En medio de un tranque con la Legislatura del PNP en mayo de 2006, el entonces gobernador Aníbal Acevedo Vilá y su equipo de trabajo caminaron desde La Fortaleza al Capitolio emulando una serie televisiva de entonces. (Xavier J. Araújo Berríos)

Las fricciones que han comenzado a generarse entre la Asamblea Legislativa y el Ejecutivo pueden ser letales para un país estancado económicamente y que reclama una transformación de su calidad de vida, advirtieron ayer expertos consultados por El Nuevo Día.

Es tiempo de aprendizaje democrático. Las decisiones se tienen que discutir, negociar y buscar consenso para que el país siga adelante, porque ya los partidos principales están en sobre aviso de que aquí hay un pueblo que no aguanta más y que está pasando factura”, afirmó el exsenador estadista Orlando Parga.

El también analista fue vicepresidente del Senado en el cuatrienio de 2005 a 2008, período que se caracterizó por las divisiones de un gobierno compartido. En ese entonces, Aníbal Acevedo Vilá retuvo la gobernación por el Partido Popular Democrático (PPD) y la Cámara y el Senado quedaron en manos del Partido Nuevo Progresista (PNP).

“Creo que todavía estamos sufriendo los resultados negativos del ambiente que reinó esos cuatro años”, expresó Parga.

Para ese cuatrienio, Parga contó que decidió invertir su tiempo en investigaciones y en buscar la manera de negociar con el Ejecutivo junto al llamado grupo de “los auténticos”. “Fueron cuatro años en que muy poco se logró y eso tiene consecuencias económicas muy serias, además del daño a la moral pública. Por eso, estamos en medio de un gobierno quebrado”, dijo.

El economista Gustavo Vélez, quien trabajó como asesor del Ejecutivo para esa época, aseveró que, durante ese cuatrienio, nació la crisis económica que aún vive el país. “Ahí, empezaron las guerras partidistas, las diferencias, las faltas de consenso. Yo bauticé eso como el canibalismo político... por sacarle un ojo al otro partido, le sacan los ojos al país”, señaló.

A 15 años del cierre del gobierno, en mayo de 2006, la economía continúa en problemas y la poca mejoría que ha presentado ha sido “artificial” gracias a los fondos federales que han llegado a raíz de las emergencias vividas, como los huracanes Irma y María y la pandemia, indicó Vélez.

“Si no hubiera sido por eso, la economía estuviera en negativo, en gran medida por lo que pasó en ese gobierno compartido: el cierre de gobierno, un impuesto al consumo a la carrera, no hubo una verdadera reforma fiscal ni una verdadera reforma contributiva. Estamos en una crisis estructural que nació de ese gobierno”, sostuvo el economista.

Vélez se expresó preocupado por el rumbo que han tomado las discrepancias entre el gobernador Pedro Pierluisi y los líderes legislativos, especialmente con el presidente del Senado, José Luis Dalmau Santiago. Afirmó que es momento de que grupos profesionales y empresarios privados eviten que la historia se repita.

Las fricciones entre ambos poderes han sido, principalmente, por la evaluación y confirmación de los nominados al gabinete.

Fuerza de poder

Para el exsenador popular Ángel Rosa, a través de sus enfrentamientos, tanto el presidente del Senado como el gobernador buscan, en gran medida, que los partidos que presiden ganen parte del terreno perdido tras las elecciones.

“Creo que todavía están en la página de hacer fuerza, de uno contrarrestar políticamente al otro, lo cual es natural, pero me parece a mí que la mayoría del país está al otro lado”, señaló el analista.

Sostuvo que el contexto actual es completamente distinto al vivido bajo la administración de Acevedo Vilá, en la que ambas ramas compartían el control de una de sus funciones principales, sino la más importante, que es la aprobación del presupuesto, que ahora está bajo el control de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

“Eso hace que la labor de ambas ramas de gobierno, pues sea menos consecuente. Claro, el gobernador tiene a su cargo las agencias que implantan el programa de gobierno y tiene una ventaja. La Legislatura ha quedado básicamente relegada a la legislación que se puede aprobar y que la Junta no obstaculice, así que tiene que buscar su espacio político”, afirmó Rosa.

Añadió que la guerra entre Acevedo Vilá y la Legislatura empezó mucho más rápido porque, contrario a la actualidad, el PPD y el PNP no tenían competencia.

Años complicados

Cuando Acevedo Vilá asumió la dirección del país lo hizo sabiendo que podría ser un reto trabajar junto a una Cámara y un Senado liderados por el PNP, pero nunca supuso que sería tan complicado.

Al final de su mandato, según un análisis realizado por la Oficina de Gerencia y Prepuesto (OGP), la Legislatura PNP aprobó 33 de las 114 medidas enviadas por Acevedo Vilá. Mientras, de las 796 medidas firmadas por el exmandatario, 612 eran de la autoría de la Palma.

Aunque existen desavenencias entre ambas facciones, Acevedo Vilá coincidió en que el panorama actual es distinto tanto en cuanto a la aprobación de legislación como en la evaluación de los nominados por Pierluisi.

A Pierluisi, contrario a su experiencia, la Cámara y el Senado no le están boicoteando la labor, porque “ha renunciado implícitamente a su rol de proponer legislación transformadora”.

“Yo presenté múltiples medidas legislativas de cambio profundos, tristemente todas me las colgaron en mi primer año, prácticamente. Yo sufrí y el país sufrió las consecuencias de un boicot a mi agenda legislativa”, recordó.

Otra diferencia que habla “muy bien” del gobernador y ambos líderes legislativos es que han asumido la postura correcta de mantener un diálogo semanal. “En término de actitud, es muy distinto a lo que me tocó a mí”, señaló.

Para el expresidente del Senado Kenneth McClintock, los tiempos requieren consenso, acciones de buena fe y mirar con madurez el mensaje que envió el electorado en los comicios. A su juicio, tanto Pierluisi como Dalmau, lo han comprendido. “Creo que (Dalmau), a pesar de que es una persona relativamente joven, esos 20 años de experiencia en los cuales él siempre ha sido portavoz o vicepresidente en el Senado le ha dado la madurez, y en el caso del gobernador, no creo que nadie pone en duda su mesura y madurez”, apuntó.

En su experiencia como presidente del Senado durante el gobierno de Acevedo Vilá, McClintock sostuvo que le funcionó mirar la historia y estudiar situaciones comparables. “Siempre miraba qué es lo correcto y cuando había una controversia legal consultaba, no solo con los abogados de mi equipo, sino con abogados cuya opinión yo siempre había respetado”, narró.

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