Pedro Pierluisi, Alexandra Lúgaro, Eliezer Molina, César Vázquez, Carlos Delgado Altieri y Juan Dalmau antes del inicio del debate. (David Villafañe Ramos)

El primer debate por la gobernación para las próximas elecciones generales dejó anoche opiniones diversas sobre el desempeño de los seis candidatos.

Para María de Lourdes Martínez, experta en comunicación política, el candidato por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau, fue quien logró el objetivo de tener el momento más memorable de la noche cuando se dirigió al público en lenguaje de señas.

“Ese momento marcó un hito en el debate. Es la primera vez que un candidato habla en lenguaje para los sordomudos”, sostuvo Martínez.

Agregó que Dalmau también fue más efectivo en provocar resonancia a través de plataformas, generando reacciones a través de las redes sociales con su desempeño en la televisión.

“Sobre el estudio de la audiencia, quien más capitalizó fue Dalmau porque la audiencia compite entre pantallas. A la que vez televisor, la gente está interactuando por redes sociales o WhatsApp, etcétera”, comentó. “Quien capturó el imaginario mejor en las distintas plataformas fue Dalmau con esa apuesta en escena con el lenguaje de señas y el mensaje. Inmediatamente que lo hizo, las redes sociales se dispararon con mensajes positivos, lo mismo de comentaristas que de artistas y ciudadanía en general, aunque fueran tractores del PIP”.

Mientras, el exsenador y analista político Eudaldo Báez considera que la candidatura de Dalmau está muy centrada en su figura, lo que no apelará en sectores de la población que apoyan la independencia para Puerto Rico pero que no militan en el PIP.

En cambio, considera que el candidato por Partido Popular Democrático (PPD), Charlie Delgado, fue quien resultó airoso en el debate de anoche.

“Sí porque, aunque los demás trataron de jabearlo, nadie hizo una expresión que fuera difícil contra él. Solamente Pedro Pierluisi trató de presionarlo por la guagua que compró como alcalde (de Isabela), pero eso ya había salido en el debate de las primarias. Él ni se ocupó de explicarlo. Fuera de eso, no le trajeron nada más”, dijo Báez Galib.

No obstante, reconoció que Delgado una vez más tuvo que navegar entre explicaciones sobre cómo manejar el tema del estatus de Puerto Rico.

Delgado se aferró a la postura de “mejorar” el Estado Libre Asociado con una resolución emitida por el PPD hace más de dos décadas.

“Eso es una situación que enfrentan todos los candidatos del PPD. Es una mochila que es difícil de cargar y poder confrontarla. Él logró salirse de eso a la mayor brevedad posible. Y si a alguien le quedó fijo en la mente algo relacionado con eso, no creo que haya tenido gran impacto. Fue tan así que nadie le dio seguimiento a ese planteamiento”, expuso Báez Galib.

Por su parte, José Rivera, quien es profesor de ciencias políticas y asuntos internacionales de la Universidad del Sagrado Corazón, considera que Delgado no salió tan bien parado.

“El énfasis en ser el buen administrador del modelo del ELA que presentó Charlie Delgado lo convirtieron en el candidato más soso de la noche”, sostuvo Rivera. “Evidentemente el ELA está muerto, pero el ala tradicional del PPD insiste en que está vivo”.

En contraste, Rivera dijo que la candidata del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Alexandra Lúgaro, tuvo el desempeño que pudo mover votos de indecisos, particularmente entre electores jóvenes de la generación X, millenials y centenials.

“Claro, todo dependerá de que ese electorado se haya inscrito y llegue a votar”, comentó.

Asimismo, resaltó que Lúgaro logró captar la atención significativamente en su intercambio con el candidato por el Proyecto Dignidad, César Vázquez, en el tema de la educación con perspectiva de género.

Los tres entrevistados coincidieron en que Vázquez no logró apelar a un público más allá de la base de seguidores que coincide con sus posturas conservadoras que ha esbozado públicamente en el pasado.

De otro lado, señalaron que Pierluisi se vio la mayor parte de la noche en una difícil posición, mayormente defendiéndose de señalamientos de parte de otros candidatos.

De hecho, Martínez considera que uno de los momentos más álgidos - si no el mayor - del debate fue el intercambio entre Pierluisi y Lúgaro sobre la deuda pública del país.

“Pierluisi”, dijo Báez Galib, “fue el que tuvo momentos más difíciles, porque no pudo salirse y tuvo que explicar correctamente su relación como abogado y cabildero de la Junta de Supervisión Fiscal”.

Según Martínez, para “Pedro Pierluisi la expectativas eran altas. Acaba de ganar una primaria. Tenía que recoger vela y aglutinar a la base después de que la gobernador tuvo más de 100,000 votos”.

“Yo hubiera capitalizado más en el mensaje a la base del PNP”, añadió.

Para Rivera, la noche de Pierluisi fue más difícil aún. “El festival de golpes hacia Pierluisi fue evidente. La gran mayoría de la noche estuvo a la defensiva, porque está al frente de un movimiento como el PNP que, a mi juicio, es una organización criminal por tantos casos de corrupción”, comentó Rivera.

“Pierluisi tuvo que defender esa gestión y las percepciones, la de él y de los gobiernos en los que participó”, afirmó. “Quizás el momento más intenso en ese debate y el mejor de Elizer Molina fue cuando introdujo el tema de la lucha de clases. Fue muy efectivo y fue el momento en que más vulnerable se sintió Pierluisi, porque se sintió obligado a defender sus posturas”.

Sobre Molina, en particular, el profesor universitario considera que su mejor momento fue cuando enfatizó transformar la economía de Puerto Rico de consumo a una productiva, de manufactura, y con apoyo a la seguridad alimentaria a través de una economía agrícola.

“Pero es que en algunos momentos su lenguaje era muy basado en términos que el electorado general no entendería”, acotó.