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Áurea terminó hoy testimonio en el juicio que se lleva en su contra. (GFR Media)
Áurea terminó hoy testimonio en el juicio que se lleva en su contra. (GFR Media)

La fiscalía federal anunció hoy, jueves, que presentará un testigo de refutación después que la defensa sometiera su caso ante el jurado en el juicio federal por el asesinato de Adam Anhang.

La defensa concluyó hoy la presentación de su prueba después de un extenso contrainterrogatorio de la principal acusada, Áurea Vázquez Rijos, por la alegada conspiración de “asesinato por encargo” de su esposo.

También están acusados por la conspiración Marcia Vázquez Rijos, quien no presentó testigos, y José Ferrer Sosa, quien había testificado a su favor.

Durante todo el día, la fiscalía federal intentó sembrar dudas sobre la credibilidad de Áurea ante el jurado con un detallado contrainterrogatorio que provocó titubeos en algunas contestaciones y admitir que ella misma falsificó documentos utilizando el programa de computadora Photoshop.

Asimismo, cuestionó si realmente tenía intención de venir a Puerto Rico para enfrentar acusaciones en relación al asesinato de su esposo Adam Anhang.


Más temprano, Vázquez Rijos dijo que intentó venir en el 2008, pero no pudo por complicaciones del embarazo y luego porque el padre de sus gemelas no le dio permiso para traerlas.

Entonces, el fiscal federal José Ruiz le preguntó año por año, entre el 2009 y 2012 si vino a Puerto Rico.

“No”, contestó Vázquez Rijos.

Entonces, le preguntó si viajó en el 2013 a España, donde fue arrestada tras un vuelo organizado por un rabino que cooperaba con el FBI.

“Sí”, acotó.

“¿Le tomó desde 2008 hasta 2015 para responder a los cargos?”, le insistió Ruiz.

“Sí”, respondió

También la confrontó con que si usó nombres diferentes al suyo para asuntos de negocios.

A preguntas de los fiscales, admitió que ella misma fue quien falsificó los documentos.

De igual manera, a preguntas de los fiscales, Áurea intentó que el jurado le creyera que los abogados sometieron mociones sin consultarle, porque les había dado un “poder”.

Pero el fiscal José Ruiz la confrontó con que en abril de 2006 firmó la venta del negocio Pink Skirt, en el Viejo San Juan, sin la necesidad de un abogado.

“No lo sé, lo recuerdo”, afirmó. 

Mañana continúa el caso desde la sala del juez federal Daniel Domínguez en el Tribunal Federal del Viejo San Juan.