El año pasado hubo 1,200 unidades de material de pirotecnia incautado. (GFR Media)

Unas 80,000 unidades de material explosivo ilegal han sido incautadas por la Policía en lo que va de año, cifra que que se queda por debajo de las 1,200,000 en el 2018.

La pirotecnia ocupada por la Uniformada va desde “cherrybomb” y baterías de cohetes, también conocidas como “morteros”, hasta cuartos de dinamita, cohetes artificiales y explosivos caseros.

El comandante Wilson Lebrón, director de la Oficina de Explosivos de la Uniformada, indicó a El Nuevo Día que la diferencia en las cifras no significa, necesariamente, una merma en la cantidad de artefactos explosivos que están en las calles de Puerto Rico, sino que obliga a las autoridades a reforzar sus operativos para ocupar dichos materiales ante la posibilidad de que “aún haya ciudadanos que utilicen este tipo de explosivos porque los hacen de forma casera”.

El total de 1,200,000 unidades incautadas el pasado año fue el cuadre tras ocupar unos cargamentos completos. Aquí entra mucho cargamento de ese tipo, en su mayoría, por medio de contenedores por barcos que son disfrazados como misceláneos”, explicó Lebrón.

El comandante sostuvo que en la mayoría de los estados de Estados Unidos la pirotecnia o explosivos artificiales son legales, por lo que “el patrón es que los ciudadanos en Puerto Rico hacen negocios para comprarlos afuera y buscan la manera de hacerlos llegar”.

Al considerar las estadísticas y de cara a la celebración de año nuevo, Lebrón indicó que aumentó su matrícula de agentes que estarán en la calle para intervenir en los casos donde se utilicen explosivos ilegales o pirotecnia casera.

“Vamos a estar en todas las divisiones de la Policía reforzando los días. Aunque estaremos enfocados en el uso de explosivos ilegales, también estaremos pendientes al uso de armas de fuego para disparar al aire”, anticipó.

Varios heridos por pirotecnia en diciembre

En lo que va de diciembre, la Policía reportó cuatro incidentes con personas heridas a consecuencia del uso de pirotecnia ilegal.

El primer caso se reportó el pasado 21 de diciembre, en Quebradillas, cuando un menor de nueve años resultó con heridas en un brazo y en su rostro por haber manejado un “cherrybomb” que explotó previo a que lo lanzara.

El segundo incidente involucró a un adolescente de 14 años, en el barrio Corcovada de Hatillo, que terminó con daños en sus manos, tórax, cuello y en su rostro cuando un “cherrybomb” le explotó en susmanos.

Ese mismo día se reportó el tercer herido, en Arroyo, cuando un hombre terminó con posible fractura craneal tras haber recibido el impacto de un cohete que salió expulsado de una batería de explosivos (mortero).

“Este incidente es el ejemplo más preciso de las consecuencias de utilizar artefactos explosivos ilegales que fallan cuando menos uno se lo espera. Este hombre había encendido la batería, pero no generó la combustión rápido y cuando él se acerca para volverlo a iniciar ahí es cuando sale un cohete y lo impacta”, narró Lebrón.

Mientras, el cuarto caso ocurrió en Canóvanas cuando un menor de 17 años terminó con heridas en su mano izquierda y la barbilla a consecuencia de la explosión de un “cherrybomb”.

“Todos se mantienen bajo tratamiento a consecuencia de los daños que recibieron. Este último caso fue citado para el progreso de la investigación”, dijo Lebrón.

Las autoridades federales podrían investigar

Con cada uno de los casos donde se utilice un material explosivo ilegal, la Policía inicia investigaciones, puesto que pueden conducir a la intervención, incluso, de agencias federales como el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés).

“En los casos de material pirotécnico, la ley establece que depende con lo que se afectó la persona. Si hablamos de un artefacto que se puede separar en 10 unidades o más -la batería, por ejemplo- se puede someter un delito grave que conlleva hasta seis años de cárcel. Si el material ocupado se puede separar en 10 unidades o menos se radica un delito menos grave que puede conllevar una pena de seis meses de cárcel, una multa o ambas penas”, detalló el comandante.

“En algunos casos que pasen la raya de lo que es la Ley de Pirotecnia y entre en la Ley de Explosivo la pena puede ser de hasta 20 años”, añadió.

Para determinar cuando trascender de la Ley de Pirotecnia a la Ley de Explosivos, la Policía debe considerar los siguientes tres elementos: la mecánica del artefacto, los daños que ocasiona, y las sustancias utilizadas para su construcción.

El comandante exhortó a la ciudadanía a evitar el uso de estos artefactos ilegales, al tiempo en que instó a comunicarse con la autoridades, de manera confidencial, si conoce de alguien que utilice este tipo de material o que incluso se dedique a la compra y venta de estos materiales. El número telefónico para contactar a las autoridades es el 787-343-2020.

“Si adquirió productos que sí están aprobados por ley, la exhortación es a que tome medidas de seguridad para salvaguardar su bienestar. A los adultos que vigilen a los niños y que nunca pierdan su supervisión. Otra cosa que pueden hacer es tener mucha agua, en caso de emergencia, y no utilizar estos productos cerca de material flamable”, exhortó Lebrón.


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