Keishla Pérez Biggio, presuntamente, acordó pagar $2,000 por el asesinato de su madrastra. (Fotomontaje / GFR Media)

Bayamón - Luis González Martínez, testigo estrella en el caso del crimen de la empresaria Hilda Padilla Romero, identificó hoy, viernes, a Keihsla Pérez Bigio y a William Avilés González como las dos personas con las que participó en el asesinato de la mujer que ocurrió el pasado 30 de septiembre.

“Kei y William”, fue como primero los identificó al agente investigador Roynashmil Rodríguez Martínez. Este último hizo el relato en la continuación de la vista preliminar del caso, en un testimonio que duró más de nueve horas.

Ahora González Martínez, el presunto gatillero, tiene una oferta de la fiscalía para cumplir 37 años de cárcel por su cooperación.

Rodríguez Martínez, agente de Homicidios de Bayamón, testificó, a preguntas de la fiscal Jéssika Correa, que González Martínez accedió a cometer el crimen por $2,000, aunque finalmente recibió $1,500 y los dividió en partes iguales con Avilés González. Según el Estado, Avilés González manejaba el vehículo desde el que se hicieron los disparos en la carretera PR-177, de Guaynabo.

En sala, Rodríguez Martínez identificó a Avilés González como uno de los presuntos autores del crimen, a Pérez Bigio como la autora intelectual y relató la secuencia de eventos en que ejecutaron el crimen.

El agente contó, al hablar de la confesión de González Martínez, que este conocía a Pérez Bigio del área de Caimito y que ella le contó para el mes de julio que había una mujer en el área de Bayamón “que le hacía la vida imposible” y que no podía ir a Bayamón “porque estaban hablando de ella, que estaba bien ajorada porque la mataran”.

Acto seguido, según el testimonio del agente, Pérez Bigio le preguntó a González Martínez cuánto costaba “matar a esa señora”.

Rodríguez Martínez tuvo acceso a González Martínez tras este último ser arrestado el 7 de octubre en posesión de un arma de fuego Glock calibre .40 en un punto de drogas de Caimito. Durante la intervención también se le ocupó una llave inteligente de un auto Hyundai Elantra. En la escena del crimen de Padilla Romero se recuperaron 14 casquillos de ese calibre y González Martínez confesó que la usó para matar a Padilla Romero.

El caso de armas no prosperó en vista preliminar.

La llave inteligente que se le ocupó se usó para abrir el vehículo Hyundai Elantra presuntamente utilizado en el crimen y que fue ocupado el 4 de octubre en el camino Los Martínez, de Caimito. El vehículo fue hurtado en un carjacking y González Martínez lo compró en un punto de drogas por $500.

Rodríguez Martínez entrevistó a González Martínez 7 de octubre.

“Me narró que mató a Hilda Padilla Romero en conjunto con otras dos personas”, dijo el agente.

Según la confesión de González Martínez, Pérez Bigio le indicó que tenía que buscar una persona de confianza para que le ayudara a cometer el crimen y así entró en el escenario Avilés González, quien era amigo de escuela de González Martínez y que al momento del crimen era empleado de la empresa Lufthansa, de Aguadilla.

Pérez Bigio supuestamente le envió a González Martínez una foto de Padilla Romero para que la identificara al momento del crimen. Ella también le describió la residencia de Padilla Romero y le comentó que la mujer trabajaba en el negocio de su padre, Juan Pérez Colón.

Pérez Bigio era hijastra de Padilla Romero y supuestamente, trascendió en la vista preliminar, estaba molesta porque su madrastra tendría control del negocio de su padre.

El 30 de septiembre, a eso de las 5:00 p.m., González Martínez y Avilés González siguieron a Padilla Romero, quien viajaba junto a sus hijas de 17 y 9 años a bordo de una guagua Honda Pilot, cuando las tres salieron del negocio de Pérez Colón en la carretera PR-174. Durante el trayecto, González Martínez y Avilés González, a bordo del Elantra, presuntamente se colocaron máscaras y poco a poco se acercaron a la guagua por su lado izquierdo y ya en la carretera PR-177, en dirección hacia San Juan.

