Históricamente, la Policía ha dicho que las masacres son imposibles de evitar al tratarse de crímenes de acecho. (Lino Prieto Rodríguez)

Un elemento común entre los últimos dos eventos de muertes múltiples en Puerto Rico es la teoría policíaca de que los presuntos objetivos de los sicarios ya eran objeto de investigación por diversos delitos, incluyendo asesinato.

Aunque históricamente el discurso de la Policía se ha centrado en que las masacres -como la del jueves en la noche en Mayagüez y la del pasado viernes en Ponce- son imposibles de evitar al tratarse de crímenes de acecho, ni el comisionado de la Policía, Henry Escalera, ni el secretario del Departamento de Seguridad Pública (DSP), Pedro Janer, estuvieron ayer disponibles para explicar qué acciones, si alguna, la Uniformada ejecutó para levantar evidencia que le permitiera evitar la pérdida de siete vidas.

El propio teniente coronel Rolando Trinidad, director de la Superintendencia Auxiliar de Investigaciones Criminales, reconoció -en una entrevista radial (WKAQ)- que el presunto blanco de los disparos en Mayagüez, Freddie Charón Valentín, alias “Baby Boy”, estaba libre bajo fianza tras ser acusado por violación a la Ley de Armas y fue blanco de disparos el 22 de mayo, cuando desconocidos abrieron fuego en su contra, pero alcanzaron a su esposa y su hijastra en Añasco.

El jueves, el hombre fue asesinado en el interior de una residencia del barrio El Maní, en Mayagüez. A su lado, se localizó el cadáver de Edmari Suárez Calderón, de 30 años. La otra víctima fatal en la balacera, que también dejó a dos personas heridas de bala, fue Richard Nieves Albarrán, cuyo cadáver fue hallado en el exterior de la residencia.

Se desconoce qué vigilancia, si alguna, la Policía en el área oeste estableció para seguirle los pasos a Charón Valentín, a pesar de que ya se había establecido que su cabeza tenía precio en el bajo mundo.

En la balacera del viernes pasado en Ponce, ocurrida en la urbanización Glenview Gardens, perdieron la vida cuatro personas, incluyendo a Robert “Junior” Marcucci Blanco, quien era investigado, según la Policía, por varios crímenes.

Pese a que Marcucci Blanco era considerado sospechoso de delitos, incluso de naturaleza violenta, se desconoce si la Policía levantó suficiente inteligencia en el bajo mundo para tratar de anticipar si sería blanco de un atentado, cuándo y dónde.

Ocho masacres

En lo que va del año, se han perpetrado ocho masacres en Puerto Rico.

La primera ocurrió el 1 de enero en Trujillo Alto, cuando cuatro integrantes de una misma familia fueron acribillados en una residencia. Los otros asesinatos múltiples se han reportado en Juana Díaz, Toa Alta y Arecibo, Carolina, además de los perpetrados por el agente correccional Alvin Sugrañes Negrón entre Santa Isabel, Guayama y Patillas.