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La teniente Aymeé Alvarado cree que las víctimas no han estado denunciando los incidentes. (GFR Media)
La teniente Aymeé Alvarado cree que las víctimas no han estado denunciando los incidentes. (GFR Media)

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El énfasis de quedarse en la casa y los temores de contagio con el COVID-19 pudiera haber provocado que menos víctimas de violencia de género acudieran a las autoridades durante el mes de cuarentena en Puerto Rico.

La teniente Aymeé Alvarado, coordinadora de la División de Violencia Doméstica de la Policía, indicó que entre el 15 de marzo y el 12 de abril la Uniformada recibió, de forma preliminar, 526 querellas por violencia de género. Para ese mismo periodo de tiempo, en el 2019, la Policía había recibido 583 denuncias.

Alvarado no considera la diferencia de 57 casos menos como una reducción en la incidencia de violencia de género, sino que las víctimas no han estado denunciando los incidentes.

"Yo esperaba que la situación fuera peor, pero los números no dicen eso y me parece que se debe a que los casos no se están reportando", dijo Alvarado a El Nuevo Día.

"La experiencia me dice que por las situaciones en las casas y por distintas razones, no está llegando la información de las víctimas de violencia doméstica a la Policía", agregó.

La oficial aseguró que la gran mayoría de las denuncias recibidas fueron atendidas. Comentó que si algunas pendiente a diligenciarse, puede deberse a que el caso involucre algún delito adicional.

"Por lo menos en San Juan tenemos en cero la cantidad de órdenes de arresto pendientes por violencia doméstica", comentó.

"Quiero que las víctimas sepan que tenemos a todo el personal de (las divisiones de) Violencia Doméstica en funciones y listo para atender cualquier querella", añadió. "También sé que las organizaciones sin fines de lucro están activas, como la Red de Albergues y el Centro de la Mujer Dominicana, que ayuda a personas de cualquier nacionalidad para orientación".

Por su parte, Vilmarie Rivera Sierra, presidenta de la Red de Albergues de Violencia Doméstica, coincidió con Alvarado en cuanto las razones para la aparente merma en las querellas sometidas.

"Se lo tenemos que atribuir a que durante el aislamiento las víctimas de violencia de género han recibido dos mensajes: el 'quédate en casa' y a que por cuestión de salud no puedes salir", dijo Rivera Sierra.

Añadió que "hay que enviarles el mensaje de que busque ayuda. No hay una campaña educativa dirigida a víctimas para que puedan encontrar alternativas más allá de la cuestión telefónica. Están descansando en ese único mecanismo".

"La víctima no puede llamar por teléfono. Hay que buscar otras alternativas para que busque ayuda", abundó, al mencionar distintas vías de comunicación a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

Sí consideró como un adelanto el hecho de que los tribunales aceptaran la sugerencia de que las órdenes de protección se atenderán por videoconferencia con los jueces.

CNN reportó esta semana que en otras jurisdicciones se reportaron indicios preocupantes con la incidencia de la violencia de género. 

Por ejemplo, en la Ciudad de Nueva York, donde también hay una cuarentena vigente, la página de Internet con información para víctimas de violencia de género NYCHope.gov experimentó un aumento en el promedio de visitas al día, de 45,000 a 115,000.

Aunque otras organizaciones ofrecen un panorama similar en el mismo informe de CNN, el comisionado de la Policía de la Ciudad de Nueva York, Dermit Shea, indicó que "lo que me preocupa es que (los incidentes) están ocurriendo y no se está reportando. Esa es una realidad que todos debemos hacerle frente".

Por su parte, Rivera Sierra enfatizó en que, en esta época de cuarentena, es más necesario que nunca promover que los vecinos denuncien situaciones de violencia de género.

"Hay que desarrollar una campaña de ser un buen vecino. Es la persona más cercana a la víctima encerrada en cuarentena. Ya no es un familiar, amistad o compañero de trabajo.  En estos momentos la persona más cercana que puede ayudar es la que vive a tu lado. Tenemos que enviar el mensaje que se cumpla con el deber ciudadano", manifestó.

Según la presidenta de la entidad, la Red de Albergues de Violencia Doméstica también experimentó una merma en la cantidad de llamadas desde que inició la cuarentena.

"No fue hasta este fin de semanaque comenzaron a fluir las llamadas. Prácticamente se habían detenido desde que comenzó el aislamiento", expuso.

"Nos pasó después del huracán María, pero era porque no había comunicación. Esta vez es que la víctima no puede comunicarse y se mantiene aislada, bajo el yugo del agresor... puede ser que piense a dónde va a ir que no se contagie o si tiene niños, busca no arriesgar su salud", destacó.

En ese sentido, señaló que, en su caso, los ocho albergues en distintos puntos de la isla continúan en funciones.

Explicó que desde el principio tomaron medidas de salubridad dirigidas a cuidar de la salud de su población.

Al momento espera por la contestación a la sugerencia de que las autoridades sanitarias tomen muestras para detectar el COVID-19 en los albergues, para que las víctimas no tengan que salir por su situación particular.

"Establecimos un protocolo uniforme en todos los albergues para la prevención y las medidas de higiene. Toda persona que llega, se le orienta y se le hace un cernimiento inicial que ahora incluye pregunta sobre el historial de viaje suyo y de familiares", dijo Rivera Sierra.

"A las víctimas que llegan, se ponen en aislamiento preventivo para que, de surgir algo, no afecte al resto. Las víctimas lo han entendido que es por el bien de toda la población", afirmó.