al gobierno turco de Racep Tayyip Erdogan, tras el derribo de uno de sus aviones de combate que sobrevolaba territorio sirio y que ha desatado un conflicto diplomático entre ambos países.

Sin otra explicación por ahora que no sea una decisión tomada adrede, el gobierno de Asad ha permitido que los kurdos icen su bandera en Afrin, al norte de Alepo, así como en Ayn al-Arab, Darbasiya, Amuda y Derik en la frontera con Turquía, bajo la dirección de grupos afines al Partido de la Unión Democrática (PYD), rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado un grupo terrorista por Estados Unidos.

El ministro de Exteriores de Turquía, Ahmet Davutoglu anticipó lo siguiente: “No permitiremos que un grupo terrorista, ya sea PKK o Al Qaeda, se establezca en nuestra frontera”. El premier turco Erdogan, por su parte, ha acusado a Damasco, su antiguo aliado contra los kurdos, de apoyar al PKK y de estar multiplicar gestos por razones estratégicas hacia es grupo étnico minoritario en Siria.

Nacionalidad

Asad concedió recientemente la nacionalidad siria a 300,000 kurdos en un gesto considerado de reivindicación histórica. Autorizó, además, al jefe del PYD, vinculado al PKK, a volver a Siria del exilio. En los últimos 18 meses, 600 presos políticos del PYD han sido excarcelados en Siria.

A principios de julio, el Consejo Nacional Kurdo, un grupo de kurdos sirios considerado como políticamente moderado, y el PYD, tradicionalmente opuestos por sus métodos de lucha, firmaron un acuerdo de alianza, con lo cual aumenta el temor de que se esté intentando crear un Estado Kurdo autónomo al norte de Siria. En las negociaciones para lograr la alianza, participo el líder de los kurdos iraquíes, Masud Barzani. Al anunciar el acuerdo de alianza, los kurdos sirios emitieron un comunicado de prensa diciendo que iban a “construir una sola casa” para aunar sus esfuerzos.

La conquista del norte de Siria por parte de los kurdos sirios, unido la entidad federal autónoma kurda de Irak, también conocida como el Kurdistán Sur. crearía una nueva demarcación geográfica en una misma latitud por tratarse de países vecinos, uno al lado del otro, que muy bien podrían plantear un nuevo desafío para Turquía que amenace su frontera meridional: el nacimiento del soñado Gran Kurdistán. Un temor planteado en estos días por el diario turco “Hürriyet”.