De izquierda a derecha, los candidatos Leonel Fernández, Luis Abinader y Gonzalo Castillo. (Fotomontaje / ENDI.com)
De izquierda a derecha, los candidatos Leonel Fernández, Luis Abinader y Gonzalo Castillo. (Fotomontaje / ENDI.com) (ELNUEVODIA.COM)

Cuando mañana abran los centros de votaciones para las elecciones generales de la República Dominicana, más de 10,000 electores en Puerto Rico ayudarán a determinar el futuro de la vecina nación caribeña que llega a las urnas con un partido gobernante dividido.

Las fisuras se dan entre los que apoyan la candidatura de Gonzalo Castillo, quien es apoyado por el presidente Danilo Medina, y los que desertaron del gubernamental Partido de la Liberación Dominicana (PLD) junto al expresidente Leonel Fernández para correr bajo la colectividad Fuerza del Pueblo (FP).

La división entre las fuerzas del PLD parece colocar a Luis Abinader, el candidato del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM), en una de las mejores posiciones electorales en tiempos recientes, aunque no está claro si finalmente podría ser el vencedor en el sistema democrático dominicano, que promueve realineamientos electorales y requiere que un aspirante acumule más del 50% de los votos para alcanzar la presidencia.

Las encuestas más recientes colocan al candidato del PRM con una ventaja sobre Castillo, del gubernamental PLD. Hace apenas una semana, la empresa Emevenca divulgó uno de estos estudios y colocaba a Abinader con el 46% de los votos, a Castillo con el 41% y a Fernández con el 8%, según el periódico Listín Diario.

El otro 5% estaría dividido entre los restantes aspirantes, los que no saben por quién votarían y los desinteresados en el proceso. Este escenario obligaría la celebración de una segunda votación, el 26 de julio, entre los dos candidatos que saquen más votos mañana.

Otra encuesta de la firma Greenberg Quinlan Rosner plantea un escenario distinto, en el que no se necesitaría una segunda vuelta de votaciones, según el rotativo Diario Libre. En esta encuesta, Abinader sale con el 56% de los sufragios, frente a un 29% para Castillo y un 12% para Fernández.

La división en el PLD surge, en parte, por las ya derrotadas intenciones de Medina de cambiar las leyes para poder aspirar a un tercer término consecutivo en la presidencia, y las aspiraciones de Fernández de tener un cuarto cuatrienio, no consecutivo, en la presidencia.

Medina no pudo aspirar en estas elecciones por unas restricciones constitucionales y decidió apoyar la candidatura de Castillo, el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones de su gobierno. El ministro, con el apoyo de Medina, alcanzó la candidatura en unas primarias celebradas en octubre de 2019, cuyos resultados Fernández alegó que habían sido “adulterados” por el sistema de voto automatizado que, por primera vez, se usaban en una votación.

Fernández alegó que un supuesto algoritmo en las máquinas de votación cambió el resultado que, expresó, debió favorecerlo. Las cifras oficiales apuntaban a que Castillo obtuvo el 48.3% de los votos, mientras que Fernandez recibió el 47.6% de los sufragios.

Debido a la controversia, Fernández renunció al PLD y se afilió al Partido de los Trabajadores Dominicanos, organización que cambió su nombre por Fuerza del Pueblo.

La situación ha provocado que la vida personal de Fernández entre en el debate electoral puesto que su esposa, Margarita Cedeño, es la vicepresidenta de la República Dominicana y aspira a la reelección por el PLD.

Hasta finales del año pasado, Fernández era uno de los principales líderes de esa colectividad, alternándose la presidencia desde 1996 con el actual presidente Medina, también del PLD, salvo por un cuatrienio (2000-2004) que perdieron ante Hipólito Mejía y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). En la República Dominicana, hasta hace poco, había una disposición que impedía a un presidente dirigir el país en términos consecutivos. Esto se cambió y, en la actualidad, el gobernante puede presidir el país por un máximo de dos cuatrienios consecutivos.

“El efecto grande que se percibe del desprendimiento de Leonel Fernández muestra que la política en Dominicana, al igual que en muchos países, entre los que podemos incluir a Puerto Rico, está más inclinada al culto de la persona que a una ideología en particular”, dijo José Rivera, profesor de Estudios Internacionales y Comunicación Global de la Universidad del Sagrado Corazón.

