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El exgobernador Alejandro García Padilla participó en el programa Medios por Puerto Rico. (horizontal-x3)
El exgobernador Alejandro García Padilla participó en el programa Medios por Puerto Rico. (Luis Alcalá del Olmo)

Mientras Puerto Rico permanece en una especie de letargo por los desacuerdos entre la administración de Ricardo Rosselló Nevares y la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), cinco exgobernadores coincidieron en que urge declarar una tregua política a fin de encausar la recuperación económica de la isla y completar la renegociación de la deuda pública.

Sin embargo, y a pesar de estar dispuestos a ser parte del proceso, los exmandatarios reconocieron que entablar un pacto de gestión social y económica será cuesta arriba, tanto por el tema del estatus como por la falta de cohesión entre los distintos sectores de la sociedad puertorriqueña para trazar una ruta de desarrollo.

Ayer, en un junte histórico denominado Medios por Puerto Rico, los exgobernadores Rafael Hernández Colón, Sila Calderón, Aníbal Acevedo Vilá, Luis Fortuño y Alejandro García Padilla (según el orden cronológico de sus mandatos), hablaron de su cuota de responsabilidad en la crisis y tuvieron reacciones distintas ante las soluciones incluidas en el plan fiscal certificado en la JSF.

Sus expresiones se producen justo cuando la JSF -que planeaba certificar el presupuesto hoy- ha dado una nueva oportunidad a la Legislatura para aprobar el programa de ingresos y gastos del siguiente año fiscal. Ello, en función de un acuerdo pactado entre Rosselló Nevares y la JSF, ahora en vilo. Dicho acuerdo peligra pues la Legislatura no derogó la Ley 80 de 1976 (Despido Injustificado). La JSF exige derogar el estatuto como parte una reforma laboral y del estado de beneficencia. A cambio se preservarían ciertos beneficios marginales de los trabajadores, no se tocaría el presupuesto de la Legislatura durante cinco años y habría aumentos en los presupuestos de algunas dependencias y se concedan ciertos fondos a municipios y la Universidad de Puerto Rico (UPR).

La plática con los exgobernadores también evidencia que por años ha habido consensos en diversos asuntos de carácter económico y de gestión de gobierno. Sin embargo, Puerto Rico se encuentra en una encrucijada histórica porque no se dio curso a estrategias y políticas públicas que pudieron haber evitado la crisis actual o su severidad.

Medios por Puerto Rico invitó a los exgobernadores Carlos Romero Barceló, Pedro Rosselló González, así como al presidente la JSF, José Carrión y al gobernador Rosselló Nevares, pero estos declinaron la invitación.

Rafael Hernández Colón (1973-1976 y 1985-1992)

Me encantaría que entráramos en una tregua política, creo que haría un gran bien, pero no veo la probabilidad de que ocurra”.

¿Cómo evalúa el desempeño de la junta y del gobernador?

-Estimo tanto la gestión de la junta como la gestión del gobierno… Para mí ha habido una falla desde el punto de vista del gobierno en lograr integrar su visión de la política pública y la dirección que se debe llevar. Dicho eso tengo que decir ha habido una falla de parte de la Junta y eso nos coloca en la situación actual donde no hay un curso definido entre ambos. 

El problema es que no tenemos mecanismos institucionales adecuados para resolver eso. En este momento, el recurso es uno de opinión pública y de presión sobre ambas partes para que lleguen a un acuerdo que brinde al país ciertas garantías. Cualquier acuerdo tampoco es adecuado. Tiene que haber un acuerdo que dé confianza que con los pasos que se van a tomar den efecto en el tiempo requerido y el país va a emerger de esta crisis.

¿Coincide con alguna de las propuestas incluidas en el plan fiscal?

-Tengo problemas con la metodología. Cuando hablamos de la reducción de los gastos del gobierno pues no se precisan las prioridades. No hay una coherencia entre lo que provee el plan fiscal y lo que deben ser servicios esenciales y cómo se determinan esos servicios y cómo se determina recortar, mantener o fortalecer ciertos servicios. 

Con respecto a la Universidad de Puerto Rico, no hay duda que con el tema de la fórmula y la manera en que está operando hay que hacer unas cosas, pero cómo se están haciendo y el recorte que se está aplicando. La educación es esencial, es una prioridad que debe establecerse porque el desarrollo económico depende del capital humano. No puede hacerse imponiendo recortes tan brutales. Hay que respetar la prioridad que representa la educación para levantar este país.

