Chu García

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Por Chu García
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La UFC noquea al boxeo en popularidad

El que tenga dudas sobre esta aseveración está confundiendo las abejas con los aviones: en los últimos dos años las artes marciales mixtas (MMA), con Dana White a la cabeza, han superado el pugilismo profesional en asistencias a sus eventos en todo el mundo y han sabido además vender el nacionalismo que normalmente es el clavo caliente del que gusta agarrarse el fanático de los deportes de contacto físico extremo. 

En 2001, la MMA tenía poco arraigo, pero surgió la mano hábil de White, de 50 años y expromotor boxístico, y la puso en el sendero correcto, ocupando su presidencia y llevando además la voz cantante ante los medios de comunicación. 

Su crecimiento fue tal que en 2016 vendió la UFC a WME en cuatro mil millones de dólares, tocándole a él la tajada de $360,000,000 del grupo de 27 accionistas, que incluye a actores, cantantes y gente que gusta de invertir plata en espectáculos. 

De hecho, White, que no acabó sus estudios universitarios, se enteró que Semaphore Entertainment Group estaba vendiendo la UFC en 2001, y convenció a su amigo de infancia Lorenzo Fertitta y su hermano Frank, ejecutivos de Station Casinos a que la adquirieran y el resto es historia. 

En la UFC hay nueve categorías: paja, mosca, gallo, pluma, ligero, welter, medio, semipesado y completo, que van desde las 115 libras hasta un máximo de 265. 

En el ranking libra por libra, el primero es Jim Jones, titular semicompleto, y el segundo, el ruso Khabib Nurmagavedov, peso liviano e invicto, y que a juicio de muchos expertos es el mejor de todos por su técnica, velocidad, pegada y poder de asimilación, y quien el sábado pasado debió haber defendido el cetro ante el estadounidense Tony Ferguson, quien en búsqueda del fajín interino fue noqueado en el quinto asalto por Justin Gaethje, pero no quiso abandonar su país.   

Otro baluarte es Henry Cejudo, californiano de ascendencia mexicana, y quien la misma función venció por KO’T a Dominik Cruz, y posteriormente anunció su retiro. Cejudo, asimismo, fue medallista de oro olímpico en lucha y era una máquina aceitada de ataque. 

La UFC, pues, está por las nubes, mientras el boxeo languidece por la falta de soberanos genuinos, salvo Canelo Álvarez, Terence Crawford, Errol Spence, Jr., Vasyl Lomachenko, Naoya Inoue, y Manny Pacquiao, quien aún hace ruido. 

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