En la foto el presidente del senado Thomas Rivera Schatz. (GFR Media) (semisquare-x3)
En la foto el presidente del senado Thomas Rivera Schatz. (GFR Media)

El Senado de Puerto Rico contrató a razón de $24,000 por poco más de tres meses de trabajo al contador público autorizado Virgilio Vega III, quien realiza una auditoría de los contratos otorgados en este cuerpo legislativo.

Según se dispone en el contrato firmado el 8 de marzo por Vega III y Gabriel Hernández Rodríguez, el jefe de gabinete del presidente del Senado Thomas Rivera Schatz, el contratista tendrá que realizar una auditoría de los contratos otorgados a individuos, empresas, corporaciones y arrendamiento de locales; recopilar y evaluar informes en la aplicación de las leyes, en la contratación; evaluar regulaciones y políticas del Senado en la contratación y evaluar y recopilar información relacionada al presupuesto y sus alcances en los objetivos fiscales.

Rivera Schatz finalmente divulgó el nombre del auditor en un aparte con periodistas en el Senado esta mañana. Anticipó que el contrato vence el 30 de junio y que podría ser renovado.

“Como parte de la auditoría estamos tratando de identificar controles adicionales para tener más rigor, pero en términos generales, más allá de establecer controles adicionales, asegurarnos que sea cada vez más difícil tratar de mentirle al gobierno. En esa dirección vamos”, dijo Rivera Schatz.

A preguntas, el presidente senatorial no pareció inclinado a imponer sanciones o solicitar que su jefe de gabinete, Gabriel Hernández Rodríguez, rinda cuentas sobre las acciones que le imputa la fiscalía federal a Ángel Figueroa, exdirector de la Oficina de Asuntos Gubernamentales. Según la fiscalía federal, este individuo se puso de acuerdo con la excontratista del Senado, Chrystal Robles y la pareja de esta, Isoel Sánchez Santiago, para certificar facturas falsas por trabajo no realizado de la mujer.

Rivera Schatz pareció relevar de culpa a Figueroa al argumentar que la fiscalía federal “estiró el chicle”.

“Mi posición personal es que estiraron el chicle. Si vas a un senador de mayoría o de minoría y le dices: ‘deja ver lo que el asesor facturó'… ¿cómo ese senador, que certificó eso, puede dar fe que ese abogado trabajó cuatro horas? No hay forma. Es que no hay forma. No tiene conocimiento personal. Si vamos a establecer ese criterio, entonces habría que acusar aquí a todos los senadores”.

¿Entonces los métodos en el Senado no son los adecuados?, se le preguntó.

“Eso es lo que usted y otras personas quieren decir”, contestó. “Pero adjudicarle responsabilidad a un supervisor por mentir no es lo correcto”.

“¿El que alguien haya mentido en una factura significa que todo el mundo es responsable?, cuestionó. “Un policía puede mentir en un informe, un maestro puede mentir en un informey el que una persona dé información falsa no implica que el supervisor tenga algo que ver”, argumentó.

Cuando se le mencionó que Figueroa, según fiscalía federal, certificó información falsa, Rivera Schatz contestó que “hay gente que tiene la mente echa”.

En el caso de Sánchez Santiago, se trata de un donante de varias campañas de líderes del Partido Nuevo Progresista (PNP), incluyendo a Rivera Schatz, quien lo identificó como coordinador político en una carta publicada por El Nuevo Día esta semana. Según fiscalía federal, si bien Sánchez Santiago tenía contratos en la Cámara de Representantes, se puso de acuerdo con su pareja y con Figueroa para defraudar al erario.

“Fue colaborador de mi campaña y otras campañas. Donante de mi campaña y otras campañas, ¿so what?, respondió Rivera Schatz. “Si tienes una idea preconcebida…, ¿por qué insiste en la campaña?”


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