Usted sentó un precedente al viabilizar la construcción del puente Teodoro Moscoso con una alianza público-privada (APP). ¿Sería este un Puerto Rico distinto si se hubiera utilizado este modelo que no volvió a aplicarse sino hasta tres décadas después bajo la administración de Luis Fortuño?

-Ciertamente, si eso (el modelo de APP) se lo pudiéramos aplicar a todas las inversiones en infraestructura que se hicieron, no tendríamos esta deuda catastrófica que tenemos actualmente. En la realidad, se pudo haber aplicado (este modelo) hasta cierto punto, no en la totalidad, pero sí pudo haber ayudado de una manera importante a reducir la deuda.

¿Por qué ha sido tan difícil dar continuidad a las políticas que se han propuesto a través de los años?

-Esa es nuestra tragedia. La falta de continuidad en cuanto a las iniciativas de envergadura que toman los gobiernos. Eso, pues viene de un deseo compulsivo de los partidos cuando toman posesión del gobierno de hacer sus propias obras porque entienden que, de esa manera, el pueblo les dará crédito de cara a las próximas elecciones y piensan que continuar (proyectos en curso) le resta mérito. Es una actitud de pensamiento de un país en subdesarrollo, no de un país maduro que entiende que los proyectos y políticas buenas que son necesarias para que el país eche adelante se deben mantener y que unos y otros sirven al país, a través del sostenimiento de esas políticas. Es una cuestión de actitudes profundas en la clase política que hay que superar. Es atavismo de un pasado donde eso no era tan importante, pero para este país que logró unos niveles de desarrollo, para mantener esos niveles, eso era súper importante.

¿Es hora de una tregua política?

A mí me encantaría que entráramos en una tregua política, creo que haría un gran bien, pero no veo la probabilidad de que ocurra. Ayer mismo el gobierno de Puerto Rico estaba presentando un proyecto para convertir a Puerto Rico en un territorio incorporado para eventualmente llegar a la estadidad… Es absurdo, si tenemos un plan fiscal que depende de los recursos de Puerto Rico, siendo el Estado Libre Asociado, lo que quiere decir autonomía contributiva, o sea, el derecho a utilizar todos los recursos contributivos para nuestro presupuesto, y se plantea un cambio a territorio incorporado donde empiezas a pagar contribuciones federales, eso saldrá de la base contributiva que se comprometió con el plan fiscal.

Sila María Calderón  (2001-2004)

"Si amamos a nuestra patria y queremos un futuro para nuestros hijos y nietos, la primera pregunta que tenemos que hacernos es qué Puerto Rico deseamos”.

¿Qué opinión le merece la gestión de la junta y del gobernador?

-Creo que a la mayoría de los puertorriqueños nos gustaría ver que hubiera más fluidez en ese diálogo y que ese diálogo se centrara en dos temas fundamentales, la deuda con los pensionados y la reestructuración de la deuda pública.

Me gustaría que también haya más claridad y celeridad en los procesos importantes que tienen que dirimir la junta y el gobierno en el cuadre del presupuesto y las políticas de desarrollo económico. Sé que son profesionales haciendo un trabajo sumamente complejo y difícil. Yo respeto la complejidad de los asuntos que el gobierno y la JSF están trabajando.

Quisiera también añadir que hay muchos expertos y asesores legales norteamericanos tanto en el gobierno como en la JSF trabajando a costos exorbitantes. Estoy segura que deben estar haciendo un buen trabajo, pero también estoy segura que tiene que haber muchos puertorriqueños, de mucho conocimiento y amor a Puerto Rico que podrían estar colaborando a precios más moderados. No sé por qué estas labores se están dando solamente a norteamericanos y a los precios que se están pagando.

¿Está de acuerdo con las reformas que se plantean en el plan fiscal como la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la reforma laboral, entre otras?

-Estoy de acuerdo con la privatización de la AEE, pero también estoy totalmente de acuerdo en que se tiene que hacer dentro de un marco regulatorio estricto. En ese esfuerzo de privatización, no estoy clara de dos cosas. Uno: cuál es el alcance de la comisión regulatoria y dos cómo se ponen a la venta unos activos, cuyos dueños para todos los efectos son los bonistas, con quienes aún no se ha terminado de negociar la deuda.

