Desde 2008, Eduardo Correa López (arriba) cumple una condena de 111 años por el asesinato de Yadira Delgado Candelario, ocurrido en 2006.
Desde 2008, Eduardo Correa López (arriba) cumple una condena de 111 años por el asesinato de Yadira Delgado Candelario, ocurrido en 2006. (El Nuevo Día)

La determinación de si se concede o no un nuevo juicio para Eduardo Correa López -convicto en 2008 por el asesinato de Yadira Delgado Candelario- quedó ayer en manos de un panel de jueces del Tribunal de Apelaciones.

En una vista argumentativa que se extendió por más de tres horas y en la que estuvieron presentes los padres del hombre, el Ministerio Público expuso que no existen los elementos para concederle un nuevo juicio a Correa López. Mientras, los abogados de Proyecto Inocencia clamaron por una nueva oportunidad para su cliente, luego que un análisis de ADN realizado a vellos levantados en la escena revelara que no coinciden con el material genético del convicto ni de la víctima.

“Yo creo que (la celebración de esta vista oral) refleja su interés de ser justos en este caso. En ese sentido, mientras más justos quieran ser, más posibilidad tenemos nosotros de prevalecer. Por eso, mencioné esta máxima que repetimos los abogados y los jueces: ‘es mejor tres culpables libres que un inocente preso’”, enunció el director fundador de Proyecto Inocencia, Julio Fontanet.

Entre los presentes, estuvieron los padres del convicto, Eduardo Correa Yambó y Carmen López Cardona, quienes, a su salida, se expresaron confiados en que su hijo tenga una nueva oportunidad. “Llevamos más de cuatro años en la espera, pero espero en Dios que se decidan a un nuevo juicio para, entonces, saber con exactitud qué fue lo que pasó”, dijo el progenitor.

Correa López presenció la vista a través del sistema de videoconferencia. El panel estuvo integrado por los jueces Roberto Rodríguez Casillas, quien presidió el panel; Felipe Rivera Colón y Gina Méndez Miró.

Fue el 25 de mayo de 2021 que la jueza Glendaliz Morales, del Tribunal de Primera Instancia (TPI) de Arecibo, denegó la petición de un nuevo juicio presentada por Proyecto Inocencia en 2018, determinación que dio paso a una solicitud de reconsideración que la letrada rechazó acoger. Fue, entonces, que Proyecto Inocencia presentó el recurso de certiorari atendido ayer en el Tribunal de Apelaciones.

Durante sus intervenciones, Fontanet argumentó que, al emitir su determinación en rechazo a un nuevo juicio, el TPI abusó de su discreción y valoró erróneamente la prueba presentada en el juicio vis a vis la nueva prueba.

Por otra parte, la procuradora general auxiliar Marie Díaz De León sostuvo que, tanto en derecho como por los hechos del caso, no procede un nuevo proceso judicial. Afirmó que, durante el juicio que se celebró, el jurado conocía que existía la posibilidad, según establecido por el serólogo del caso, que los vellos hallados no pertenecieran a Correa López. “El jurado escuchó que los vellos podían ser de cualquier persona. Esto no es prueba nueva”, señaló.

De León cuestionó, además, el valor de los vellos como evidencia, ya que fueron levantados de la escena, en una residencia, cuatro días después de los hechos y cuando ya la vivienda había sido entregada a la familia. “El pueblo, en este caso, vuelve y reitera su súplica que no se conceda un nuevo juicio en este caso y que se confirma al TPI”, señaló.

Fontanet, sin embargo, insistió en que el hecho de que los vellos encontrados en una pared del baño no le pertenezcan a la víctima ni al victimario es importante -y justifican la celebración de un nuevo juicio- porque la testigo ocular alegó que el incidente ocurrió en el baño.

“Cómo es posible que ahora el Estado alegue y el TPI adopte como postura que esos pelos no son importantes o que podrían ser de personas no vinculadas en los hechos. Entonces, ¿por qué los levantaron de la escena? ¿Por qué los sometieron a pruebas periciales?”, cuestionó Fontanet. “Es por todo lo anterior, en cuanto a esos hallazgos, que se justifica, por sí solo, la concesión de un nuevo juicio”, agregó.

Argumentó, además, que, de los 14 testigos, solo la hija de la víctima, que tenía 8 años al momento del crimen, mencionó a Correa López y lo hizo tiempo después de ocurridos los hechos.

Un nuevo juicio les permitiría, dijo, contrainterrogar a los peritos, establecer teorías sobre los posibles donantes de los vellos y solicitar el perfil genético de esos pelos para que sean comparados con el banco de ADN del Estado. “No les estoy pidiendo que absuelvan a Correa López. Les estoy pidiendo, por Dios, que le den la oportunidad de un nuevo juicio”, puntualizó Fontanet.

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