La gestión de Leonel Fernández en la República Dominicana, sobre todo en la década de los 1990, fue legendaria por la percepción de los medios y del público de que instrumentó las primeras etapas del repunte económico de la República Dominicana. Ahora, el ‘boom’ económico grande vino después, cuando se acababa la presidencia de Mejía (quien apoya a Abinader) y durante la presidencia de Medina”, añadió, al destacar la gran fuerza electoral detrás de los candidatos que se disputan la presidencia.

Esta situación produjo un realineamiento de las lealtades electorales que se reflejan en los candidatos que aspiran a los dos cargos de diputados de ultramar que se deciden, en parte, con los dominicanos residentes en Puerto Rico con derecho a votar en los comicios de mañana.

Por ejemplo, el diputado de ultramar Levis Suriel Gómez se marchó del PLD para respaldar la candidatura de Fernández en Fuerza del Pueblo. La partida de Suriel Gómez creó un vacío electoral en el PLD que está llenando el cónsul dominicano en Puerto Rico, Franklin Grullón. Los demás candidatos a diputado de ultramar que irán a votaciones en Puerto Rico son Crucito Marrero, del Partido Reformista Social Cristiano; Esteban Reyes, del Partido Frente Amplio, y Adelis Olivares, del PRM. Estos últimos dos apoyan a Abinader para la presidencia, mientras Marrero apoya a Fernández.

En total, en Puerto Rico se estima que hay alrededor de 38,000 dominicanos con derecho al voto en los procesos electorales de Quisqueya, dijo Grullón. Se espera, sin embargo, que debido a la pandemia del COVID-19 la participación en las urnas sea relativamente baja, y ronde entre el 30% y el 35% de los electores, dijo el cónsul.

“En los procesos anteriores, nunca hemos llegado auna participación electoral del 50% en Puerto Rico. Nos hemos quedado por debajo en tiempos normales. Entendemos que, con lo que está pasando, la participación estará más baja, como en un 30% o 35%”, dijo Grullón.

Una abstención se anticipa también, aunque en menor grado, para los comicios del vecino país, especialmente porque las infecciones en la República Dominicana con el SARS-CoV-2, que produce el COVID-19, han aumentado en las últimas semanas, según un análisis de datos de The New York Times.

El promedio diario de infecciones, entre el 26 de junio y el 2 de julio, fue de 722 en la República Dominicana. Se trata de un aumento de 65% en comparación a este mismo indicador hace dos semanas, cuando el promedio diario de infecciones era 437.

La situación se complica por la reciente apertura de los aeropuertos dominicanos a los vuelos internacionales comerciales, de cara a una reapertura del sector económico que depende de la llegada de turistas en momentos en que las infecciones a nivel mundial siguen en aumento.

“Esperamos que en la República Dominicana pase lo mismo que aquí, aunque allá la participación debe ser mayor (en proporción) que lo que se espera en (las votaciones en) Puerto Rico”, sostuvo el cónsul.

Originalmente, las elecciones presidenciales de la República Dominicana se supone que se celebren durante el mes de mayo de un año electoral. Los comicios, sin embargo, fueron pospuestos debido a la emergencia causada por la pandemia del COVID-19. En esta ocasión, no hay indicios de que los comicios serán suspendidos.

La Junta Central Electoral ha impartido directrices fomentando el distanciamiento social, el uso de mascarillas y de desinfectante de manos como medidas para prevenir el contagio. En las votaciones en Puerto Rico, eso fue uno de los requisitos que pidió el Departamento de Estado local para autorizar la celebración de las votaciones que se llevan a cabo en la menor de las Antillas.

Desde 2012, los dominicanos en el exterior pueden escoger a las personas que los representen en el parlamento de esta nación antillana. Los diputados que representan a la diáspora dominicana en Puerto Rico también representan a los quisqueyanos que viven en San Martín, Curazao, Venezuela, Panamá y el estado de la Florida en Estados Unidos. Estos cargos han sido ocupados por los diputados de ultramar Suriel Gómez y Olivares desde que fueron creados hace ocho años.