No tengo conocimiento detallado de esa reforma (laboral), pero sí puedo decir que me parece increíble que estas conversaciones se hayan detenido por la Ley 80, cuando hay otros temas importantes en juego aquí, en un momento tan difícil como este. Diría que no debió haberse detenido ni haber supeditado las decisiones a la derogación o no derogación de la Ley 80 porque eso no hará diferencia sustancial como podría ser con otros aspectos del presupuesto.

El plan fiscal plantea una reformulación total del aparato del gobierno. Bajo su mandato, se discutieron iniciativas dirigidas a la regionalización de servicios y la creación de polos de desarrollo económico. ¿Si se hubiesen adoptado esas propuestas, habríamos evitado esta crisis fiscal?

-Sí y con el programa de Comunidades Especiales tendríamos otro Puerto Rico también. Esos fueron esfuerzos para viabilizar el desarrollo de manera puntual. Tenemos que entender que un gobierno eficiente es aquel donde el dinero no se va a gastos administrativos sino a prestar el servicio. Consolidar agencias no necesariamente da más eficiencia. Si esas agencias están pobladas con entes administrativos demasiado grandes, con sueldos altos y mucho empleado de confianza y no en el servicio directo a la gente, no es un gobierno eficiente.

Mi gran preocupación es la falta de importancia a la inequidad en Puerto Rico. Uno de los últimos informes de la (Organización de las) Naciones Unidas dice que Puerto Rico es uno de los cinco países más desiguales del mundo. Es injusto. Más del 50% del producto nacional lo goza el 20% de la población, las poblaciones pobres disfrutan solamente un 20% de esa producción. Uno de los problemas más grandes que debemos estar enfocando en este momento es toda esa ciudadanía que tenemos bajo los niveles de pobreza y en desigualdad social y económica y no veo las políticas públicas formuladas para ello. Esto ha sido por muchos años, y no veo la preocupación en el sector privado ni el sector público, no lo digo por este gobierno. Hay un grado de injusticia increíble, qué vamos a hacer al respecto. Esa es la pregunta.

¿Es hora de una tregua para encontrar soluciones a estos problemas?

-Tiene que haber una tregua de todos los sectores. Bajo mi administración logramos delinear un plan que llamamos 2025 y más allá de sus méritos o deméritos era un esfuerzo en esa dirección. Se le dejó al sector privado para que lo llevara a cabo, pero no se hizo.

Necesitamos un proyecto de país... Si amamos a nuestra patria y queremos un futuro para nuestros hijos y nietos, la primera pregunta que tenemos que hacernos es qué Puerto Rico deseamos. Hay que definirlo para que las políticas públicas, los proyectos privados y las inversiones privadas, la educación se dirijan hacia ese propósito común. Toma décadas, pero hay países que lo han hecho. 

Necesitamos una gran dosis de humildad de parte de todos, para entender que hemos llegado a un lugar donde realmente no sé cuánto más bajo se pueda llegar. Tenemos que olvidar los protagonismos… Cada uno debe aportar desde su atalaya, sus talentos, conocimientos y experiencia. Tú sabes el caudal de experiencia que se está perdiendo en Puerto Rico por la política partidista. No dejamos de ser hermanos por pertenecer a partidos políticos distintos.

Aníbal Acevedo Vilá (2005-2008)

“Puede haber un frente amplio. Uno, si hay que enfrentar a la junta en el tribunal y (dos) si fuera del liderato del PNP haría todo lo posible por hacer concesiones a legisladores de otros partidos para hacer lo que sea bueno para el país”.

¿Para poder salir de esta crisis, no es momento de una tregua política?

-No tengo la más mínima duda que sí, lo que pasa es que la tregua política ahora es triangular. Cuando el gobernador Rosselló me llamó para el Frente por Puerto Rico, creo fui el exgobernador que a más viajes fui con él.

Esta misma semana, el gobernador acaba de hacer una cosa que hace muy difícil para lograr los consensos, hay que ir a Washington a dar estas peleas por Puerto Rico y el gobernador y la comisionada residente acaban de presentar un proyecto de estadidad basado en un plebiscito que nadie en Puerto Rico respetó. Eso hace muy difícil hacer un frente común en Puerto Rico.

¿Ha tenido conversaciones con miembros de la junta?

Yo he tenido conversaciones privadas con dos miembros de la Junta, pero bien informales. Que ellos me han llamado. A ninguno yo los conocía antes. Una fue el año pasado y otra este año, como para Semana Santa. 

