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Francisco Reyes Caparrós alegó que la situación laboral le ocasionó daños emocionales. (GFR Media) (horizontal-x3)
Francisco Reyes Caparrós alegó que la situación laboral le ocasionó daños emocionales. (GFR Media)

El exespecialista de inteligencia Francisco Reyes Caparrós ganó esta tarde una demanda contra la Fiscalía federal local por someterlo a un patrón de actos de represalia y hostigamiento laboral.

En solo una hora y media de deliberación, el jurado compuesto por ocho hombres y ocho mujeres determinó unánimemente que la alta jefatura de la Fiscalía federal -liderada por la jefa de fiscales Rosa Emilia Rodríguez-, sometió a Reyes Caparrós a un patrón de represalias y un ambiente laboral hostil, y que, por los daños emocionales que le causaron, el demandante debe ser compensado con una suma de $300,000.

Por tanto, determinaron que cada uno de los hechos problematizados en el juicio -medidas disciplinarias, traslados de oficinas, bromas frente a los empleados, aumento en la supervisión, reasignación de tareas y hasta una investigación federal por supuesto espionaje ruso-, constituyeron actos de represalia.

“Llevaba desde el 2012 sufriendo sin haber podido expresar todo lo que viví, todo lo que pasó. Tuve la oportunidad de contarlo, y, al final del día, se supo la verdad, se supo lo que viví, y el jurado así lo entendió”, expresó Reyes Caparrós en un aparte con la prensa.

Tras la decisión del jurado, el demandante Reyes Caparrós se quebró en llanto. Se viró hacia sus padres, sentados en el público, y levantó un puño en señal de triunfo. Sus padres se abrazaron envueltos en lágrimas. También la exfiscal federal Dina Ávila, sentada en el público, comenzó a llorar.

“Espero que esto sea un mensaje”, sentenció la abogada del demandante, la licenciada Bamily López, en declaraciones a la prensa. “Si Francisco pudo prevalecer contra la persona más poderosa en el territorio de Puerto Rico -con más alto rango federal-, con una abogada contra cuatro abogados de la Fiscalía Federal de Massachussetts en Boston, con todos los recursos que bajaron… (quiere decir que) se puede. Hay que reclamar justicia. El país no se beneficia de forma alguna con gente que está trabajando con miedo, bajo amenaza", añadió la letrada.

Reyes Caparrós trabajó para la Fiscalía federal desde mayo de 2009 hasta febrero del 2015. Según su demanda, su vida laboral cambió cuando, en febrero de 2012, fue cuestionado por sus supervisores tras solicitar un chaleco antibalas para la ahora exfiscal federal Idalia Mestey, quien, para ese entonces, había sometido una querella ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, en inglés).

Para ese entonces, Mestey estaba a cargo de un caso criminal, cuyo testigo principal -un agente de la policía- y la hermana de la fiscal estatal que estaba trabajando con el caso simultáneamente, habían sido asesinados. Temiendo por su vida, tras un incidente en que había escuchado disparos o “firecrackers” explotar cerca suyo, Mestey solicitó protección. Reyes Caparrós, quien estaba a cargo de la seguridad del personal y la estructura de la Oficina, procedió a pedir un chaleco antibalas.

El jurado decidió que la percepción de la alta jefatura de la Fiscalía federal fue que Reyes Caparrós estaba secundando la querella ante la EEOC de Mestey, y que las dos querellas que el propio demandante sometió en el 2013 y el 2014 ante la EEOC, cayeron dentro de la categoría de “actividad protegida” por la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo.

También, recomendaron al juez visitante de New Hampshire Joseph Laplante que la renuncia de Reyes Caparrós en febrero de 2015 debe ser considerada un “despido constructivo”. Por tanto, el demandante podría recibir una suma más cuantiosa por todo el salario que dejó de recibir en estos tres años.

Argumentos finales

En su argumento final, la defensa de Reyes Caparrós insistió en que cada acto en controversia abonó al ambiente laboral hostil y al patrón de represalias que, eventualmente, no dejaron otra alternativa al demandante que renunciar a su puesto.

“Si ven la cronología de hechos, se van a dar cuenta que las sanciones fueron sucesivas, sistemáticas y creciendo en intensidad… Francisco fue aislado sistemáticamente… No había otra alternativa que renunciar, o se quedaba en la oficina y se enfermaba y se volvía loco”, pronunció la licenciada Bamily López, abogada de Reyes Caparrós, en su argumento final frente al jurado.

Por su parte, el abogado Jason Weida, en defensa del Departamento de Justicia federal, intentó convencer al jurado de que cada medida disciplinaria estuvo debidamente justificada, que todo se trataba de un exempleado que mostró mal juicio, que nunca tomaba responsabilidad por sus acciones y que le echaba la culpa a sus compañeros de trabajo.

Para la defensa de la Fiscalía federal, quien se presenta en corte es un exempleado que mostró mal juicio, no tomó responsabilidad por sus acciones e incriminó a otros compañeros de trabajo.

“Nada tuvo que ver con represalias. (Si fuera así), tendrían que entender que los testigos fueron deshonestos”, replicó Weida, refiriéndose a la jefa de fiscales, el FBI y la Oficina del Inspector General. “¿Creen que estos servidores públicos de carrera cometerían perjurio por Francisco Reyes?”, cuestionó en su argumento final.


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