Chu García

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Por Chu García
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Luis R. Varela: eterno su legado de libertad

Era de cuerpo menudo, pero con mente amplia, que amaba la libertad sin cortapisas, negándose siempre como periodista a escribir solo lo que decían: buscaba en las entrañas de la noticia la verdad sin tampoco dosificarla. 

Nació en la ciudad de Colón, en la provincia de Matanzas, Cuba, en 1932, pero en su segundo viaje a Puerto Rico, en 1961, adoptó a Ponce como su cama y ahora su tumba, falleciendo el 23 de junio, día de San Juan, cuando comienza el solsticio de verano. Se acogió al invierno crudo de la eternidad a sabiendas de que fue un hombre cabal, arropado por la paternidad de tres hijos con su esposa María Dolores Ortiz, dos hembras: María Rosa y María del Carmen, junto a Luis, Jr., más cuatro nietos: Sofía, Víctor, Alexandra y Alaiya. 

En su peregrinar por el periodismo escrito, con El Debate y El Día, en el pueblo ponceño, recalando en la agencia Prensa Asociada, donde fue tan laborioso y responsable que escribía hasta durmiendo, se ganó el cariño de los lectores; pero también sentó cátedra con el micrófono radial durante medio siglo en Católica Radio, de la Universidad Pontificia, con dos programas diarios que llamó Trinchera Deportiva, centrado en entrevistas acuciosas y pletóricas de datos importantes, tanto locales como internacionales. 

Le conocí a principios de los setenta y en 1976 engendramos una amistad genuina aprovechando la Olimpiada de Montreal, dándonos mutuamente la mano en la cobertura de los eventos.

Jamás olvidaré el 26 de julio cuando él no podía estar en el Estadio Olímpico y me pidió que estuviera pendiente al corredor Alberto Juantorena, que ganó su segunda medalla de oro y rompió la conferencia de prensa con una dedicatoria explícita a la revolución cubana y su líder Fidel Castro, lo que provocó la ira de Dick Young, afamado columnista de The Daily News de Nueva York, por entender que estaba ligando la política con el deporte. 

Sin embargo, Juantorena sonrió y añadió más leña al fuego, mientras el resto de los periodistas apuntaba rápidamente en sus blocks las respuestas del primer atleta que ganó los 400 y 800 metros, con sus poderosos muslos y su valentía espartana. 

En lo que a mí respecta, Luis Rigoberto Varela Solar fue fiscal y abogado defensor a la misma vez, cosiendo la palabra con la veracidad, y nunca dejó que la vida le encontrara su camino, sino que se afanó en crearlo, sin temerle a los cambios siempre y cuando fuesen buenos a sus ideales libertarios.




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lunes, 6 de julio de 2020

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