A ambos les dije que una cosa es entender tener poder ilimitado y otra que todos los días, se comporten demostrando que tienen poder ilimitado todos los días. Mientras más poder se tiene, más cuidadoso se tiene que ser en ejercerlo. 

¿Con qué propuestas o políticas contenidas en el plan fiscal encuentra tangencia?

-Hay una serie de medidas de reorganización del gobierno que en términos generales uno está de acuerdo, pero falta precisión. Se habla de descentralización, no creo que estén claros en este aspecto, pero es la ruta correcta. En el caso del Crédito por Ingreso Devengado, definitivamente. Es algo que adoptamos en mi administración y siempre he dicho que se incluyó por recomendación del Centro para una Nueva Economía (CNE).

En el tema de energía eléctrica, estoy de acuerdo en que hay que abrir esto a nuevas alternativas, incluyendo alternativas de privatización. Lo que no estoy de acuerdo es cómo quedó el proyecto de ley debidamente aprobado… El proyecto que se aprobó es menos malo al que mandó el gobernador, pero tengo la preocupación de cómo esto se va a implantar.

¿Qué estrategia de su administración se descarriló con el cambio de gobierno y que de haber tenido continuidad, habría servido para hacer contrapeso o atenuar la crisis?

-En términos de desarrollo económico, creo que la política pública de Ciencia y Tecnología y el énfasis para convertir a la isla en un centro de producción biotecnológica y de investigación y desarrollo (R&D), lo que incluía desarrollar el Distrito de las Ciencias en el Oso Blanco… y luego se intentó descabezar el Fideicomiso (de Ciencia y Tecnología). Se perdieron esos años, donde se quería destacar la presencia del Recinto de Ciencias Médicas y de Mayagüez de manera que nos fuéramos moviendo al nicho de R&D.

Algo que sí recibió continuidad fue atraer el turismo “upscale” (alto caudal). Puerto Rico no tenía hoteles de cinco estrellas y así fue que surgió el St. Regis y luego el hotel en Dorado. Ese es el segmento donde podemos competir porque Puerto Rico no puede competir con su estructura de costos con República Dominicana.

En cuanto a Cofina, me sorprendió lo que se hizo. Fortuño no aumentó el IVU en 1% sino que comprometió más ingresos del IVU y se lo dio a Cofina y descuadró el presupuesto del Fondo General y nadie dijo nada. Aumentó artificialmente el margen de Cofina y se autorizó que se financiaran déficit operacionales, lo que evitó hacer más ajustes desde el gasto público.

¿Ante este impasse, la alternativa es enmendar Promesa?

-Lo primero que debe pasar es que Rosselló y la Legislatura hagan su trabajo y cuadren el presupuesto de ellos. Pelear con la junta cuando estás a punto de aprobar un presupuesto que bajo tus mismos supuestos no cumple porque no hay una reforma contributiva aprobada y tampoco un código de incentivos. 

Si se aprobara un presupuesto por unanimidad de todos los partidos y la junta lo rechazara, eso tendría un planteamiento bien fuerte ante la juez, pero no veo la madurez política para hacer esto.

La junta tiene que dejar de comportarse como ‘aquí se hace lo que yo diga y se acabó’. Si eso no se logra, estaríamos al borde de una crisis mayor, creo que es posible suavizar los poderesde esa junta o tener nueva legislación. Aquí hay argumentos importantes como que los nombramientos de la junta no cumplen con la constitución de Estados Unidos, es un planteamiento sólido y podría obligar al Congreso a revisar la ley.

No veo ambiente para enmendar porque los demócratas están arrepentidos de haber dado los votos para aprobar Promesa. Además, está la interrogante de lo que pueda pasar en noviembre. Si los demócratas ganan el Congreso, podría haber cambios en la junta.

Luis Fortuño (2009-2012)

"Me siento avergonzado de que haya una junta. Eso quiere decir que los puertorriqueños no pudimos manejar algo y creo que tenemos que resolver esto lo antes posible. Eso hará que termine la junta y que Puerto Rico tome control total de su futuro”.

¿Cuál es su evaluación de la JSF y de la gestión de Ricardo Rosselló?

