El juez Jorge Díaz Reverón presidía una sala criminal en el Tribunal de Caguas. (GFR Media)
Jorge Díaz Reverón, juez superior, fue propuesto por ascenso al Tribunal de Apelaciones por el gobernador Pedro Pierluisi

En una carta a los miembros de la Comisión de Nombramientos del Senado, una abogada de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL) alega que fue víctima de un patrón de hostilidad y tratos humillantes en corte por parte del juez superior Jorge Díaz Reverón, propuesto para un ascenso al Tribunal de Apelaciones por el gobernador Pedro Pierluisi, al punto que desarrolló “un inusitado sentimiento de miedo de entrar a su sala”.

La abogada Laura Coss Guzmán, quien dice estar disponible para contar su experiencia deponiendo en el Senado en contra de la confirmación del ascenso del juez, que es también esposo de la exgobernadora Wanda Vázquez, sostuvo que en respuesta al presunto trato “abusivo” y “atropellante” del togado, le presentó una querella ante la Oficina de la Administración de Tribunales (OAT).

La querella fue desestimada por la OAT con el argumento, según la carta de Coss Guzmán, de que los atropellos que percibía la abogada eran el “estilo” del juez y que las actuaciones hostiles que ella denunciaba eran “su impresión”. “El sistema lleva años protegiéndolo. Es momento de este cuerpo le haga justicia al país”, dice Coss Guzmán.

La abogada Laura Coss Guzmán alega que el trato hostil hacia ella del juez Jorge Díaz Reverón comenzó cuando ella llegó recién graduada a trabajar para SAL en el Tribunal de Fajardo.

En respuesta a la querella de Coss Guzmán contra Díaz Reverón en la OAT, el juez le presentó a ella una querella ante el Tribunal Supremo, en la cual hasta pidió que fuera investigada por perjurio, lo cual es un delito criminal. La querella de Díaz Reverón contra Coss Guzmán también fue archivada con una opinión del Procurador General diciendo que la acción del juez se debía a un “enfado” por ella haberse quejado contra él.

“Con ello demostró ser una persona vengativa”, dice en su carta.

Según Coss Guzmán, el patrón de hostilidad de Díaz Reverón contra ella comenzó tan pronto llegó al Tribunal de Fajardo a trabajar como abogada de la SAL en el 2012, meses después de haber obtenido su título.

“No bien comencé a comparecer a su sala en representación de los clientes de la SAL, comencé a experimentar faltas de respeto de su parte hacia mí. Su trato se tornó abusivo, atropellante. Ello desarrolló en mi un inusitado sentimiento de miedo de entrar a su sala”, relata la abogada.

La carta no precisa qué ataques presuntamente hacía el juez contra Coss Guzmán. Pero en la contestación a la querella que le presentó el juez, que fue mostrada por la abogada a El Nuevo Día, relata un incidente en el que Díaz Reverón insinuó que la abogada había “arreglado” el testimonio de un testigo, lo cual sería una actuación antiética.

Además, relata, entre otras, una instancia en que el juez “de forma hostil e intimidante, empleando sus manos bruscamente, le manifestó a la licenciada Coss Guzmán que con él no se discutía”. “La licenciada Coss Guzmán consideró humillantes las expresiones del Juez Díaz Reverón, ya que fueron realizadas desde el estrado, en presencia de su cliente y de los abogados y personas presentes”, dice en su contestación a la querella.

En medio de sus diferencias con el juez, Coss Guzmán le solicitó una entrevista fuera de sala para manifestarle su sentir. “Se lo expresé con lágrimas en los ojos, fuera de récord, en un espacio entre la sala y el pasillo, con su entonces alguacil presente. Fue su secretaria quien me trajo un kleenex, al verme llorar. Así de angustiada me encontraba”, relata la abogada.

Según ella, el juez le dijo que no tenía “nada personal” en su contra y que su actitud podía deberse a la carga de trabajo que tenía entonces. Pero el trato, según la abogada, no cambió. “Su maltrato hacia mí continuó de mal en peor. En aquel entonces, yo llevaba un año y medio en la profesión. Cada vez que salía de su sala contenía mis deseos de echarme a llorar. Me desahogaba en el camino y en muchas ocasiones llegaba a mi casa llorando”, sostiene Coss Guzmán.

“Llegó un día en que no pude más. Su hostilidad llegó a tal punto, que comencé a llorar en plena sala, estando mi representado y el fiscal frente al podio. Le dije entre otras cosas, que yo solo pedía que me tratara con el mismo respeto con el que lo trataba yo. Este señor no mostró ni una pizca de compasión ni sensibilidad ante mi evidente frustración y tristeza. Creí, ingenuamente, que eso tocaría su corazón más tarde o temprano. Me equivoqué. Muy por el contrario, el juez exhibió una soberbia y una altanería que me desconcertó”, agrega la letrada.

El juez Jorge Díaz Reverón está casado con la gobernadora Wanda Vázquez, quien llegó a consultar con Ética Gubernamental la posibilidad de ascenderlo ella misma.

La abogada dice que solicitó a Díaz Reverón que se inhibiera de sus casos, pero, con el apoyo de la entonces jueza administradora interina de Fajardo, Ada López Santiago nunca accedió, incluso después de que se hubieran presentado querellas de parte y parte. “Era clara mi vulnerabilidad e incomodidad, de la cual el Juez se aprovechó. Esta experiencia ha marcado mi vida hasta el día de hoy”, dice.

Coss Guzmán sostiene que Díaz Reverón carece del temple para ser juez. “Los tribunales son los foros donde el pueblo busca remedio a sus conflictos. Para ello descansa en que sus asuntos estén en manos de personas no solo capaces sino honradas y sensibles al dolor humano. El juez Diaz Reverón no está a la altura de lo que nuestro pueblo merece y necesita. Los años que lleva como juez, lejos de capacitarlo, han demostrado que no posee las cualidades para continuar en la Judicatura”, sostiene la abogada.

Díaz Reverón fue incluido en una lista de nombramientos judiciales que el gobernador Pierluisi hizo el miércoles. Cuando Vázquez era gobernadora, consultó a la Oficina de Ética Gubernamental (OEG) sobre la posibilidad de ascenderlo al Tribunal de Apelaciones. La OEG le indicó que, de hacerlo, habría incurrido en un conflicto de intereses y habría violado las leyes que impiden a funcionarios tomar acciones en beneficio propio, así como las que condenan el nepotismo.

“Sin lugar a dudas, la situación de que un gobernador nombre a su pariente a un puesto como juez en la rama judicial o que, en la alternativa, el gobernador interino realice el referido nombramiento es una práctica antiética y a todas luces por la Ley de Ética Gubernamental”, le dijo a Vázquez el director de la OEG, Luis A. Pérez Vargas, en una carta del 9 de octubre del año pasado.

Posteriormente, la gobernadora dijo que solicitó la consulta “para que le quitara la manía a todo el mundo” de insistirle en que ascendiera a su esposo al Tribunal de Apelaciones.

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