“Se asoma (Luis) por el lado derecho (del Elantra), saca la mano y le hace dos disparos directamente al cristal donde estaba (Padilla Romero)”, contó el agente.

Tras cometer el crimen, el dúo siguió la marcha en dirección a Caimito.

A preguntas de Edwin Castro, abogado de Avilés González, el agente reconoció que llegó a la escena cuatro horas después de que se le notificara del incidente, que peritos trabajaron la escena sin su presencia y que el Estado no tiene evidencia física o en vídeo hoy de que Avilés González haya estado viajando en el Elantra el día del crimen o que haya tenido acceso al vehículo.

“Eso está pendiente a análisis”, dijo el agente, quien también reconoció que en la escena no se ocuparon casquillos calibre .45, que era la supuesta arma que cargaba Avilés González en el carro, según la versión de González Martínez.

El agente admitió también que la tablilla que se le brindó a la Policía no era visible desde los vídeos de seguridad, pero insistió que por otras particularidades del vehículo podía afirmar, bajo juramento, que el vehículo utilizado en el crimen era el mismo de la confidencia recibida.

Castro también logró que el agente le reconociera que Avilés González no tenía problemas con Padilla Romero y que no lo sometió a una rueda de confrontación. González Avilés trabajó “hasta las 12” el día del crimen en Lufthansa.

Sin embargo, Castro dijo que “William Avilés estaba guiando ese carro”.

En su interrogatorio Carlos Ramos Pantoja, uno de los abogados de Pérez Bigio, recalcó que el Estado depende, en gran manera, de la versión de los hechos que brindó un participante cooperador para probar el caso y que brindó su cooperación tras el segundo intento del gobierno. También le recordó al agente que la versión de la hija mayor de Padilla Romero fue que, al percatarse de la balacera, vio a un individuo mirando al interior de la guagua y a otro alejándose en una motora.

En el asiento posterior viajaba la niña de nueve años.

El letrado también trató de introducir la teoría de que la guagua Honda Pilot fue atacada inicialmente desde la derecha y que el responsable cruzó frente a la guagua y remató a Padilla Romero. El testigo negó que eso fuera posible.

“Para nosotros es algo bien fuerte. Es un momento bien desgarrador porque ustedes vieron fotos de cómo dejaron a mi hermana. Como familia nos duele, pero tenemos que ser fuertes y estar aquí, porque queremos que le hagan justicia a nuestra hermana. La muerte de nuestra hermana no puede quedar impune. Fue atroz”, dijo Sandra Padilla Romero, una de las hermanas de Hilda, al salir de sala.

Más temprano en el día, el agente Rodríguez Martínez explicó cómo identificó el auto Elantra como el utilizado para cometer el crimen.

Contó que mientras se dirigía junto a la fiscal Correa y personal de Negociado de Ciencias Forenses al Centro Médico de Río Piedras para verificar el cadáver de Padilla Romero, se le notificó que habían llegado llamadas, una al Sistema de Emergencias 9-1-1 y otra a la Policía, indicando que los presuntos autores del crimen viajaban en un auto Hyundai Elantra gris con la tablilla IWE-252.

A preguntas de la fiscal Correa, Rodríguez Martínez explicó que observó el vehículo descrito en un vídeo de seguridad del condominio The Falls, de Guaynabo, ubicado cerca de la escena del crimen en la carretera PR-177, intersección con la carretera PR-833. El agente indicó que en el pietaje se observa la guagua en que viajaba Padilla Romero con sus dos hijas y cómo se les acerca y se aparea al lado el auto Elantra. Acto seguido la guagua pierde velocidad y el Elantra continúa la marcha.


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