-Hubiera preferido que no hubiera necesidad de nombrar una junta para ser bien franco. En cuanto a la labor del gobernador, no puedo imaginarme la situación que ha tenido que enfrentar... No me puedo poner en sus zapatos y lo que le deseo es todo el éxito del mundo porque nos conviene a todos.

¿Ante las diferencias entre la JSF y el gobierno, qué soluciones propone para que se tome un rumbo más positivo?

-Entiendo que el tema de energía es clave. La AEE ha sido un lastre sobre Puerto Rico, igual que lo era la Telefónica hace años atrás... Segundo, es necesario simplificar todos los procesos de permisos en Puerto Rico. Todavía es sumamente complejo. Tercero, creo que es cierto que hacen falta cambios en las reglas laborales, no necesariamente son unas u otras. Estoy diciendo que hace repensarlo. ¿Por qué? Porque el resto del mundo lo está haciendo. Si pretendemos competir con el resto del mundo, esos cambios también son necesarios.

El año pasado, el gobernador Rosselló le convocó a usted y a otros exgobernadores para abogar por la isla. ¿Qué han logrado concretamente?

He hablado con el gobernador desde el primer momento luego del huracán María. He participado estando en las reuniones que la oficina del Gobernador tiene para promover distintos temas. He estado envuelto en el tema de salud. En Puerto Rico por poco nos quedamos sin fondos de Medicaid en la primavera de este año y estuve muy envuelto en ese sentido... Yo no soy amigo de los selfies, yo soy amigo de resultados y prefiero que haya resultados. 

A usted se le critica que bajo su mandato se emitieron sobre $16,000 millones en deuda. ¿Entiende que alguna de sus acciones contribuyó a esta crisis? 

-Esa información sabes que no es cierta. Las casas acreditadoras dicen todo lo contrario. No es deuda nueva, era reempaquetar deuda que se había tomado prestado de distintas maneras y que no tenían mecanismo de repago y las casas evaluadoras de crédito Standard &Poor’s y Moody’s reconocieron que eso era lo que estábamos haciendo y nos mejoraron el crédito. 

Pero mira eso no es lo importante, lo importante es cómo salimos de esta. Podemos dedicarnos a discutir lo pasado aunque la evidencia sea contraria a ello. Lo importante es cómo salimos de esta porque somos muchos los puertorriqueños que queremos hacer el resto de nuestras vidas en la isla. Cómo logramos que nuestros hijos quieran hacer su vida en Puerto Rico, creo que esa debe ser la pregunta que nos debemos hacer.

Puerto Rico encara un problema de credibilidad. Sea por las muertes asociadas al huracán María, por la contratación de Whitefish o por la forma en que se han manejado las finanzas de Puerto Rico. ¿Qué debe hacerse para restaurar la credibilidad de Puerto Rico fuera de la isla?

-Es una pregunta bien compleja. El problema de credibilidad comenzó cuando el gobierno deja de auditar sus propios libros, luego dice que no puede pagar sus obligaciones. El que piense que eso cae bien y que mejora nuestra credibilidad no vive en el mundo real. Si das tu palabra tienes que cumplir. Cosas tan sencillas como auditar tus libros, cumplir con los ingresos y gastos, por ahí tenemos que comenzar y por supuesto, la transparencia en contratación de gobierno es importante. 

En este tema puede que esté en la minoría en Puerto Rico, pero mientras más grande el gobierno, mayores posibilidades de problemas de mal manejo y corrupción va a haber. Mientras más pequeño sea el gobierno y menos inherencia tenga sobre la vida de los ciudadanos, no solamente se va a crear empleo, se reduce la posibilidad de corrupción.

Desde hace tiempo se habla de la necesidad de un proceso de concertación de un proceso de unión de voluntades. ¿Quizás es hora de hacer una tregua política?

-Por supuesto. Hablando de forma privada con líderes de ambos partidos principales, te puedo decir que hay mucho que los une, mucho de lo que están de acuerdo. Luego, desgraciadamente, el posicionamiento político evita que se pueda llegar a ejecutar en lo que están de acuerdo. Creo que aquí tiene que haber un rol del tercer sector y del sector privado para que realmente esa concertación se pueda dar. En lo que pueda ayudar, por supuesto. 

En el plan fiscal, se plantea un recorte a las pensiones, lo que está vinculado al proceso de reestructuración de la deuda. ¿Cómo ve el proceso de reestructuración? 

-Primero. Yo no participo de ninguna de las negociaciones, de ninguno de los créditos de Puerto Rico, representando a nadie. Durante el cuatrienio que me tocó gobernar, por poco llegamos a un acuerdo el PPD y el PNP para salvar las pensiones. Es una pena que no se haya dado porque nos habríamos evitado este problema. 

Segundo, en el 2009 y 2010 tomamos medidas fuertes, pero en el verano del 2011, empezó la economía a moverse a terreno positivo y estuvo en terreno positivo desdeel verano del 2011 hasta fines del 2012. ¿Por qué? Porque habíamos decidido que un dólar en las manos del pueblo rinde mucho más que ese mismo dólar en manos del gobierno. Es una filosofía diferente a la que Puerto Rico históricamente ha tenido, pero si miramos atrás desde el 2006 hasta el presente, ese fue el único período en que la economía estuvo en positivo.

Alejandro García Padilla

Cuando no hacemos una tregua política lo que demostramos es que no aprendimos de los errores del pasado. El país sufre eso como práctica de los últimos 50 años”.

Al final de su mandato rehusó presentar un plan fiscal a la Junta porque no iba a aplicar más austeridad. ¿Continúa opuesto a los recortes en el plan fiscal?

-Dije en aquella ocasión que estaba mal que a los estudiantes (de la UPR) se le aumentara el crédito. La introducción (del programa Detrás de la Promesa) decía que la eliminación de la 936 fue el inicio del problema. Las fábricas que conservamos en Puerto Rico están aquí por la universidad, por lo que la universidad produce, entonces es torpe hacer más difícil estudiar en la universidad, que los pensionados no podían pagar las consecuencias y que los trabajadores no podían pagar las consecuencias. Esas eran las tres condiciones con las que yo no transaba.

¿Estaría dispuesto a hacer un llamado para una tregua política en Puerto Rico?

-Yo creo que tiene que haber una tregua política en Puerto Rico a favor de los estudiantes, a favor de los trabajadores, a favor de los pensionados.

Yo lo solicité cuando era gobernador. La oposición política no lo aceptó. No he pagado con la misma moneda. Me he unido a todos los esfuerzos y me uniré para continuar moviendo el país hacia adelante. Cuando no hacemos una tregua política lo que demostramos es que no aprendimos de los errores del pasado. El país sufre eso como práctica de los últimos 50 años. Es necesario para progresar poder diferenciar la gestión política gubernamental de la faena político electoral. Yo tengo standing para decir lo que estoy diciendo porque siendo gobernador lo solicité y fueron pocos los que se unieron.

¿Se reafirma en que Promesa era la ruta adecuada?

-Poco se ha dicho de qué pasaría si no hubiera el Título III (ajuste de deuda) de Promesa. Cuántos tribunales federales hubiesen emitido embargos sobre nuestras cuentas, embargos que ya estaban solicitados, en demandas. Esa es la verdad, de la cual poco se discute. Que nadie quería que nos impusiera la junta como precio para tener la protección, nadie lo quería. Yo tuve que tomar la decisión que tenía que tomar para proteger que el gobierno pudiera prestar servicios básicos.

¿Si en efecto no se da paso a la austeridad, cómo se cuadra la caja?

-Desde mi último presupuesto, cuánto tiempo llevamos sin cuadrar el presupuesto con préstamos.

¿Es cierto no tomó prestado (para cuadrar el déficit de presupuesto), pero dejó una liquidez con la emisión de bonos de 2014?

-Que fue casi toda refinanciamiento. Prácticamente no aumentamos el monto de la deuda.

Es cierto que no se ha tomado prestado (para cubrir déficit presupuestario), pero también se ha financiado el gobierno porque no se paga a los suplidores y no se paga la deuda.

Principalmente, porque no se ha pagado la deuda y eso fue lo que dije. Teníamos que decidir entre pagarle a los acreedores en los Estados Unidos o pagar a los puertorriqueños su salario al Centro Médico su capacidad de operar, a la Policía su capacidad de seguir bajando el crimen y decidimos por la segunda y yo asumía la responsabilidad.

Mencionaste que van varios años sin haber llegado a un acuerdo con los bonistas. Porque ellos apostaban a que no tendríamos Título III y así me lo decían y me decían, ‘ustedes no van a recibir eso del Congreso’. Hoy aceptarían la peor oferta que yo les hice.

El periodistas Carlos Antonio Otero colaboró en esta historia.


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